Los padres desobedecen a Educación y se niegan a llevar a sus hijos al colegio de Buztintxuri las 3 semanas que faltan
Los padres de la ikastola Axular de la Chantrea acordaron ayer que, en las tres semanas de curso que quedan hasta el día 23, sus hijos recibirán clase en la sociedad Kaskallueta del barrio con la ayuda de monitores de Sortzen Ikasbatuaz en vez de ir al colegio público de Buztintxuri, como les obliga el departamento de Educación del Gobierno de Navarra ante el grave riesgo de derrumbe del edificio de Axular, situado en la calle María Auxiliadora, junto al colegio Arturo Kanpion.
Axular tiene 207 alumnos desde Primero de Infantil hasta 6º de Primaria.
Así lo aprobaron en una asamblea celebrada entre las 18 y las 20 horas y a la que acudieron 140 padres. Todos excepto 3 o 4, según relató uno de los asistentes, votaron a favor de no acudir a Buztintxuri y sí a Kaskallueta.
Por la mañana, entre 50 y 60 padres acudieron con sus hijos a la puerta de la ikastola a las 9, cuando profesores del centro y personal del departamento de Educación embalaban material escolar para trasladarlo a Buztintxuri, donde hoy se retomarán las clases.
Hasta el lunes estaba previsto que las clases en Buztintxuri comenzasen en septiembre y se prolongasen durante todo el próximo curso, mientras se construye el nuevo edificio de Arturo Kanpion y Axular. Sin embargo, el departamento de Educación comunicó el lunes a los profesores y padres de la ikastola que un nuevo informe aseguraba que el riesgo de derrumbe era muy alto después de que el jueves se descubriese una nueva grieta.
El lunes los padres se reunieron a la mañana y a la tarde con el consejero de Educación, Carlos Pérez-Nievas, le aseguraron que no iban a ir a Buztintxuri y le pidieron quedarse estas tres semanas y el próximo curso en la Chantrea.
"Queremos tomar el barrio y que todo el mundo sepa que no nos vamos a mover de la Chantrea. Que los vecinos sepan que nos quieren llevar obligados a Buztintxuri", relataron ayer.
Se enfrentaron a varios profesores, al jefe de estudios y a un responsable de Salud Laboral del sindicato LAB que acudieron para impedirles acceder al centro y, al no lograrlo, para pedirles que sacasen a los hijos del patio.
"Tenemos la orden de Educación de no dejar entrar a nadie al centro para evitar daños ante el riesgo de derrumbe. Hemos pedido que en menos de 24 horas se realice una inspección de trabajo para averiguar si realmente el riesgo de derrumbe es tan inminente", recordó el jefe de estudios.
A lo que los padres contestaron: "No entendemos esa explicación. El edificio que se iba a caer era Arturo Kanpion, y por eso está precintado, pero los chavales siguen jugando en el patio, y ahora resulta que el que se va a caer ya mismo es Axular. Quieren que los padres quedemos como unos irresponsables. La dirección y los profesores os enfrentáis a nosotros en vez de apoyarnos y sois vosotros los que habéis dejado a nuestros hijos en la calle. Llama a la policía, porque no nos vamos a mover de aquí".
Finalmente, los padres sacaron a los niños del patio y ellos permanecieron en él hasta las 11.30 horas, cuando se dirigieron a la sociedad gastronómica Kaskallueta.
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Los padres y alumnos, ayer a la mañana en el patio de Axular. JAVIER SESMA
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