Mientras prosigue la búsqueda intensiva del Air France, continúan la especulaciones sobre qué es lo que le podría haber ocurrido al avión en pleno vuelo y provocase esa brutal catástrofe.
Y, entre tanto, son muchas las teorías que han ido emergiendo por parte de un buen número de expertos movilizados por los medios franceses y la propia Air France. Pero cada vez son más quienes descartan que el avión cayera al océano por culpa de un rayo.
Según la Oficina Nacional Francesa de Estudios Aeroespaciales e Investigación, de media un avión comercial sufre el impacto de un rayo una vez cada 1.000 horas de vuelo. Eso significa que el desaparecido Airbus 330-200 ya habría sufrido impactos de rayos al menos 18 veces, sin daños significativos.
"Un rayo puede dañar un avión, podría por ejemplo estropear las computadoras", dijo Eric Derivry, del Sindicato Nacional de Pilotos Aéreos. "Pero nunca un avión fue destruido en el aire por un rayo. Los rayos no lo explican todo".
Otra teoría es que el avión se topara con una tormenta de tal magnitud que simplemente lo arrastrara en el aire de un lado a otro como si fuera un insecto. La zona en la que desapareció el Airbus es temida por marineros y pilotos debido a sus violentas tormentas. Por eso, los pilotos que realizan la ruta entre Sudamérica y Europa se entrenan específicamente para gestionar turbulencias.
"Hay turbulencias que pueden arrancar las alas de un avión", dijo el experto Francois Grangier al diario Le Figaro. Otra posibilidad, apuntó, es que un rayo dañara la antena del avión, privándolo de radio y radar. "Entonces, se habría enfrentado a una tormenta sin equipamiento".
Según Grangier, para determinar la causa del accidente "deben recopilarse y ordenar todas las piezas del puzzle". Pero es demasiado pronto para prever lo que ocurrió en realidad. "Puede haber un incalculable número de hipótesis", añadió. Y todos están de acuerdo en que las principales piezas del puzzle se encuentran en las cajas negras del avión.
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