El problema de la rentabilidad del coche "ecológico" sigue estando en las baterías, valoradas en 4.500 euros
E L primer paso fue la máquina de "vending" alimentada por hidrógeno. De ahí al coche, un paso. Al menos eso es lo que aseguran Miguel Ángel Garcés Pina y Alfredo Castillo Pina, dos de los autores de un diseño de motor para automóvil que alimenta el motor eléctrico con un pequeño depósito de hidrógeno.
Ambos, ingenieros en Jofemar (Peralta), son los responsables de que su empresa vaya a instalar el año que viene el primer surtidor de hidrógeno para vehículos de Navarra (en España, la más próxima hasta ahora era la hidrogenera ubicada en el barrio de Valdespartera, en Zaragoza, inaugurada con motivo de la Expo del año anterior). Esta peculiar estación de servicio proporcionará hidrógeno en Peralta a aquellos coches que, en la propia Jofemar, reciban un transplante e instalen un modelo híbrido de motor eléctrico y depósito de hidrógeno que genere la energía necesaria para impulsar el vehículo.
"Una vez que presentamos la máquina de hidrógeno en Miami (Estados Unidos) y vimos la expectación y buena acogida que generaba, nos dijimos, ¿por qué no probar con los coches?", explican, acompañados del presidente de Jofemar, Félix Guinduláin Vidondo, ferviente entusiasta de la nueva técnica. "El motor eléctrico en un coche ya es una realidad, por lo que adaptarlo al hidrógeno es simplemente una cuestión de escala, de redimensionar potencias", aseguran. Y, por lo que cuentan, también de presupuesto. Ahora mismo, hasta que realmente rompa la anunciada revolución comercial del hidrógeno, los vehículos de gama eléctrica no son rentables. Cambiar el motor de combustión por uno eléctrico e instalar unas baterías a un vehículo medio de segunda mano supone alrededor de 7.000 euros, señalan en Jofemar. "El problema son las baterías, que aunque se han abaratado un 30% en los últimos cuatro años, siguen siendo muy caras", asegura Garcés. De hecho, en el cálculo realizado por los ingenieros, el precio de las baterías que lleva instalado el Polo de la imagen ronda los 4.500 euros.
Más barato a medio plazo
A pesar de las dificultades de inserción técnica, los ingenieros de Jofemar se muestran convencidos de que el futuro pasa por el vehículo de hidrógeno, previo paso por el eléctrico. "La gasolina se agota, el agua no. Pero además de ser menos agresivo con el medio ambiente, también lo es con nuestro bolsillo", indican. "El motor eléctrico es eterno y por cada kilómetro recorrido el propietario de un vehículo de estos verdes se ahorra 6 céntimos de euro, 10 de las antiguas pesetas. El precio de la luz es bastante más bajo que el del petróleo. Con un euro de repostaje recorres unos 100 kilómetros".
Precisamente ése, que no permite ir muy lejos, es actualmente uno de los puntos débiles que frena la llegada masiva de vehículos eléctricos al mercado. "El modelo que ya hemos implantado aquí en tres coches, mediante recarga de baterías que alimentan un motor eléctrico, cuenta con una autonomía de unos 100 kilómetros. Después, debe recargarse". Y ahí llega el quid de la cuestión. "Hay que conseguir que esa recarga pueda hacerse de un modo sencillo, habilitar tomas en el garaje de casa o, más a largo plazo, en la propia calle, que permitan, como si de un teléfono se tratara, recargar pilas por la noche". Actualmente, el modelo que han puesto en marcha necesita entre 7 y 8 horas diarias de recarga enchufado a la red eléctrica. "Es conveniente cargarlo a diario. Además, si en media hora ya se han recuperado las baterías, es inteligente y deja de consumir", añaden.
En su versión de hidrógeno, el nuevo vehículo viene a compensar alguna de estas carencias. Sobre todo, la de la autonomía. "Mediante recarga en la estación de servicio que habilitaremos aquí, el coche puede recorrer hasta 500 kilómetros", explican. Quizá por ello, en Jofemar han iniciado ya los primeros pasos para cerrar acuerdos con entidades o instituciones que valoren adaptar su flota a las nuevas versiones de vehículos. "Los coches ideales para ser adaptados pueden ser, por ejemplo, los que se mueven en un área espacial muy concreta: un aeropuerto, un distrito policial, un área comercial, etc. También, entre particulares, el segundo coche en una familia, ese utilitario que sólo se usa para trayectos cortos como llevar a los niños al colegio o irlos a recoger cuando acaban sus actividades extraescolares", señala Miguel Ángel Garcés. Asimismo, indican, también han iniciado conversaciones con fabricantes de automóviles, a la espera de que en un futuro más lejano, la implantación de su prototipo en una línea de modelos pueda ser una realidad. "Va a llegar y antes de lo que pensamos. Hay que estar preparados".
Un firme voluntario
Como demostración de la voluntad firme por parte de Jofemar de invertir en el desarrollo de nuevos vehículos, el propio presidente, Félix Guinduláin, propuso que uno de los vehículos que posee, un Polo, fuera transformado en vehículo eléctrico. Lleva 5 meses con él y está encantado. Asegura que con él se desplaza diariamente de su domicilio, en Peralta, a la planta de Jofemar, a dos kilómetros, en la carretera a Marcilla. "No se cala, no usa aceite y no hace ruidos. Para que sea perfecto, ya sólo falta que baje de precio", ríe, al volante.
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Desde la izda; Félix Guinduláin Vidondo, presidente de Jofemar, Alfredo Castillo Alonso y Miguel Ángel Garcés Pina, ingenieros de la empresa, junto a uno de los vehículos "piloto" . NOEMÍ LARUMBE
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