El tejado de una vivienda de Etxarren sufrió daños considerables y las canaletas de numerosos edificios, agujereados
Irurtzun y seis poblaciones del valle de Arakil (Ekai, Egiarreta, Etxarren, Izurdiaga, Etxeberri y Errotz) sufrieron los rigores del temporal del domingo. Entre las siete y siete y media de la tarde, un intenso aguacero mezclado con granizo dibujó un panorama desolador y desconocido en los últimos años en la zona.
La intensidad pero, sobre todo, el tamaño de los granizos, -que alcanzaron los seis centímetros de diámetro, según pudieron comprobar en Irurtzun-, destrozó claraboyas, abrió orificios en cubiertas de uralita de bajeras y naves de explotaciones ganaderas y rompió lunas en un número indeterminado de vehículos. Los talleres de chapa trabajaron ayer a destajo en Irurtzun, donde las afecciones en turismos superaban el centenar. "Tres de cada cinco" vehículos tenían una luna, al menos, rota, según una estimación del alcalde, Juan José "Txiki" Iriarte.
Los daños en el parque rodado entre Irurtzun y Arakil fueron cuantiosos. Sólo en Izurdiaga, 30 turismos aparecieron con alguna luna rota.
En Etxarren, el albañil Rubén Beraza Vitoria, residente en Irañeta, comparó la medida del granizo con el tamaño de "una mandarina". En su apreciación, acompañada de un gesto con las manos unidas formando un gran hueco, no erró en desmesura por los comentarios escuchados en poblaciones de alrededor.
Irurtzun
A José Arlegi Zabaleta, vecino de la calle Dos Hermanas, el temporal le sorprendió de regreso a Irurtzun en su vehículo. Tan pronto como comenzó a descargar el granizo, se desvió por la carretera comarcal hacia Larumbe, donde buscó protección en un puente hasta que amainase. Con todo, la carrocería de su coche no se libró de la virulencia del temporal. Cuando llegó a Irurtzun, se encontró "con muchos coches con las lunas rotas, algunas de ellas hundidas".
La cubierta de una bajera de su familia era un coladero. Como ella, otros cobertizos protegidos con el mismo material aconsejaban su inmediata reposición. Las canaletas de plástico de, sino todas, una inmensa mayoría de las viviendas del casco urbano estaban salpicadas de orificios. "Las claraboyas de todas las casas están rotas", apuntaba el alcalde.
El primer edil avanzó la idea de difundir un escrito entre los vecinos con los pasos a seguir para reclamar la oportuna indemnización de los seguros. Una segunda idea, compartida con su homólogo del valle de Arakil, Javier Lazkoz, era contactar con el Gobierno de Navarra al objeto de recabar ayudas económicas con las que ayudar a los afectados a compensar las pérdidas. El edificio municipal compartido por Irurtzun y el valle de Arakil sufrió igualmente los efectos del temporal. Las claraboyas acabaron hechas añicos y operarios improvisaron una solución para cerrar las aperturas.
Valle de Arakil
La descripción de daños en Irurtzun tuvo su reflejo en el valle de Arakil, donde el consistorio prevé emitir un bando para que los afectados puedan dar cuenta de los daños sufridos. La presidenta del concejo de Errotz, Amalia Rodríguez, pensaba contactar hoy con el Ayuntamiento para demandar una intervención del Gobierno foral en auxilio de los afectados. "Igual hay que declarar "Zona Catastrófica" para recibir ayudas", opinaba. En Errotzprecisamente, las canaletas de plástico de las viviendas quedaron inutilizadas. Varios cobertizos, usados para almacenar hierba para el ganado, presentaban su cubierta salpicada de orificios. A primeras horas de la tarde de ayer, una grúa arrastraba una caravana con la chapa dañada. "Cuatro coches que estaban junto al bar acbaron con las lunas rotas", rememoraba Amalia Rodríguez. El cultivo de las pequeñas parcelas que se extienden junto a las casas sufrieron también las inclemencias.
Egiarretaamplió la nómina de poblaciones afectadas, con cuatro naves de explotaciones ganaderas por las que podía verse la luz a través de los huecos abiertos en la uralita. Las claraboyas de doce casas estaban rotas, así como las canaletas de cuatro viviendas, amén de los daños en varias persianas. La escena se repitió en Etxarren,donde, al menos, dos pabellones de fincas ganaderas padecieron los rigores del mal tiempo. Patxi Irurtia Sario contabilizó "más de 500 agujeros" en el tejado de una de sus dos naves de la SAT Kitxolabe. El domingo por la tarde no sufrió ningún percance porque tuvo la reacción de buscar refugio en un baño, mientras a su alrededor caía una lluvia de granizo y pedazos de uralita. En una casa del centro urbano, un toldo azul cubría el tejado, seriamente dañado. La familia propietaria, que prefería ocultar su identidad, solicitaba ayudas para arreglar la infraestructura y sobrellevar el susto mayúsculo que padeció en la víspera. El párroco de San Vicente, José Antonio Pérez Balda, lamentaba el nuevo incordio sufrido en la parroquia, con la rotura de los conductos que recogen el agua, meses después de que un murete cayese sobre el tejado por un vendaval. También en Etxeberrise produjeron destrozos en la cubierta de dos explotaciones ganaderas, como comentó el edil Patxi Garro, empleado en una de las dos fincas. En su lugar de residencia, en Ekai,también hubo afecciones, principalmente en coches y canales de pluviales. El presidente del concejo de Izurdiaga,José Luis García, contabilizó 30 coches con las lunas rotas y otros 50 con "chapa abollada" sobre el centenar de vehículos censados.
Diariodenavarra.es no se responsabiliza ni comparte necesariamente las ideas o manifestaciones depositadas en las opiniones por sus lectores La discrepancia y la disparidad de puntos de vista serán siempre bienvenidos mientras no ataquen, amenacen o insulten a una persona, empresa, institución o colectivo, revelen información privada de los mismos, incluyan publicidad comercial o autopromoción y contengan obscenidades u otros contenidos de mal gusto.
Diariodenavarra.es se reserva el derecho a decidir las noticias que admiten comentarios de los lectores.
Atención: Tu petición no ha sido procesada correctamente. Comprueba que has rellenado todos los campos obligatorios correctamente y vuelve a intentarlo.
(*) Todas las opiniones que tengan rellenados estos campos pueden aparecer publicadas en el periódico impreso
Patxi Irurtia Sario, ganadero de Etxarren, ayer por la mañana con la cubierta de su nave salpicada de orificios causados por el granizo. JAVIER SESMA
BAJERAS Y CANALETAS ROTAS. Las bajeras con tejado de uralita parecían en Irurtzun un coladero, por el que ayer se filtraba la luz del día y la lluvia que caía de forma intermitente. Como sucedió en los cobertizos, las canaletas de recogida de pluviales de plástico de una inmensa mayoría de viviendas de la localidad quedaron inutilizadas. JAVIER SESMA
QUINCE IMPACTOS DE GRANIZO EN EL CRISTAL. El lituano Vladimir Puzinovas no pudo salir de su asombro ayer por la mañana al comprobar que las lunas de dos de sus coches estaban destrozadas por la virulencia con la que descargó el temporal del domingo. En uno de sus vehículos se pudieron contabilizar hasta quince impactos de granizo. JAVIER SESMA
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual