Las navarras firmaron su presencia en la lucha por el título europeo tras un agónico partido en Rumanía
Tras un partido de ida con empate a 23 goles, el Itxako se jugaba en el feudo del equipo rumano del Brasnov su pase a la final de la Copa EHF. Y en el minuto nueve del partido parecía que se frenaban en seco las aspiraciones de las navarras de reeditar su presencia en el encuentro que decidirá el título europeo.
Sus rivales volaban en la pista alentadas por la presión de las gradas y, también, por una actuación arbitral muy benevolente con las entradas de las rumanas frente a la rigurosidad empleada con las jugadoras del Itxako.
Pero tras el tiempo muerto, las de Estella ajustaron su defensa para desplegar sus rápidos contraataques que les permitió llegar al minuto quince con una igualada a diez goles. Comenzaba entonces un "tuteo" entre los dos aspirantes a finalistas que les hizo ir prácticamente de la mano el resto de la primera parte. Aunque el Itxako no lograba superar en el marcador a las rumanas.
Una igualdad que se temió perder en el minuto veinte cuando los árbitros expulsaron a Medeiros por su tercera exclusión, lo que obligó a Ambros Martín a recomponer el centro de la defensa. Pero un Itxako crecido ya no se dejó amilanar y llegó al final de primer tiempo con un 14 a 13 que invitaba a soñar con la final de la Copa EHF.
Y en los primeros compases de la reanudación del partido, pareció que sólo las navarras sabían lo que estaba en juego. Por primera vez rebasan al Brasnov y lograban ampliar su diferencia hasta tres goles en el tercer parcial gracias a la certera puntería de jugadoras como Berenguel, Mihai o Pena reforzada, para desesperación de las rumanas, con las proverbiales paradas de Navarro.
Final agónico
Pero el Brasnov no estaba dispuesto a tirar la toalla. Aupadas por la presión de las gradas y con el beneficio de la pareja arbitral que cortó en seco algunos de los contraataques navarros, las rumanas de la mano de Barbosa lograban reducir las distancias. A falta de cinco minutos llegaba la igualada a 26 en el marcador.
El Itxako iba a demostrar entonces que también es un equipo preparado para sufrir y aguantar un final agónico. Y había que tener los nervios de acero para no dejar pasar la oportunidad de meterse de nuevo en la final cuando a falta de minuto y medio para la conclusión del partido el marcador reflejaba el empate a 27.
Un contraataque del Itxako permitió a Conchi Berenguel meter el gol de oro. Pero aún quedaban sesenta largos segundos en el que el Brasnov tenía la posesión del balón. Pero las de Estella cerraron filas en torno a la portería y, en definitiva, en torno a la ilusión de intentar traer el primer título para su afición. Y la férrea muralla navarra apeó a las rumanas de la final.
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Silvia Navarro, una de las jugadoras destacadas de ayer, defiende la portería en el partido de ida contra el Brasnov MONTXO A.G.
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