"Creo que los presos respetan más al contrario que otros equipos", opina uno de los voluntarios
ALGUNAS cuadrillas de amigos hacen equipos de futbito y se buscan un campeonato más o menos organizado donde participar. A otras les basta con localizar un terreno donde disputar una pachanguilla el sábado por la mañana para "hacer hueco para el almuerzo". Para ese fin, lo mismo puede servir el polideportivo de un ayuntamiento, que las pistas de unas piscinas o el patio de un colegio.
A un grupo de jóvenes vecinos de Pamplona de edades entre los 19 y los 24 años se les ocurrió algo parecido. Sólo que con la peculiaridad de que la cancha donde juegan cada mes desde enero pasado es la cárcel de Pamplona.
La iniciativa "surgió viendo qué se podía hacer para tener más contacto con los internos jóvenes", explica Nacho Iturria Repáraz, el capellán de la cárcel. "Vimos la necesidad de organizar alguna actividad deportiva estable desde Pastoral Penitenciaria, en colaboración con el coordinador de deportes, para que los presos salgan de sus problemas diarios o de la situación que les ha llevado allí, estén más ocupados y puedan ir enfocando su futuro".
Voluntarios "entusiastas"
La idea la comentó el sacerdote en su casa de Artica, donde conviven once jóvenes. Se trata de la Fundación Encinar de Mambré, que acoge a estudiantes con recursos escasos o circunstancias que les hacen optar por vivir en una comunidad cristiana. "Los chicos se ofrecieron con entusiasmo a participar", explica. No obstante, desea recalcar, que "se trata de una actividad deportiva más de las que organiza el coordinador de deportes de la cárcel", ya que esporádicamente también acuden otros equipos como los veteranos de Osasuna. Y es que, el deporte supone siempre una buena válvula de escape: "Fomenta el compañerismo, el trabajo en equipo, el respeto al contrario, saber perder..."
Saber ganar y perder
Sin embargo, el "saber perder" de momento los presos no lo necesitan, ya que los dos partidos disputados se saldan con goleadas a su favor. En enero los internos ganaron 19-1, y el miércoles pasado se impusieron por 21-10. "Vamos recortando distancias", se consuela Ismael Bachir, uno de los futbolistas voluntarios.
Este joven pamplonés de 20 años se confiesa "sorprendido" por la deportividad mostrada por los internos. "Al final del partido siempre te dan la mano, y si te hacen falta, hasta se disculpan", dice. "Creo que tienen más respeto por el contrario que la mayoría de equipos. Antes de entrar tenía otra idea de lo que sería una cárcel y el tipo de personas que podía haber dentro".
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Los futbolistas voluntarios, el miércoles por la tarde, en los instantes previos a la entrada en el presidio pamplonés para disputar un partido con los internos. Arriba, de izquierda a derecha, Víctor, Ismael, Asier y el capellán penitenciario, Nacho Iturria. Abajo, Pablo, Alex y Mauri.
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