El neurólogo que la trataba y el abogado de la familia se mostraron sorprendidos por el fallecimiento de la mujer
Eluana Englaro, la mujer italiana de 38 años que estaba en coma desde hace 17 y cuyo caso mantuvo en vilo al país en las últimas semanas murió, según informó esta noche personal del asilo de ancianos en Udine al que había sido llevada para morir y fue confirmado luego por su padre.
Carlo Alberto Defanti, el neurólogo que la trató durante años explicó: «Ha muerto de improviso y es una cosa que no preveíamos. Ha sufrido una crisis imprevista, de cuya naturaleza nos dará cuenta la autopsia que ya estaba programada". El abogado de la familia Giuseppe Campeis, tampoco ocultó su sorpresa ante la noticia de la muerte. "Nosotros estamos tranquilos porque hemos actuado correctamente", afirmó.
Desde el viernes, se había comenzado a retirarle paulatinamente la alimentación artificial. El gobierno del primer ministro italiano Silvio Berlusconi quería evitar la muerte de Eluana mediante una nueva ley.
El presidente del Senado, Renato Schifani, anunció ayer la muerte de Eluana durante un debate parlamentario sobre la controvertida ley. Después de guardar un minuto de silencio, la discusión subió de tono y tuvo que ser suspendida. Por un lado, el vicepresidente en la Cámara Alta del Pueblo de la Libertad (el partido de Berlusconi), Gaetano Quagliariello, aseguró que "Eluana no ha muerto sino que ha sido asesinada", mientras que la presidenta del Partido Democrático (PD), Anna Finocchiaro, denunció la "absoluta, siniestra y vulgar instrumentalización" con que el Gobierno ha utilizado el caso de Eluana Englaro.
El ministro de Sanidad, Maurizio Sacconi, en cambio, consideró que el Parlamento debe continuar el debate sobre la ley que debe regular el testamento vital "para que el sacrificio de Eluana no haya sido inútil".
"Sí, nos abandonó", confirmó el padre de la paciente que luchó durante años por poner fin a la alimentación artificial de su hija. Agregó solamente que ahora quería estar solo. La inducción de la muerte de Eluana había comenzado el viernes en el asilo de Udine. Los médicos creían que la mujer moriría dentro de las próximas dos semanas.
El Tribunal Supremo había aprobado este proceso de eutanasia pasiva, que no fue aceptado por el gobierno de Berlusconi, quien quería evitarlo mediante un decreto de urgencia. Cuando el presidente italiano, Giorgio Napolitano, se expresó en contra de esta vía, el jefe de gobierno impulsó un proyecto de ley sobre el que se iba a votar el próximo jueves. También el Vaticano había criticado la "eutanasia".
La noticia de la muerte de Eluana generó reacciones fuertes afuera del asilo de ancianos La Quiete al noreste de Udine, donde murió. Algunos activistas pro-vida comenzaron a gritar "¡Asesinos!" a un grupo de personas que apoyaban la decisión del padre de Eluana, Beppino.
Tras conocer la noticia de la muerte de Eluana, el primer ministro italiano habló de un "profundo dolor" y dijo que a su gobierno no le fue posible "salvar una vida humana".
Eluana entró en coma en 1992 por un accidente automovilístico. Su padre había luchado durante años en vano para detener su alimentación artificial. En noviembre pasado, el Tribunal Superior de Apelaciones italiano decidió en última instancia que se podía detener la alimentación artificial de la mujer.
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"NO QUIERO HABLAR", DICE EL PADRE DE ELUANA. Beppino Englaro, el padre de Eluana, no quería comentar la muerte de su hija: "No deben preocuparse por mi, ahora quiero estar solo, no quiero hablar con nadie. Lo único que pido a los amigos de verdad es que no me busquen. Lo han hecho así y les pido que me respeten de esta manera". El padre de Eluana pidió por primera vez la retirada de la alimentación a su hija en 1999. EFE
Eluana.
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