"Viene más gente a la academia. En las anteriores oposiciones, las de 2006, había el doble de plazas y eran unas 6.000 personas. Ahora son la mitad de plazas y hay 7.000", apunta Aitor Urquijo Legarreta, responsable de la academia MCA Formación. Afirma que la situación económica no sólo ha animado a más gente a preparar las oposiciones, sino que también ha ampliado el perfil de los opositores. "Hay más alumnos que cuentan que les han despedido en los últimos meses o que están con contratos muy temporales o cuya situación en la empresa está en la cuerda floja", agrega Urquijo.
El perfil de alumno en paro o en situación laboral precaria ha aumentado frente al perfil clásico de estudiante recién finalizado sus estudios y "de gente que buscaba un cambio de trabajo, pero se lo tomaba con más calma".
En la misma idea incide el responsable de la academia Instituto Navarro de Oposiciones, Nacho Aldaz Ariz. "Viene más gente en paro y que ha decidido hacer una oposición como una solución laboral. En general, antes la mayoría de la gente buscaba en la oposición un trabajo que mejorase su calidad de vida. Sin embargo, ahora se ve mucha gente a la que le apremia tener una salida laboral, que necesita más ese puesto de trabajo", señala Nacho Aldaz.
A las academias suelen acudir quienes necesitan ampliar conocimientos y habilidades y que, en general, se toman "en serio" la oposición. Un alumno paga durante los meses que dura toda la preparación entre 900 y los 1.200 euros en total.
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