Las cuadrillas echaron mano de su imaginación y evitaron que se repitieran los disfraces por calles y bares
Pamplona volvió a teñirse de colores y a llenarse de distintos personajes de películas, videojuegos, animales o famosos para recibir al nuevo año. Las calles de la capital navarra se convirtieron en el escenario de una boda improvisada, con su imprescindible arroz, un espectáculo de natación sincronizada, con música y un amplio público incluidos, y hasta recibieron la visita de Esperanza Aguirre y el próximo presidente estadounidense, Barack Obama.
El mercurio se situó en torno a los 6 grados, una temperatura considerablemente superior a la del año pasado, cuando los termómetros marcaron hasta 5 grados bajo cero, lo que permitió que cientos de pamploneses disfrutaran de la noche no sólo en los bares, donde se podía permanecer sin los agobios Nocheviejas anteriores, sino también en el exterior. De hecho, a primera hora de la noche, muchos curiosos sin disfraz pasearon por las calles del centro para ver el ambiente y descubrir cuáles eran los trajes estrella de este año.
Animales como mariquitas, abejas y gatos con botas, geishas, gangsters, personajes de películas como los Jokers, Grease, V de Vendetta, Piratas del Caribe y Sweeney Tod; de videojuegos como los comecocos, los Mario o tetris; y equipos de fútbol y rugby fueron los más repetidos. También se vieron varios grupos de chicas vestidas de la cantante Amy Winehouse, con grandes pelucas morenas, aunque no fueron tantas como se esperaba. Esta Nochevieja, sin embargo, no triunfaron como otros años los presos y disfraces medievales.
La crisis se sumó a la fiesta
La crisis, por su parte, también se coló en la celebración. Muchas personas se disfrazaron de obreros y otros, vestidos de negro, no llevaban disfraz "por la crisis". Incluso hubo quienes optaron por disfrazarse de la famosa rebaja fiscal de los 400 euros. Con un traje u otro y ya sin voz, la mayoría terminó la noche con complementos ajenos y echando en falta los propios.
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