El choque entre los futbolistas, partidarios de Euskal Herria, y la Federación es insalvable
Un nombre ha impedido la celebración del partido que la selección de Euskadi tenía programado disputar contra Irán el próximo martes. Como en una disputa filosófica medieval, un concepto ha sido suficiente para acabar con una tradición que, desde 1979, había servido para aunar al deporte vasco. En esta ocasión, sin embargo, con una propuesta ya asentada en el calendario navideño, ha sido el órdago de 150 jugadores, al que pronto se sumaron cerca de 800 más, el que ha bloqueado el partido.
Una plataforma denominada "Euskal Herriko Futbolariak" hizo público el pasado mes de noviembre un documento en el que exigía que se retomase el nombre de Euskal Herria para denominar a la selección vasca, después de que la Federación Vasca de Fútbol permitiese ese nombre en 2007 para enfrentarse a Cataluña. Sin embargo, la Federación decidió no aceptar la "propuesta" para así mantener el nombre de Euskadi, utilizado durante la historia reciente del combinado vasco.
La exigencia de los futbolistas, entre ellos toda la plantilla del Athletic y varios riojanos, pero ningún futbolista de Osasuna, encontró pronto respaldo en la izquierda abertzale y Eusko Alkartasuna. Mientras, el PP veía detrás de la plataforma "al brazo deportivo de ETA", en palabras de Antonio Basagoiti, presidente de los populares vascos.
Situación enquistada
Con el paso de las semanas, la disputa nominalista entre los defensores de Euskal Herria y los valedores de Euskadi fue enquistándose. El miércoles por la noche, una reunión entre futbolistas y el presidente de la Federación Vasca, Iñaki Dobaran, sirvió para sellar el acta de defunción del anunciado encuentro frente a Irán. En vez de acercarse, las posturas se alejaron aún más, con la negativa de los deportistas de jugar bajo el nombre de Euskadi y la firmeza de la Federación en mantener esa denominación oficial.
El bloqueo del partido perjudica, esencialmente, a la Federación Vasca, que ya había contratado los servicios del combinado persa y que tendrá que pagar al menos 150.000 euros por la anulación del encuentro, y al fútbol base, puesto que los ingresos de estos partidos amistosos iban destinados a paliar las necesidades de la cantera. Además, el órdago maximalista de los deportistas rompe con la tradicional unidad de todo el fútbol vasco para reclamar la oficialidad de sus selecciones deportivas y ha abierto una brecha entre los aficionados, que o bien cuestionan la actitud de los miembros de la plataforma, o bien critican a la Federación por no recular y admitir de nuevo la denominación de Euskal Herria, usada una vez frente a la treintena de ocasiones en las que la selección se ha llamado Euskadi.
Ante esta situación, el PNV pidió ayer a los jugadores vascos que reconsideren su decisión y, de esta forma, "no caigan en la trampa de la izquierda radical". El EAJ consideró este episodio "estéril y contraproducente" para el objetivo de lograr la oficialidad de las selecciones vascas.
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