"La familia, los trabajadores y las empresas amenazadas tienen derecho a que se garantice su seguridad y su trabajo"
Azpeitia se tiñó de luto por tercer día consecutivo. Desde primera hora de la mañana centenares de amigos del industrial pasaron por la capilla ardiente del tanatorio de Carmona a dar su pésame a la viuda, Manoli Aramendi. Las escenas de dolor se sucedieron hasta que minutos antes de las 19.30 horas se cerró el velatorio. .
Azpeitia se tiñó de luto por tercer día consecutivo. Desde primera hora de la mañana centenares de amigos del industrial pasaron por la capilla ardiente del tanatorio de Carmona a dar su pésame a la viuda, Manoli Aramendi. Las escenas de dolor se sucedieron hasta que minutos antes de las 19.30 horas se cerró el velatorio.
Los restos mortales de Ignacio Uría fueron trasladados hasta la iglesia de San Sebastián de Soreasu por un coche fúnebre, al que siguieron otros cinco vehículos con coronas de flores. Apenas 400 metros atestados de dolor, de caras desencajadas y de lágrimas. Gran parte de la familia del empresario acompañó al féretro hasta la parroquia. Otras 200 personas completaron la comitiva.
La llegada del multitudinario desfile al templo parroquial, ya de noche, fue acogida con silencio sepulcral por la muchedumbre.
Arropada por los hijos
Desde dos horas antes de que comenzaran las honras fúnebres centenares de vecinos se agolpaban en las tres naves de la iglesia, que se quedó pequeña. Manoli Aramendi, que entró tras el féretro, apenas podía sostenerse y fue llevada por sus hijos.
El obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, ofició la misa ayudado por 24 concelebrantes. En su homilía, en euskera y castellano, pidió a la sociedad vasca un "apoyo neto" al empresariado de Euskadi, a "su vida y sus bienes" ante el "azote de la violencia". "Sintonizamos con la pesadilla que muchos sufrís en vuestra carne y en la de vuestra familia", aseguró el prelado, que denunció que ETA "quiere encadenar a los empresarios y trabajadores vascos por el miedo".
El obispo Uriarte también denunció que, con este nuevo asesinato, una "sociedad enfrentada a graves problemas ha sido de nuevo herida en su esperanza". El obispo de San Sebastián se preguntó "si ése es el camino para la liberación que ETA promete". "Qué liberación?", cuestionó.
El prelado vasco aseguró que, con este sesinato , se ha querido "deshacer" una decisión adoptada por los representantes del pueblo y las instituciones "utilizando la violencia como vía". Así , se preguntó si eso es respetar "una decisión de la mayoría". Uriarte aseguró que se ha dado "un golpe tremendo a la esperanza de la sociedad porque la esperanza es la respiración del pueblo".
Lucha contra el terror
El obispo se refirió a la lucha tenaz "contra la violencia sangrienta que siembra terror" y señaló que para desarraigar esa violencia "no basta la pura justicia", sino que "es necesario el amor a las personas, al pueblo".
Uriarte llamó a los vascos a "aparcar las diferencias que impiden la paz", porque, dijo, "pertenecemos todos a este pueblo y cabemos todos en este pueblo, salvo aquellos que se autoexcluyan por su palabra o conducta".
La salida del féretro fue saludada con una salva de aplausos. Tras el ataúd, Manoli Aramendi y sus hijos eran un paño de lágrimas. Estaban destrozados. El cuerpo del empresario fue llevado hasta el cementerio municipal, donde se celebró el entierro .
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