La polémica no debe ocultar que el penalti nace de un saque de banda muy mal defendido por Osasuna
Ayer hubo dos partidos en La Rosaleda. El primero lo decantó Rodríguez Santiago con un penalti más que dudoso. El segundo, a partir del empate a dos, se encargó el propio Osasuna de tirarlo a la basura.
Los rojillos, con algo de suerte, habían conseguido mantener su portería a cero hasta bien entrada la segunda parte. Sin embargo, en el minuto 55 llegó una de las jugadas que marcó el partido, el penalti señalado por Rodríguez Santiago a Juanfran.
Después de un saque de banda peinado hacia el área pequeña por el Málaga, Calleja se disponía a chutar el balón que había salido rechazado. Juanfran llega desde atrás, mete el pie y el jugador andaluz cae en el área. La primera impresión es que el penalti está bien señalado, sin embargo, la repetición de la jugada deja muchas más dudas. Parece que no existe contacto entre el alicantino y Calleja, que se deja caer.
Rodríguez Santiago no lo duda y pita penalti. Y aquí comete un nuevo error. Si la jugada es penalti, y con entrada por detrás, Juanfran debió ver al menos la cartulina amarilla. Hubiese sido la segunda y el extremo debería haber sido expulsado. Pero el colegiado no sacó ninguna tarjeta. Inexplicable.
Está claro que este error de Rodríguez Santiago condiciona en gran medida el encuentro, pero la polémica tampoco debe ocultar los gravísimos errores cometidos en defensa en una jugada que comenzó como un inofensivo saque de banda. Nadie fue capaz de cerrar el despeje y Sergio llegó tarde al cruce con Calleja.
© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual