Desde ayer y hasta el miércoles, el equipo de los hermanos Larrieu rueda en la calle Mayor y en la calle del Carmen de Pamplona varias escenas de su última película: "Los últimos días del mundo"
NO hay vuelta atrás. Los gases tóxicos que han emitido algunos países amenazan el planeta. Son los últimos días del mundo y, en lugar de agobiarse, la gente opta por divertirse mientras el protagonista, Robinson, intenta encontrar a su primera mujer, algo que se convertirá en una auténtica odisea. Parte de esa historia tuvo lugar ayer en Pamplona, pero no se asusten, no es real.
Se trata de la última película de los hermanos Arnaud y Jean-Marie Larrieu, una coproducción hispano-francesa que desde ayer y hasta el miércoles rueda algunas de sus escenas en la calle Mayor de la capital navarra.
No era la primera vez que el equipo de Los últimos días del mundo visitaba Pamplona, una ciudad que, aseguran, les ha dado una muy buena acogida. Durante los Sanfermines de este año, se metieron de lleno en la fiesta e incluso rodaron en la calle Estafeta, la Plaza del Castillo y la Calle Mayor. Fue entonces cuando se fijaron en el bar La Cepa, que hace esquina con la calle de Recoletas. Ayer ése fue el núcleo del rodaje, donde se grabaron algunas escenas y desde donde salían los mozos en estampida debido al peligro producido por los gases tóxicos.
Cerca de cien navarros participan como figurantes interpretando a ciudadanos, policías nacionales o trabajadores del bar; de ellos, unos 20 son clientes habituales de La Cepa. El dueño, Pablo Jesús Ororbia Osarte, también actúa estos días como extra. "La experiencia merece la pena, sólo para ver el cine en directo", señaló. La mayoría se estrenaba como figurante, pero desde el equipo aseguraron que trabajan bien. "Obedecen y aguantan muy bien, y además se lo toman con buen humor", aseguró Jordi Abarca, jefe de producción.
De blanco, con su propio pañuelo al cuello y en manga corta, aguantaron aunque no sin esfuerzos debido a las bajas temperaturas. El frío no fue ningún obstáculo para el equipo de los hermanos Larrieu, formado por unas 60 personas, que ya venía preparado después de haber pasado por Tarragona y Reus las últimas semanas, pero la lluvia prevista para hoy puede provocar un cambio en el plan de rodaje. Sin embargo, ante la falta de tiempo, han decidido "arriesgarse" y terminar las escenas que se desarrollan en Pamplona esta semana, dijo Abarca.
Fuera del día a día
Pamplona no está acostumbrada a ser el escenario de películas. Quizá por eso las personas que paseaban ayer por la calle Mayor se sorprendían ante las cámaras y los focos. "No se acaban de creer que es una película, se extrañan al ver gente vestida de San Fermín y por las cámaras, que son más aparatosas que las normales porque rodamos en cinemascope", señaló Abarca.
También el rodaje rompe la rutina de los figurantes, quienes reciben unos 60 euros por día. "Es algo que no pasa todos los días y muy poca gente tiene la oportunidad de ver cómo se rueda una escena", dijo Eduardo Castilla Baiget, de 22 años. "Es algo nuevo e interesante, me estoy divirtiendo mucho", señaló Daniel Álvarez Malo, de 29 años. Hoy se repetirán las estampidas de mozos en la calle Mayor y el miércoles el escenario pasará a las murallas, junto a la calle del Carmen. En mayo los mozos podrán verse en pantalla grande.
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