"Yolanda y yo estudiamos varias alternativas, pero cuando estaba próximo el acuerdo siempre surgía algo en UPN que lo impedía"
Última hora de la mañana del viernes. En la sede nacional del PP de la calle Génova se suceden las reuniones y hay mucho ajetreo en los ascensores. El encuentro con María Dolores de Cospedal, secretaria general del partido que lidera Mariano Rajoy, se hace esperar. "Tiene mucho trabajo y las reuniones van con un cierto retraso", se disculpan en el servicio de prensa.
Al poco rato, las puertas de su despacho, en la séptima planta, se abren mientras De Cospedal despliega una grata sonrisa de bienvenida.
Lo primero que sorprende al entrar es ver esa misma sonrisa en las fotos de su hijo de dos años en varios rincones de su despacho, en su mesa de trabajo, en las librerías. "Tengo tan poco tiempo para estar con él", comenta está insólita militante popular, madre soltera, defensora del divorcio exprés, que se declara católica practicante y comprensiva con las adopciones por homosexuales en determinadas circunstancias. Y sin embargo, cuenta con el respeto y la simpatía de una buena parte de su partido, inequívoca señal de que las complejidades del vivir contemporáneo se contemplan con comprensión en territorios cada vez más amplios de nuestra sociedad.
Un gesto de dolor. La pillamos con una fuerte jaqueca que se ha acrecentado tras las varias reuniones que lleva ya acuestas. Para aflojar la tensión, la conversación se abre por los Sanfermines. Los vivió -"día y medio alucinante el que pasé entonces"- hace al menos una década, cuando fue con un grupo de amigos. No ha tenido tiempo de repetir, pero sí que ha pasado algunos fines de semana en Pamplona. "Una compañera mía de colegio se casó, se fue a vivir allí y me invitó varias veces mientras estuvo en Pamplona". Y tiene también, curiosamente, amigas comunes con Yolanda Barcina. "Así que yo siempre he sabido mucho de Yolanda desde de antes de vernos juntas en los acontecimientos de estos días", dice.
El dolor de cabeza parece despejado y la conversación continúa fluida durante casi una hora. ¿Tema? El único posible: pasado, presente y futuro de un divorcio inesperado.
¿En qué se va a diferenciar el PP de Navarra de UPN?
El PP es un partido nacional que tiene un proyecto nacional para una Navarra integrada en España, algo que hasta ahora se compartía con UPN. Yo creo que en lo que se puede diferenciar es que, al ser un partido nacional, la formulación de los principios básicos del PP no está sometida al vaivén de la necesidad inmediata. Nosotros creemos que el proyecto socialista no es bueno ni para Navarra ni para España y que los nacionalistas, fundamentalmente Nafarroa Bai, no son buenos para Navarra y no nos gustaría nunca un pacto con ellos y siempre lo criticaríamos si lo hiciera el Partido Socialista.
Justamente lo que defiende el presidente Miguel Sanz.
Miguel Sanz piensa y ha demostrado que una actuación como la que ha hecho, que es abstenerse en los Presupuestos Generales del Estado, era necesaria para la gobernabilidad de Navarra y no entiendo muy bien por qué, cuando él ha dicho tantas veces que los presupuestos eran malos para el Estado y para Navarra. Y a pesar de las presiones de Pepe Blanco y del PSN, como sabe toda España, él dijo que no había recibido presión alguna de los socialistas. Yo creo que lo que hace Miguel Sanz es darle una carta de naturaleza al PSN mucho más importe de lo que es y que eso es un grave error.
La gobernabilidad de Navarra pasa por el entendimiento de los partidos mayoritarios, y hasta Mariano Rajoy bendijo la decisión de gobernar apoyados por el PSN. Su presidente dijo: "Un acuerdo entre UPN y los socialistas navarros es lo sensato, lo lógico, decente y normal, lo que quiere la mayoría". ¿Qué ha cambiado para que ese entendimiento no siga siendo "sensato"?
Lo que nadie se explica es que ahora se exija un precio a eso. El PSN se abstuvo en la investidura de Miguel Sanz, al que, recordémoslo, le faltaban sólo dos escaños para la mayoría absoluta. Pero lo que no entendemos es qué ha cambiado ahora para que esa situación se haya modificado. Nadie nos lo ha explicado.
¿Qué se ha modificado?
Ahora parece que para que esa situación siga era necesario que UPN se abstuviera en los Presupuestos del Estado.
Era sólo un gesto. Yolanda Barcina lo explicó muy bien en nuestro periódico: "No puede ser que por la mañana el PP esté votando reprobar a una ministra y por la tarde UPN esté negociando con ella la llegada del Tren de Alta Velocidad a Navarra. Lo que pedimos es un margen de maniobra en gestos que son políticamente importantes pero no ejecutivos.". ¿No era esto respetar un pacto de gobernabilidad?
Nosotros sí que hemos respetado los pactos y estamos convencidos, muy a nuestro pesar, de que UPN lo que ha hecho es faltar al pacto con nosotros. Estamos tranquilos, con la conciencia tranquila. Hemos hecho todo lo posible por salvar la relación. Lo que no nos explicamos es qué ha cambiado para que de pronto sea necesario que UPN haga actuaciones contrarias al pacto que tenía con el PP, y lo haga para garantizar la gobernabilidad de Navarra, cuando en años anteriores no había sido necesario.
¿Cree que se oculta un pacto con José Blanco?
No puedo saberlo. Creo que la actuación de UPN a quien más ha favorecido ha sido al PSN, pero no puedo saber más. UPN ha llegado a muchos acuerdos anteriores en Navarra con el PSN y no ha habido problema alguno con nosotros. Nunca hemos impedido pactos ni que no pactaran con terceros. No nos hemos movido de ahí.
¿Por qué entonces ni Sanz ni Rajoy ni Barcina ni usted consiguieron evitar la ruptura? Sanz se ha mostrado muy dolido con Rajoy.
Tenemos la percepción contraria. Rajoy está muy dolido con todo lo que ha hecho por Navarra y porque a pesar de muchas conversaciones y de sus intentos por arreglarlo, Miguel Sanz no ha querido que se reconduzca.
Hay quien dice que Barcina y usted estuvieron a punto de conseguirlo.
Yolanda y yo estudiamos varias alternativas que podían darse y yo siempre he tenido la sensación de que cuando estaba próximo el acuerdo siempre surgía algo que lo impedía y ese algo siempre venía de UPN.
¿No venía también del sector duro del PP y de determinadas presiones de la derecha mediática?
En absoluto. Nosotros teníamos todo el interés en el acuerdo e hicimos lo posible por salvarlo. Las dificultades surgían de UPN.
¿Por qué piensan que UPN quería romper este acuerdo?
Yo creo que Miguel Sanz ha tenido una actitud muy contraria al mantenimiento del pacto. Ha hecho unas cosas y ha dicho otras. No se puede estar realizando constantemente actos contrarios a lo que siempre hemos interpretado en el pacto y luego asegurar que no quiere romperlo. En fin, cada cual puede pensar que la razón está de su lado pero nosotros tenemos la conciencia de haber hecho todo lo posible por mantener el pacto, y yo soy un testigo muy directo de ello, porque esta unión ha sido muy buena para Navarra durante 17 años.
Sí, pero al anunciar la ruptura en el comité ejecutivo del PP hubo aplausos de sus colegas.
Porque el partido entendió que se había hecho lo que se tenía que hacer, nada más. En otros comités se había apostado por salvar el pacto y cuando se explicó cómo había sido imposible llegar al acuerdo, y que la decisión era la de refundarse en Navarra, la gente aplaudió. No olvidemos una cosa importante: en el acuerdo firmado hace 17 años, el PP elimina su estructura, desaparece como organización en Navarra. Eso para un partido político es un sacrificio muy importante. Y eso quiere decir que nosotros confiamos mucho en ese acuerdo en su día, y nos dejamos mucho en él.
¿En sus encuentros con Barcina llegó a proponerle que se afiliara al PP?
No se lo propuse, pero si lo hubiera hecho tampoco iba a desvelar conversaciones privadas.
¿Perciben ustedes que Miguel Sanz les ha fallado?
No. Yo creo que en política todos los días tratas con personas y uno tiene sus expectativas. Pero creo que no es bueno poner en estas cosas los sentimientos por encima de la razón. En estos momentos lo más cabal es mirar hacia adelante.
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