Portillo falló un penalti
en el minuto 19 y el equipo rojillo pisó el área con mucha insistencia, pero de nuevo careció de gol
Osasuna puso ayer la primera piedra en el edificio que está intentando construir para recuperar su identidad. Bien es cierto que lo del gol se ha convertido en un misterio sin resolver y que se fallan hasta los penaltis, pero finalizado el primer cuarto del trayecto liguero hay que explotar la cara positiva de este equipo. Frente al Atlético de Madrid, pudo constatarse una recuperación de la fiabilidad defensiva y cierto sentido constante por llevar el balón en condiciones al área.
en el minuto 19 y el equipo rojillo pisó el área con mucha insistencia, pero de nuevo careció de gol
Esta reacción debe ser el punto de partida para arreglar lo demás, pese a que el empate no sirva para dejar el farolillo rojo y que el primer triunfo siga resistiéndose.
Al menos, Osasuna ha interpretado que su reconstrucción debe comenzar por los cimientos, tales como la seguridad de la portería, el marcaje de Azpilicueta y Oier ante dos futbolistas internacionales de primer nivel como Simao y Maxi o la sobriedad de un Miguel Flaño que borró del mapa al Kun Agüero, otro crack. Todo esto hay que valorarlo como se merece, al igual que la insistencia ofrecida en las bandas por Juanfran y Plasil, dos hombres con una cara diferente a anteriores actuaciones. Sobre todo el checo. Él fue quien canalizó el ritmo desde la izquierda, en una de sus mejores tardes, para mandar balones al área.
Faltó de nuevo el remate, el último pase en situaciones ventajosas y especialmente anotar el penalti que dispuso Portillo cuando se cumplía el minuto 19. Pudo ser el tanto del triunfo, ya que después a Osasuna le costó sembrar peligro pese a superar al Atlético en pelotas enviadas a la zona de peligro y en córners.
El temor de Javier Aguirre
El mexicano ya sabía a qué se enfrentaba ayer y no quiso repetir amargas experiencias. Por eso, prescindió de un delantero como Forlán y pobló el centro del campo de futbolistas, con el agravante de que Assunçao se convertía en el quinto defensa cuando Osasuna dominaba el juego. Es la razón por la que a Ezquerro le costó un mundo encontrar espacios en condiciones ante semejante tela de araña. Igual de ahogados estuvieron Nekounam y Vadocz, la pareja de medios centros que alineó ayer Camacho. Su colega de banquillo logró el objetivo de anular esta parcela y vio, bajo una atmósfera ambiental fría, cómo no se produjo una salida en tromba rojilla.
Uno y otro equipo se marcaron bien en la primera mitad. Sin concesiones. El Atlético gobernó el primer cuarto, aunque sin profundidad, y se fue al descanso dominado. El punto de inflexión quedó marcado curiosamente con el dudoso penalti que concedió Pérez Burrull por un caída de Juanfran ante Pernía. Portillo, con el gol entre ceja y ceja, cogió el balón, lo colocó en la cal y miró a Coupet. El golpeo con su zurda no fue bueno y el meta francés adivinó su intención. Una máxima pena, que sin embargo alimentó la insistencia.
Plasil no llegó por poco (m.28), Ezquerro no le dio la suficiente potencia al disparo (m.29), Portillo lo intentó de lejos (m.30) y, llegando desde atrás, Neko se topó con Pablo llegando tras una sensacional internada de Juanfran hasta la línea de fondo (m.35). En esos buenos minutos, se echó de menos el instinto.
La entrada de Forlán
Tras la charla en el vestuario, el partido cambió de tendencia con la entrada al campo de Forlán. El Atlético pasó a jugar con dos puntas y dio un paso al frente, pero terminó chocando con la zaga navarra y Roberto, que abortó dos disparos muy peligrosos del uruguayo. El Kun, que desperdició un contragolpe en superioridad, siguió sin aparecer.
El partido era de ida y vuelta. Osasuna mantuvo el tipo y disfrutó de alguna salida en velocidad a la que le faltó la claridad final. Dentro del área, a Juanfran, Vadocz y Pandiani se les escapó el control. Tampoco llegó Ezquerro en un último coletazo. Bastante tuvo Osasuna con defenderse ya que el Atlético terminó atacando. Maxi lanzó fuera tras una gran jugada, Pernía se encontró con una autopista cuando le defendió Masoud y, sobre la bocina, Simao puso un nudo en las gargantas cuando se dispuso a lanzar un golpe franco en posición ideal. Fue a la barrera.
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