Portillo le quitó el balón a Nekounam, que es el lanzador habitual, y su lanzamiento lo despejó Coupet sin problemas
Ni de penalti. Osasuna sigue sin ver puerta. Decía Camacho que el día que el equipo sea capaz de adelantarse en el marcador las cosas cambiarán. Pero ayer no fue capaz ni desde el punto de penalti.
En contra de lo que suele ser habitual, en esta ocasión el viento sopló a favor de Osasuna cuando, en el minuto 19, Pérez Burrull se sacó de la manga un penalti a favor de los rojillos. Pernía intenta cortar la carrera de Juanfran dentro del área, el alicantino cae al suelo y el colegiado cántabro señala penalti sin dudarlo.
A primera vista sobre el campo pareció penalti, pero la repetición deja muchas más dudas. No parece que haya contacto ni con los pies ni con los brazos. Rigurosa pena máxima, cuando menos.
Por fin, Osasuna tenía la oportunidad de adelantarse en el marcador. Nekounam, habitual lanzador de penaltis, se disponía a colocar la pelota cuando Portillo le reclamó el balón para lanzarlo él.
Potencia o colocación
El madrileño se vio con confianza suficiente para lanzarlo, pero su tiro lo despejó Coupet sin demasiados problemas. Lo cierto es que el lanzamiento no fue bueno.
El de Aranjuez optó por colocarlo en lugar de imprimirle potencia al lanzamiento, pero el portero adivinó sus intenciones y no pasó apuros para atajar un disparo que no iba a demasiada velocidad.
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