El equipo rojillo se entrenó a puerta cerrada pero se espera que Javier Flaño y Portillo sean las novedades
Los dos se entrenaron a puerta cerrada. Los dos han convocado a todos sus hombres. Los dos se juegan mucho esta noche. Pero los mundos de Osasuna y Real Madrid nunca estuvieron tan lejanos, a pesar de chocar frente a frente sus intereses sobre el césped del Reyno de Navarra.
Ese Reyno al que algunos mal llamados periodistas han cambiado el nombre por el de infierno con oscuros intereses mediáticos, absurdos en todo caso, porque el Madrid va a ser campeón aunque no gane hoy, aunque Osasuna le haga la vida imposible, aunque una señora le diga cosas feas a Roberto Carlos... ah no, que ése ya no está, aunque le griten a Guti... ah no, que ése no juega. Vamos, que no tiene sentido la campaña que se ha hecho esta semana para desprestigiar a la afición de Pamplona, y sin embargo, ésta ha respondido de manera ejemplar, volcándose con su equipo en los entrenamientos, animando a unos jugadores decaídos por las injustas actuaciones arbitrales y los problemas en los que se han metido también por deméritos propios, no hay que olvidarlo.
Todas las desgracias deben terminar hoy y el enemigo es quizá el enemigo con mayúsculas, el que más agrada derrotar a la afición, el que más motiva al equipo. Llega además el Real Madrid en una tesitura única, ya que estará atrincherado en el hotel NH Iruña Park pendiente del Villarreal-Getafe.
Si el resultado de El Madrigal es favorable a los intereses de los blancos, el cava comenzará a correr por las habitaciones del hotel pamplonés y el autobús merengue será un auténtico jolgorio. Así que lo lógico es que no estén para muchas concentraciones después a la hora de jugar contra Osasuna. Otra cosa será como a los de Pellegrini les dé por ganar.
Cambios en el equipo
Pero los rojillos ni sienten ni padecen lo que ocurre en la vida del líder. Bastante tienen con sufrir lo suyo. Llevan todo el año en el limbo y, conforme más se acerca el final, menos se alejan del peligro. La semana ha sido preciosa para preparar el partido como en las grandes ocasiones y ahora son los jugadores los que quieren dar la talla.
Ziganda también ha dado un golpe de timón y ayer entrenó a puerta cerrada en el Reyno, aunque se puede adelantar que jugarán Javier Flaño en el lateral, con Azpilicueta más adelantado en banda, y Portillo en el lugar que venía ocupando Kike Sola en punta. El resto, los habituales.
El Madrid ha venido con todos sus efectivos a celebrar el presunto alirón, con Sergio Ramos recuperado. Aunque Schuster tenga el título en el bolsillo sacará un equipo casi ºde gala. Eso sí, seguramente Van Nistelrooy, el killer del año pasado, salga sólo unos minutos, y continúe Saviola en el once.
El Reyno presentará un ambiente de lujo, aunque por cierto, todavía quedan entradas. Si usted se lo está pensando y tiene 70 o 90 euros en el bolsillo, o sea, muchos, ya sabe en qué puede gastárselos. Si se une a los otros 19.000 que se dejarán el alma, habrá más Osasuna-Real Madrid en este estadio que tan parece poco les gusta fuera. Todos a una.
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