Entre la veintena de coronas de flores que llegaron a la capilla ardiente, había una personal de Zapatero
Un buen hombre que, como cirbonero, trabajó por su pueblo. Éste era ayer el sentir de los vecinos de Cintruénigo que, junto a no pocas autoridades, se acercaron durante la tarde al salón de plenos del ayuntamiento, donde se instaló la capilla ardiente, para dar el último adiós a su vecino, Carlos Chivite.
Desde poco después de las cinco de la tarde, y hasta cerca de las nueve de la noche, fueron cientos de cirboneros los que se acercaron para despedirse de Chivite y mostrar sus condolencias a su esposa, Isabel Cordón; sus hijas, Lorena, de 27 años y Leyre, de 20; sus padres, Joaquín Chivite y Milagrosa Cornago; y sus hermanos, además de otros familiares. La capilla ardiente continuará abierta hoy de 10 a 19.30 horas, cuando está previsto que trasladar el féretro a la parroquia de San Juan, donde será el funeral a las 20 horas.
El féretro con los restos mortales de Carlos Chivite, que dejaba ver su rostro, estaba cubierto con la bandera de Cintruénigo y sobre el mismo se colocaron unas rosas rojas. Ocupaba la parte central del salón de plenos, que en no pocos momentos se quedó pequeño para albergar a todas las personas que quisieron dar su adiós al secretario general de los socialistas navarros. Su familia ocupó las sillas instaladas tras el féretro. En el salón, una veintena de coronas en las que predominaba el blanco y el rojo, entre ellas una personal de José Luis Rodríguez Zapatero (con flores anthuriums rojas), situada bajo el retrato del Rey y junto a una fotografía de Carlos Chivite.
La familia socialista navarra arropó en todo momento al que ha sido su secretario general y a sus familiares. Junto a la presidenta del Parlamento foral y vicesecretaria del PSN, Elena Torres, y el secretario de Organización Samuel Caro, se desplazaron a Cintruénigo el presidente del partido, Román Felones y los parlamentarios socialistas José Mª Vázquez, Roberto Jiménez, Mª Victoria Arraiza, Javier Monzón , José Luis Izco y Mª Gracia Iribarren; el diputado Juan Moscoso; el delegado de Gobierno, Vicente Ripa; alcaldes riberos, entre ellos Javier Sanz Carramiñana, que sustituirá a Chivite en el Senado; y concejales socialistas de localidades navarras, además del candidato del PSN a las pasadas elecciones forales, Fernando Puras, y el ex consejero socialista Antonio Aragón.
Hasta la capilla ardiente también se desplazaron, entre otros, los consejeros del Gobierno foral Alberto Catalán, Carlos Pérez-Nievas y Carlos Esparza; los parlamentarios convergentes Juan Cruz Alli y José Andrés Burguete; el ex alcalde de Cintruénigo y parlamentario de UPN, Faustino León; el presidente de los empresarios navarros José Manuel Ayesa; el secretario general de UGT Juan Goyen, y el dirigente ugetista Miguel Ángel Ancízar, entre otros.
Con los vecinos
José Luis Pérez Garbayo, de 67 años, fue alcalde de Cintruénigo por UPN en la legislatura anterior a la que presidió Chivite. "Yo era alcalde y él concejal. En esa época tuvimos que prescindir del ideario político para luchar por nuestro pueblo. Con Carlos tuve diferencias políticas, pero el trato fue siempre con él muy cordial".
También se acercó su amigo Julián Gómez Aliaga, de 55 años y jefe de Protección Civil. "Yo soy miembro de su peña y nos juntábamos en el cuarto. Recuerdo su enorme espíritu de trabajo y hay que agradecerle todos los desvelos para conseguir crear Protección Civil en Cintruénigo. Recuerdo que el año pasado, con todos los líos de la negociación con NaBai, y el acuerdo para el Gobierno de Navarra, lo pasó muy mal. Pero en el Chapulcón, con los amigos, conseguía aparcar todos los problemas".
Rosaura Trincado Alvero, cirbonera de 41 años, también quiso dar su último adiós a Chivite. "Lo conocía y me parece que es una personalidad de las que le dan importancia a un pueblo".
"Emocionado" llegó Enrique Rincón Cornago, de 69 años, que coincidió con el fallecido trabajando en la empresa Construcciones Garbayo Ayensa. "Es muy fuerte. Carlos Chivite era una bella persona a quien yo conocía muy bien. Coincidí en la empresa 10 años. Se trataba de un excelente compañero y amigo", afirmó.
Otro de los vecinos que quiso acompañar a la familia fue Pablo Sánchez Navascués, de 61 años. "Para mí, la muerte de Carlos es, sobre todo, una desgracia casi de alcance familiar porque hemos sido vecinos de sus padres desde tiempos antiguos. Me encontraba con él en la calle y no podíamos terminar de hablar porque siempre le llamaban al móvil", recordó.
Fermín Mateo Vicente, primo "lejano" de Chivite, lo definió como "una persona buena, quizás demasiado, que hizo muchas cosas para el pueblo".
María José Chivite Vicente y Mª Paz Alvero coincidieron en calificarle como una persona "buena y trabajadora". "Era muy importante para Cintruénigo, muy amigo de todos y todo el pueblo lo quería", dijo esta última.
Inés Larrea dijo que era "buena gente" y lamentó que se haya ido "demasiado joven".
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