A finales del año 2010 todas las líneas aéreas sustituirán las tarjetas de embarque actuales por un código de barras formado por pequeños cuadrados que se recibirá en el teléfono móvil y que se mostrará para pasar los controles.
COLAS y tarjetas de embarque serán pronto historia: en el aeropuerto del futuro los pasajeros disfrutarán de un servicio automatizado y sin esperas y usarán sus teléfonos móviles para casi todo, hasta para embarcar en el avión. Las principales aerolíneas estadounidenses han aumentado su inversión en tecnología para automatizar procesos habituales en los aeropuertos, algo que ahorrará tiempo a los viajeros y costes a las compañías aéreas.
Primero llegaron los monitores para obtener la tarjeta de embarque sin necesidad de acercarse al mostrador, siempre y cuando se viajara sin equipaje.
La aerolínea Continental introdujo por primera vez esta opción en 1995 y, cuatro años después, su competidora Alaska Airlines daba un paso más y lanzaba el check-in por Internet.
Hoy, seis aerolíneas estadounidenses permiten facturar desde el teléfono móvil, aunque luego hay que obtener una tarjeta de embarque de papel en los terminales automáticos del aeropuerto. Pero este último trámite podría desaparecer en breve.
Continental en Estados Unidos y otras líneas aéreas en todo el mundo tienen ya disponible un sistema que sustituye las tarjetas de embarque por un código bidimensional que el pasajero recibe en la pantalla de su teléfono móvil y con el que puede pasar todos los controles de seguridad y entrar en el avión.
El pasajero ahorra tiempo y la aerolínea recorta gastos al usar menos papel. Además, estos códigos son más difíciles de falsificar que los tradicionales códigos de barras impresos en las tarjetas de embarque de papel.
La Asociación Internacional de Transporte Aéreo espera que sus 240 miembros adopten antes de fin de 2010 este sistema, que podría ahorrar al sector 500 millones de dólares anuales.
En España, Spanair ofrece ya este servicio en las terminales T2 y T3 del aeropuerto de Madrid y en los de Barcelona y Bilbao.
El aumento de teléfonos móviles con conexión a Internet permitirá utilizarlos para cada vez más servicios como, por ejemplo, elegir asientos, comprobar el estado de un vuelo o modificar una reserva tras la cancelación de un vuelo.
En este aeropuerto ideal, los empleados estarán para funciones muy concretas donde sea absolutamente imprescindible la presencia humana como, por ejemplo, facturar una maleta.
Este es el concepto de Alaska Airlines, una pequeña aerolínea estadounidense pionera en incorporar adelantos tecnológicos, en lo que la empresa llama "el aeropuerto del futuro".
El "aeropuerto del futuro" de esta compañía consiste hoy en dos áreas de los aeródromos de Anchorage, Alaska, y Seattle, donde los mostradores de facturación han pasado a un segundo plano y el pasajero lo hace casi todo en terminales automáticos.
Los ejecutivos de Alaska Airlines comprobaron que los viajeros tendían a ir directamente a los mostradores para ser atendidos por un empleado aunque sólo llevaran equipaje de mano, lo que provocaba mayores colas.
"Hemos logrado reducir a la mitad el tiempo de espera respecto al sistema de facturación tradicional", dijo una portavoz de Alaska Airlines.
En la terminal de la aerolínea en Seattle lo primero que ve el pasajero son terminales de facturación automática estratégicamente colocados para que sea casi imposible evitarlos. Amables empleados pasean por el recinto e instruyen a los viajeros sobre su uso.
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