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Pacientes y médicos dialogan en Pamplona sobre el lado humano de la enfermedad

Ha sido durante un desayuno titulado "Yo sé valorar la palabra salud", en el que ha participado la consejera de Salud, María Kutz

Actualizada Viernes, 4 de marzo de 2011 - 12:43 h.
  • EFE. Pamplona

Personas cuya salud les ha llevado al límite y han salido adelante, y la visión más humana de los médicos que les atienden han sido los ingredientes de un desayuno celebrado hoy en Pamplona, titulado "Yo sé valorar la palabra salud", que ha contado con la presencia de la consejera de Salud, María Kutz.

Kutz ha resaltado que este tipo de situaciones críticas hacen a las personas "evolucionar a mejor" y ha instado al personal sanitario a que tenga "sensibilidad" con el paciente y a que en ningún momento "olvide el lado de los sentimientos".

En este sentido, uno de los médicos participantes, José Ramón Carmona, jefe de la Unidad Coronaria del Complejo Hospitalario de Navarra, ha apuntado que "nunca se acaba de aprender en el aspecto humano de estas situaciones críticas" y que el médico muchas veces "no se da cuenta del papel que puede jugar, sin mucho esfuerzo, para hacer más llevadera la enfermedad, como explicarla bien".

El jefe de la UCI del Complejo Hospitalario de Navarra, Juan María Guergüé, ha atribuido a los familiares un gran peso en la recuperación de los pacientes: "son una parte central en la calidad asistencial, hay que implicarlos en el cuidado, las UCIS cerradas han pasado a la historia, porque el contacto es muy importante".

Por su parte, el psicólogo clínico Juan Ignacio Arrarás ha remarcado que es "fundamental" que los profesionales proyecten "una sensación de control, de que sabemos lo que le pasa al paciente y de que hay un plan de intervención para solucionarlo", debido a que uno de los problemas más comunes es "el temor a la recaída".

Es lo que ha reconocido Ramón Trujillo, médico a su vez, pero que hace un año se encontró "al otro lado de la mesa" a causa de una parada cardiaca, y que, desde entonces, ha dicho sentir "una dependencia casi enfermiza de Pamplona, de su Complejo Hospitalario" y experimentar "un miedo terrible" cuando lo alejan de la ciudad.

Alfonso Nagore, que ya ha sufrido tres paros cardiacos, el primero en 1996, ha admitido que él también sintió esa dependencia, pero que "con el tiempo se asume que si tiene que ocurrir estando, por ejemplo, de vacaciones, ocurrirá" y ha contado que, de lo que tenía "verdadera necesidad" a los siete días de salir del hospital, era de estar con los suyos, a los que reunió en una comida.

Valorar a los que le rodean y las cosas "que se dan por supuestas en el día a día, como decirles os quiero, os necesito y sois muy importantes para mí" es lo que aprendió Kizkitza Larrea, que sufrió un accidente de tráfico cuando tenía 36 años que la mantuvo 40 días en la UCI: "cuando estaba sola en la habitación tenía muchísimo miedo, no sabía qué me iba a pasar y necesitaba estar con gente".

Arrarás ha asegurado que el miedo es un sentimiento "normal, ya que son enfermedades inesperadas", pero que hay pacientes que no se permiten "sentirlo ni comunicarlo a los demás" porque, si lo hacen, se consideran "una carga".

Guergüé ha incidido en que puede darse una sensación de "inutilidad, de que no eres dueño de tu destino, porque todos deciden por ti en un medio que no es el tuyo" y Trujillo ha afirmado que, tras su parada cardiaca, siente, en efecto, una sensación "de estorbo familiar, de minusvalía", ya que, por ejemplo, no puede conducir.

Estas situaciones, según Guergüé, pueden desencadenar dos reacciones: "por un lado, verlas como una rotura de expectativas de vida, lo que genera frustración, o, por otro, sentir que se quiere tener otra oportunidad, y entonces se sale adelante en un nivel superior, disfrutándolo todo, con una relectura de valores".

Carmona, por su parte, ha recalcado que "la sociedad actual no está preparada para la adversidad", porque antes ésta se contemplaba como algo "necesario", mientras que ahora "sufrir resulta inadmisible, sobre todo para los jóvenes, que están peor preparados", y ha aseverado que hay que disponer de recursos de superación.

"La adversidad hace crecerse a las personas en mayor o menor medida y es difícil saber cómo va a reaccionar alguien, además, las reacciones inmediatas, en agudo, son radicalmente distintas a las que se dan posteriormente y el médico ha de entender eso a la hora de enfocar el problema", ha señalado Carmona.


Comentarios
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  • El lado humano de la enfermedad se complementa con el lado ambiental de la enfermedad, y ahí se falla. No creo que sea bueno para la enfermedad estar en una habitación cutre y tercermundista con baño compartido para cuatro como son las del Hospital. Por no hablar de las habitaciones de maternal de Virgen del Camino. Eso también es importante para la recuperación del paciente. Nos dan un "ambiente sanitario" que no corresponde con lo que los políticos dicen de Navarra. En ese aspecto somos tercermundistas. Ah, y está demostrado que esta situación influye en el ánimo y la recuperación del paciente. Concretamente en UCI está reconocido la obligatoriedad de habitaciones individuales por asunto de infecciones: en el Hospital no es así, hay muy pocas habitaciones individuales en UCI, casi todos los pacientes están en sala. Como en el tercer mundo. La atención humana está muy bien; lo que falla es la atención ambiental. No solo lado humano...
  • Yo también quiero aprovechar esta noticia para dar las gracias al equipo médico de reumatología, en especial al Dr. Gutierrez que no ha dudado nunca en administrarme el tratamiento que necesitaba y, gracias a él, hoy puedo hacer una vida normal "con ciertos cuidados y limitaciones", pero normal. Y también tengo que agradecer muchísimo y de una forma muy especial, el trato recibido por enfermeras y enfermeros que nos atienden en la sala del hospital adecuada para ponernos la medicación. Para mí no supone ningún esfuerzo ir cada cuatro semanas a que me la pongan (vía intravenosa). Son amables, atentos y cuidadosos, nos tratan con tanto cariño que cuando se termina la medicación, por lo menos en mi caso, hasta me da pena irme a casa. Una vez oí a un famoso médico de Barcelona (de cuyo nombre no me acuerdo), que a los pacientes se les cura: la mitad con una buena atención y sobre todo escuchándoles, etc., y la otra mitad con la medicina. ¡Qué razón tenía!. Gracias al equipo de reumatología, nuestra enfermedad (desconocida y mal entendida por la mayoría de la gente), se nos hace mas llevadera con vuestra excelente atención y ayuda. MILA BLASCO
  • Animo Dr Trujillo, tu gracia, simpatía y amabilidad siguen intactas. chn

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