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Chayanne, Carlos Baute y Pitbull visten de fiesta el Festival de Viña del Mar

Convertido ya en un habitual del escenario de la Quinta Vergara, en la que se presentó por sexta vez, Chayanne volvió a encandilar a un auditorio

Actualizada Viernes, 25 de febrero de 2011 - 08:20 h.
  • EFE. Viña del Mar (Chile)

Chayanne, Carlos Baute y Pitbull vistieron hoy de fiesta el Festival de Viña del Mar con un público que cantó y danzó durante más de cinco horas como si el anfiteatro se hubiera convertido en una pista de baile.

El puertorriqueño fue el rey de la velada y también el encargado de abrir esta cuarta jornada del festival con una compilación del pasado y del presente, como ya había anunciado, en la que alternó muchas baladas románticas con algunos temas bailables.

Para ello contó con un auditorio entregado, que le otorgó la Gaviota de Oro, un premio que rara vez se concede y que en este certamen solo ha ganado Aventura, que actuó el martes con ritmos de bachata.

Convertido ya en un habitual del escenario de la Quinta Vergara, en la que se presentó por sexta vez, Chayanne volvió a encandilar a un auditorio eminentemente femenino que aglutinaba a jóvenes y no tan jóvenes, muestra ésta de un público que ha ido madurando con el cantante.

"No todas las noches se puede estar con una sala como ésta, que me ha visto crecer", declaró el artista ante el griterío ensordecedor de sus seguidoras. "Esta noche ustedes piden, y yo ordeno." Y Chayanne se dispuso a complacer a su público.

La fiesta comenzó con algunas de sus canciones con más ritmo, como "Provócame" o "Lola", que lograron poner en pie al público desde el primer minuto de la transmisión televisiva, algo que ningún otro artista había logrado en las tres veladas previas de este certamen.

A sus 42 años, el puertorriqueño sigue mostrando un estado físico envidiable que le permite mantener, al menos por algún tiempo más, su inigualable fórmula para cantar y moverse como un torbellino al mismo tiempo.

Eso sí, Chayanne ya no baila tanto como antaño y, aunque aún falta tiempo para que empiece a emplear un bastón en sus coreografías -tal como bromeó ante la prensa-, el artista ahora privilegia sus baladas, que le permiten tomar un respiro entre vuelta y vuelta.

Con "Un siglo sin ti", "Completamente enamorado" o "Tiempo de vals", en la que danzó junto a una niña de unos once años, el cantante repartió dosis de romanticismo y quedó extasiado ante el calor de un público que subió la temperatura de la gélida noche viñamarina.

Sus gestos sensuales y su sonrisa inmaculada, que acompañaron cada acorde de "Sálvame", "Fiesta en América", "Baila baila", "Salomé" y "Torero", terminaron de conquistar al auditorio, con casi todas sus 15.000 localidades vendidas.

Los momentos más mágicos de la noche llegaron con "Lo dejaría todo", "Si nos quedara poco tiempo" y "Me enamoré", que cantó prácticamente a dúo con el público, antes de poner la fiesta por bandera con "Torero", interpretada con aires flamencos.

Tras hora y media de concierto, Chayanne dio un paso al lado para dejar espacio al venezolano Carlos Baute, al que la organización incluyó en la parrilla para aprovechar su asistencia en este festival como miembro del jurado internacional.

A pesar de ser aún poco conocido en Chile, este artista, que ha cimentado su carrera en España, logró con apenas cinco canciones ganarse el respeto del público de la Quinta Vergara, que puede convertirse en un "monstruo" cuando algo no le gusta.

Con entusiasmo, el auditorio coreó junto a Baute algunos de sus temas más conocidos, como "Te regalo", "Tú no sabes qué tanto", "Quién te quiere como yo" o la esperada "Colgando en tus manos", que Baute canjeó por una antorcha de plata.

Tras él llegó el turno del cubano-estadounidense Pitbull, que actuó por primera vez en Chile, donde tampoco es conocido entre el gran público.

Con esta presentación, muchos espectadores pusieron cara a algunas de las canciones que más suenan en las discotecas del país, como "Parapapapa", "Tonights gonna be a good night" o "I know you want me", que le valieron una Antorcha de Plata y otra de Oro, pero no una gaviota.

Vestido completamente de blanco y escondido tras unas gafas de sol que no se quitó en ningún momento, Pitbull cultivó una imagen fría en su primer encuentro con el público chileno, al que pese a todo logró poner en pie, un reto no menor cuando eran las 2 de la madrugada.

Poco más de una hora después, los presentadores optaron por poner fin a la transmisión televisiva y Pitbull cerró con su popular "Pam Panamericano" este primer acercamiento. No quiso, como sí hizo ayer Calle 13, continuar con su espectáculo una vez apagadas las cámaras.

Para ser la primera vez, pensó quizá que ya había sido suficiente.


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