x
Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
Punto de Vista 2011

A la cama con las feministas

Una charla informal con Mayer, Citron y Oroz, en la previa al debate de esta noche en el Condestable

Actualizada Miércoles, 23 de febrero de 2011 - 16:08 h.
  • A.C. Pamplona

Salirnos un poco de las preguntas obligadas del ciclo, su armado y sus objetivos para hablar del ojo femenino en el documental, de por qué suena tan mal hoy hablar de feminismo, de su caricatura en los medios y el significado de la aparición de modelos de mujeres en el poder como la dirigente republicana estadounidense Sarah Palin, del cuerpo y la voz de la mujer en el cine. Tantos temas para media hora... mejor que empecemos.

La cita era ayer, primer día del Punto de Vista, en el café del Hotel Yoldi, a la hora de la sobremesa. La propuesta, media hora de charla distendida con tres de las referentes del ciclo Lo personal es político, la retrospectiva sobre documental feminista que ocupa buena parte de la programación.

Apenas encender la grabadora, el bullicio de una mesa masculina contigua -la partida de mus obligada de todas las tardes- nos invita a buscar otro lugar. Así, terminamos en una de las habitaciones del hotel, alrededor de una cama, estas tres mujeres y una grabadora.

En la cama, Sophie Mayer, escritora y educadora inglesa, y Elena Oroz, también docente y crítica cinematográfica especializada en no ficción, ambas curadoras del ciclo. En el sofá, Michelle Citron, que se autodefine como crítica de documental "no me siento una realizadora, es irónico que esté aquí" y que viene a presentar su pieza Daughter Rite, un documental de finales de los '70 que generó gran controversia en aquel momento, tanto por su contenido como por su forma. Las tres estarán esta noche en el Condestable, para compartir un debate sobre la intersección entre feminismo y documental.

Como simple espectadora, mi cabeza tiende a querer hacer una distinción entre el cine feminista -con un enfoque político- y un cine femenino -pensando en el punto de vista de una mujer, sin que por ello se considere feminista-. ¿Es válido hacer esta distinción? ¿Sirve para algo?

Sophie Mayer: Es algo que hablamos cuando armamos el ciclo, porque hay films de mujeres que resultaban interesantes, aunque no estaban especialmente comprometidas con las cuestiones de género. Un ejemplo es la película "Harlan County" (Barbara Kopple, 1977), que no es un film feminista, pero sí habla del lugar de las mujeres en la comunidad, hay un ojo femenino allí...

Michelle Citron: Creo que un documental feminista implica una conciencia propia de la directora en cuestiones de género, del lugar de la mujer en la cultura, un ojo crítico. ¿Cine femenino? No lo sé... puede ser cualquier film hecho por una mujer... me resulta una palabra extraña…

Y así de extraño o difícil resulta hablar de feminismo hoy. La palabra suena mal en la calle, en los medios y en las aulas. "A mis alumnos no les gusta la palabra, no la uso en clase, prefiero hablar de ideas, de género, se sienten cómodos con la palabra género", dice Michelle. Sophie asiente: "El feminismo se ha invisibilizado, no lo nombro entre mis alumnos, pero sí lo muestro. Si una alumna está usando pantalones, eso es feminismo, ¿estás en la escuela? Eso es feminismo".

Invisible o innombrable tal vez ahora, pero patente y vital en la época en que Michelle rodó Daughter Rite, su cuarta película, pero aquella que le marcó el camino a seguir. "Había un contexto, un movimiento político e intelectual al mismo tiempo, un dialogo intenso entre las mujeres que hacían la teoría y las mujeres que hacían películas", recuerda Michelle y señala que, aunque ese timing ya no existe, lo valioso del presente es que "hay muchas más voces, antes sólo éramos mujeres blancas y occidentales las que podíamos hablar de estas cosas".

La retrospectiva y el libro que presentan en el festival marcan con el documental feminista un cambio desde la voz omnisciente y masculina del documental tradicional a una voz en primera persona femenina. Hoy en día, también hay documentales hechos por hombres en primera persona, ¿dónde está la diferencia?

Elena Oroz: Se trata de una evolución histórica. En el contexto en que surgen los primeros documentales en primera persona, sí que hay un cambio de registro importante gracias al feminismo. Ahora son una moda, con directores como Michael Moore y otros (risas cómplice en el cuarto, parece que Moore no es santo de devoción), pero aquellas directoras tuvieron la necesidad de decir "yo soy la que miro, soy una mujer y estoy mirando lo que sucede a mi alrededor". Fue un punto de quiebre desde ese discurso objetivo y garante de verdad al hablar en primera persona y manifestar subjetividades que estaban escondidas. El feminismo vino a decir que los discursos no son neutros, siempre hay alguien que cuenta la historia.

Sophie: Con esta retrospectiva queremos recordar la parálisis de los feminismos y revisar la caricatura que los medios hacen sobre las feministas: son anticuerpo, antisexo, blancas, duras, focalizadas en el poder, muestran a alguien como Sarah Palin (política republicana estadounidense), alguien que sólo copió lo que significa ser un hombre blanco, pero como mujer, copió las ideas masculinas de la feminidad. Sin embargo, el feminismo siempre fue plural. Incluso, ahora que la corriente masiva ha tomado el punto de vista subjetivo como propio, el documental feminista o queer lo que hace es fragmentarlo, preguntarse por el sujeto que enuncia y señalar que no hay uno solo. La raza, la sexualidad, la nacionalidad son parte de todo esto.

Se nos agota el tiempo... Sophie y Elena tienen que estar en 10 minutos en una de las salas del Carlos III para inaugurar el ciclo y todavía quiero hablar de la imagen del cuerpo femenino y de cómo hacer todos estos temas más accesibles al público general, al que está del otro lado y no sabe bien qué le van a contar o si quiere que se lo cuenten.

"El cuerpo moldea nuestra subjetividad -dice Elena-, género y sexo son una construcción cultural, nos han enseñado a ser mujeres y hombres y lo vamos repitiendo y actuando como en un ritual...". Suena su teléfono, atiende y Sophie retoma la pregunta del cuerpo y le da otra vuelta: "Para los documentales, el cuerpo es el lugar por donde empezar. Si quieres hacer una película y no tienes presupuesto, tienes tu cuerpo para empezar, es una gran fuente, puedes estudiarlo y ver cómo encaja en el discurso científico, en la representación de los medios, en las ideas religiosas sobre el cuerpo... y no te hace falta tomar un avión a un lugar lejano o ir a un campo minado, empieza por interrogar tu propio cuerpo", enfatiza.

Michelle nos mira desde su sofá. Elige hablar de otro cuerpo, el cuerpo de la audiencia.

"El cuerpo del público es muy importante. Siempre tienes que pensar en cómo hacer que tu película sea accesible a la audiencia. De qué modo llegar a ella, cómo lograr que se involucre con lo que está sucediendo", señala. Ella elige las películas hogareñas y el melodrama para buscar ese efecto.

Ahora sí tenemos que irnos, no sin antes dejarnos algunos tips para recorrer el ciclo como neófitos en el tema que somos. Cien pasos del Yoldi al Carlos III, lluvia y viento en Pamplona, el cuerpo de la audiencia espera en el cine.


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual

Continuar

Estimado lector,

Tu navegador tiene y eso afecta al correcto funcionamiento de la página web.

Por favor, para diariodenavarra.es

Si quieres navegar con muy poca publicidad y disfrutar de toda nuestra oferta informativa y contenidos exclusivos, tenemos lo que buscas:

SUSCRÍBETE a DN+

Gracias por tu atención.
El equipo de Diario de Navarra