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La revolución llega a Bahréin

Desde el pasado día 14, los acontecimientos en este gran país-ciudad se han ido sucediendo de manera acelerada, y es difícil resumirlos en breves líneas

Actualizada Domingo, 20 de febrero de 2011 - 13:37 h.
  • Luisa Penalva. Bahréin

Cuando se oye hablar de Bahréin, pocos saben dónde situarlo exactamente y quienes lo conocen lo relacionan principalmente con el circuito de Fórmula 1. Después de los acontecimientos de estos últimos días, quienes han visto las imágenes en la televisión ya saben más o menos situar el país, y el nombre de su capital: Manama. Bahréin, del árabe, significa "las dos aguas", o "los dos ríos", o bien también se puede traducir por "los dos mares", en alusión a la confluencia de aguas saladas del golfo y dulces de las fuentes subterráneas.

Si miráis el mapa, veréis una pequeña isla (constituida en realidad de 33 islotes) como quien dice en medio del golfo pérsico. Situada cerca de Arabia Saudita, a la que está unida por un puente de 25 kilómetros, no lejos de Qatar, Kuwait y los Emiratos árabes…y no muy lejos de Irán (a poco más de 200 kilómetros con Dayyer, en la frontera). La proximidad con Arabia Saudita y con Irán son dos datos muy importantes para entender los acontecimientos.

El 14 de febrero de 2001, el rey Hamad bin Issa al Khalifa, jefe de Estado de Bahréin, promulgó la Carta de Acción Nacional con el fin de terminar con la agitación política de los años 90 y establecer una monarquía constitucional. Desde el 14 de febrero de 2002, el país es una monarquía (hereditaria) constitucional dirigida por la monarquía Al Khalifa (dinastía cuyo reinado existe desde 1783). En realidad, tres personas figuran siempre en las imágenes exhibidas en diferentes puntos clave del país: junto al rey, su hijo, el príncipe heredero Salman ben Hamad Al-Khalifa y el primer ministro, nombrado por el rey : Cheikh Khalifa bin Salman Al Khalifa.

La fecha del 14 de febrero es importante ya que marca el nacimiento de un Parlamento compuesto de dos cámaras, la cámara de diputados (Majlis an-Nouwwab) y la Majlis ach-Choura (cámara baja o especie de órgano consultativo), compuestas cada una de 40 escaños. El sistema bicameral no satisface sin embargo a todos los partidos ya que los miembros de la cámara alta son designados por el rey y disponen de derecho de veto a todas las propuestas emitidas por la cámara baja. El 14 de febrero fue el día elegido por la oposición para manifestarse en el Pearl Roundabout (la rotonda de la perla, punto neurálgico de la capital en homenaje a los cultivadores de perlas y en este preciso contexto lugar simbólico en recuerdo a la plaza Al Tahrir en Egipto).

Es difícil imaginarse un país constituido por una superficie de unos 700 kilómetros (es en efecto el país más pequeño de la península arábiga), con aproximadamente un millón doscientos mil habitantes según el censo de 2010. Hasta hace poco se hablaba de 700.000 habitantes y se podía comparar un país entero con Navarra. El país está dividido en provincias administrativas. La quinta provincia, que abarca más de la mitad del país, es una zona casi desconocida para muchas personas, en especial para los expatriados europeos y americanos, que se concentran en el norte del país (Juffair, Manama, Budaya, Saar). En el sur se encuentra el circuito de Fórmula 1, el desierto, la zona militar, y algunas de las pocas playas que quedan en el país. Ir a esos lugares es como ir 'de excursión' y aventurarse, ya que la mayor parte de los recorridos se hacen de este a oeste de la isla y viceversa. Ir desde Manama hasta el pueblo de Budaya, en el extremo oeste, cuesta 20 minutos en los días que no hay tráfico. Hay que imaginarse en realidad que Manama es Pamplona, y que los alrededores son un equivalente de los numerosos poblados que hay, junto a los que se han ido construyendo compounds o residencias para los bahreiníes de clase media alta y en mayor parte para europeos y americanos (Estados Unidos y Latinoamérica). La capital y sus alrededores son como una especie de puzle mal construido donde se mezclan casas semiderruidas, barrios étnicos, oficinas, colegios…y enormes torres al estilo Manhattan. Para muchas personas la modernidad es construir edificios altos como el Financial Harbour o el World Trade Center. En resumen, Bahrain es como una mini Pamplona, todo el mundo se conoce, todo el mundo va a los mismos lugares el fin de semana (los Mall o mega centros comerciales son superficies parecidas a Itaroa o la Morea) Todo está conectado por varias autopistas que atraviesan la isla de norte a sur, de este a oeste ...En otras palabras, uno no tiene la impresión de estar en un país, sino en una gran ciudad, por eso los acontecimientos se viven de otra manera, más próximos, están sucediendo en el barrio de al lado, o en el centro de la ciudad ...esto es importante para ver hasta qué punto es difícil no verse en cierta manera involucrado en ellos ...

El paisaje de Bahréin ha cambiado mucho en los últimos años. Mucha gente cuenta que era un país lleno de vegetación, considerado como el jardín del Edén, con playas naturales, pescadores y cultivadores de perlas. En la actualidad apenas quedan playas, se han perdido muchos elementos tradicionales, la vegetación es algo relegado a determinadas zonas donde están instaladas las familias más adineradas.

La llegada del petróleo trajo mucha riqueza al país, una riqueza mal distribuida y también invertida en lo que se ha considerado la modernidad, basada principalmente en la construcción de rascacielos, centros comerciales, universidades privadas. Es bastante común el ir andando y que alguien diga: "Antes el mar llegaba hasta aquí". El caso es que eso sucede en numerosos puntos de la capital. Recorrer el país es observar un paisaje arquitectónico un poco caótico, donde siempre se está construyendo, donde siempre hay grúas y aire contaminado. Esto explica también el descontento de muchos sectores de la población quienes han visto como muchas tradiciones han ido desaparecido: "Antes venia a pasear a esa zona, donde ves los edificios, dentro de poco ya no quedará ni siquiera este trozo de mar". Me hace este comentario un amigo bahreiní, mientras observamos un trocito de playa, el único acceso al mar de la zona, bordeado de bloques de cemento y material de construcción, sobre el que despuntan algunos barcas de los poblados pesqueros colindantes...en realidad unas cinco o seis barcas, detrás de las cuales se divisa de nuevo una superficie en construcción, plantada en medio del mar, y rodeada de grúas.

Antiguo exportador de petróleo, la economía de Bahréin está basada en el turismo de países vecinos, el refinamiento de petróleo para Arabia Saudita y sobre todo su carácter de plataforma financiera. Todo acontecimiento que paralice la actividad económica del país (suprimir) puede tener consecuencias graves en este país que se asemeja a una gran ciudad.

Existe un porcentaje importante de trabajadores venidos de países como India, Sri Lanka, Pakistán, o Filipinas. Los llamados 'workers' se dedican principalmente a la construcción y al sector servicios, y se observa la existencia de economías étnicas: indios y pakistaníes regentan las tiendas de ultramarinos, mujeres filipinas y tailandesas los salones de belleza, mujeres chinas los talleres de confección...La llegada de estos trabajadores ha provocado el desplazamiento de la mano de obra autóctona, ya sea por los bajos salarios o simplemente por el rechazo de algunos a ocupar puestos de trabajo que puedan asociarlos a un sector de población desfavorecido. Existe sin embargo una clase media de técnicos y expertos en particular de origen indio, que ocupan puestos de responsabilidad en ciertos sectores como la banca, las finanzas y las nuevas tecnologías, cuyo estatus es rechazado por lo que se podría considerar la población bahreiní. Existe siempre la misma paradoja: toda familia bahreiní que se lo pueda permitir tendrá una 'maid' o especie de criada/niñera extranjera, en régimen casi de esclavitud por las condiciones de trabajo y el salario. Pero al mismo tiempo existe un rechazo exacerbado a ciertas nacionalidades que acaban beneficiando de un pasaporte, de un puesto de trabajo cualificado, y de derechos sociales que estaban en principio destinados a los 'autóctonos'. Junto a este grupo de expatriados, están los expatriados 'ricos', europeos y americanos, cuyos sueldos son muy superiores al salario mínimo de una familia media bahreiní y en quienes se prefiere invertir en lugar de dedicar tiempo a formar expertos nacionales.

Si bien la minoría reinante es sunita, una gran parte de la población local (se habla de un 70%) es chiita. Nadie se aclara con las diferencias entre unos y otros. Para resumirlo de forma muy breve, la apelación "Chiíta" viene de la contracción de Shiat Ali, que significa "partidarios de Alí", el primo de Mahoma, a quienes ellos consideran el verdadero sucesor. Si ambas corrientes respetan los cinco pilares del Islam, los sunitas critican el enfoque doloroso dado por los chiitas a la muerte de Hussain, hijo de Ali. Durante Achoura, que significa el día diez, los chiitas lloran la muerte de Hussain en Karbala (Irak) y se latigan para recordar el sufrimiento del fallecido. Existen diferencias también en cuanto a otros temas como las fuentes de legitimidad, y sobre la interpretación y aplicación social de ciertos preceptos religiosos. Sin embargo es difícil hacer clasificaciones, ya que existen divisiones en ambos grupos al mismo tiempo que también existen tendencias radicales en las dos 'corrientes'. Todo esto explica también el origen del conflicto: existe una minoría religiosa gobernando a una mayoría, confrontada a numerosas situaciones de discriminación. Los chiitas están excluidos del ejército, de los puestos de la administración, cobran bajos salarios...en un país en el cual el coste de la vida es comparable a cualquier país europeo. Asimismo, las informaciones en lo relativo a los derechos humanos no son muy alentadoras.

Desde el pasado día 14, los acontecimientos en este gran país-ciudad se han ido sucediendo de manera acelerada, y es difícil resumirlos en breves líneas. El lunes 14, más conocido como "día de la cólera", unos celebraban el día de San Valentín, mientras que los manifestantes decidían salir a la calle movidos por los ejemplos de Túnez y Egipto ('Mubarak is gone', anunciaban algunos mensajes los días precedentes). Mientras el gobierno conmemoraba la promulgación de la Carta de 2001, los manifestantes reclamaban el cumplimiento de las promesas hechas por el gobierno en la misma fecha. La rotonda de la perla, en honor a los antiguos cultivadores, fue elegido como lugar simbólico en recuerdo a la plaza Tahrir de Egipto.

Aquel día fui a clase por la mañana, pero había unos pocos alumnos, bastante enfadados con el curso de los acontecimientos: "Yo no sé para qué se manifiestan, qué es lo que va mal aquí" - decía Maram. El discurso de Mona era más virulento: "¡Qué más quieren! ¡Están siempre quejándose!". "Bueno, a lo mejor no es problema de un sector de la población, sino de todo el país" - contesté: "simplemente quieren mejores puestos de trabajo, mejores salarios…". Mona insistía: "ya tienen mejores salarios, y sí que hay trabajo, pero muchos rechazan puestos en la administración porque no quieren trabajar para el gobierno". A su derecha, khaled alegó: "Es cierto, han incrementado el salario de 250 a 400 bd (dólares bahreinís)". "Y el rey ha prometido mil dólares por familia" (el equivalente de unos dos mil euros)-añadió Mona. Es cierto que el rey, poco después de la dimisión del presidente egipcio, prometió 1000 dólares a cada familia bahreiní...con el fin de acallar las protestas. En la clase siguiente un alumno, que se había sentado al lado de 'su prometida' (así lo dijo al entrar en clase) afirmó estar muy contento porque era el día de los enamorados...

Cuando el miércoles volví a clase por la mañana, solo había cinco alumnos. Por primera vez me encontré ante una situación en que los propios alumnos me pedían dar clase...empecé a recordar algunas palabras en español, y al poco empezamos a oír a los manifestantes en Um Al Hassan, el barrio contiguo. Era una manifestación pacífica...pero pronto todos empezaron a recibir mensajes en los móviles en los que se anunciaba el cierre de la universidad. Sin acabar la clase nos fuimos, en el parking del campus ya solo quedaban tres coches, entre ellos el mío, y la barrera de la entrada principal estaba echada. Nada más salir, recibí la llamada de Ana, una amiga y colega de la universidad: "Oye, no puedo estar en casa quieta, necesito ir a ver qué pasa". Le contesté enseguida: "Paso a buscarte en coche en dos minutos".

De camino a casa de Ana ví que la manifestación se había terminado, así que decidimos ir hasta la mezquita de Mahooz, el barrio colindante, pero era la hora de la oración y no quedaba nadie en la calle. Nos fuimos acercando al Pearl Roundabout, sigilosamente, y allí vimos las tiendas de campaña instaladas. Los manifestantes estaban bien organizados, distribuyendo comida, regulando la circulación, exhibiendo pancartas de los presos políticos, distribuyendo agua a las personas bloqueadas en la rotonda. Nos sorprendió el que no les importara ser fotografiados, es más, se acercaban al coche, nos pedían que sacáramos una foto de los carteles, en su mayoría escritos en árabe, sonreían y nos daban las gracias por ser fotografiados. Tras dar la vuelta completa a la rotonda volvimos a casa. Por la noche, tuve una conversación interesante con mi amigo Ali, quien me dejó un poco asustada al hablarme del ritmo que podían tomar los acontecimientos: "Al principio pedían mejores puestos de trabajo y salarios, y hubo un muerto. Luego empezaron a pedir la dimisión del primer ministro y ha habido más muertes. Ahora quieren que se vaya la monarquía". Y repliqué: "No me parece normal, tienen que saber lo que quieren, evaluar la situación, esto no es ni Egipto ni Túnez, es todo más complicado, me parece irresponsable". Y Ali contestó : "No estamos hablando de si es responsable o no, de si está bien o mal, sino de lo que puede pasar... ¿qué va a pasar si mañana, ultimo día, los manifestantes no se retiran del Pearl Roundabout?". Me quedé pensando, tenía razón, pero no podía dejar de pensar en las consecuencias: " Es irresponsable, allí hay mujeres, y jóvenes, y niños…¿dónde están los líderes políticos para negociar con las autoridades?". La respuesta fue la misma: "Al final intervendrá la policía, o el ejército". Y ahí es cuando Ali me conto la profecía en la que creen algunos chiitas: "Hay una profecía que dice que habrá un puente entre Bahréin y otro país, y que la sangre llegará hasta las rodillas". Me quedé mirándole: "¿Y después qué? ¿Llega el 2012?" Y contestó: "Más o menos, es el fin, es la llegada de al Mahdi, el último imán, quien ha permanecido escondido hasta ahora. También será el retorno de Jesucristo". En fin, era ya demasiado para un solo día. De camino a casa vi las pancartas " Khalifa out"... y lo cierto es que entre las profecías y las pancartas de lo único que tenía ganas era de aparcar el coche y encerrarme en casa. Al llegar envié un mensaje a Ali: "Oye, ¿la profecía no hablará más bien del puente que van a construir con Qatar con vistas al 2022?".

Mi amiga Sara, que vive en uno de los pueblos más conflictivos de la zona, Dirhaz, me ha confirmado esta tarde la existencia de la profecía, y me manda el texto en inglés por el blacberry (original text in Mashariq Anwar al-Yaqeen, compiled by Hafiz Rajab al-Burse, p.164-166. Dar al-Andalus, Beirut, 1978). En su mensaje precisa: "Parece ser que la profecía se cumplirá el día en que once países árabes se vean involucrados en un conflicto…ya van ocho". Pero Ana se ríe: "Bueno, vete a saber lo que se consideraba antes como 'país'". Es verdad.

En la madrugada del día siguiente, los acontecimientos se aceleran. Esta semana todo pasa demasiado rápido, y circulan tantas informaciones que la gente está en un estado de estrés increíble. A las tres de la mañana la policía llega por sorpresa y desaloja a los manifestantes. Hasta ahora las noticias que se recibían eran sobre todo de las embajadas, aconsejando comprar comida y quedarse en casa. Ahora se reciben miles de mensajes y fotos por sms, internet...y se ven otras tantas imágenes en la televisión que difunden mensajes a veces contradictorios. Estamos todos un poco perdidos.

Sobre las seis de la mañana empiezo a recibir mensajes enviados desde Gufool, un barrio cercano a la célebre rotonda que será a partir de ahora llamada por la oposición "la rotonda de los mártires". Son de una amiga francesa fotógrafa: "Disparos por aquí cerca, Pearl Roundabout". Luego Nuria, otra amiga de Barcelona, me llama para avisarme de que Marie y Thomas, una pareja de amigos franco-españoles, se van de Sanabis con la bebé de 6 meses, se van a instalar en su casa porque llevan desde las tres de la mañana oyendo los disparos, la gente gritando, los helicópteros... Nuria dice que se va para Barcelona, Ana, con quien hice las fotos, dice que ya tiene la maleta preparada, que la ha metido debajo de la cama y que ha sacado dinero del banco y se va en cuanto el cónsul honorario de el aviso de evacuación. Esto es una paranoia colectiva...Todo el mundo comenta, estamos todos pegados a la tele: "No mires Al Jazeera, que ha dejado de difundir imágenes de Bahréin, ni tampoco la televisión de Bahréin, mira las cadenas árabes y la BBC, CNN o France 24..."

Llamo a Layla, una amiga franco-argelina, para ver qué tal está: "Estoy harta de esta gente, están todo el día victimizándose, la gente no puede opinar, no conoce la realidad de este país, ¿qué más quieren? Siempre piden más y más, nunca están contentos. Estoy harta de que todo el mundo se ponga siempre del lado de los pobres desfavorecidos sin saber lo que pasa realmente…buscan cosas imposibles, no se dan cuenta de la realidad de este país. Y ¿qué te crees? ¿Que estaríamos mejor con ellos? ¿Has visto como van las mujeres de tapadas? ¿Les has oído alguna vez hablar? Ese no es el islam que yo defiendo, y tengo amigos chiitas, y no me importa decírselo a la cara...". Nuria, quien tiene familia en Bahrain, me comenta algo parecido: "Mi familia es chiita, pero no esta no es su revolución, no están de acuerdo con el modelo de sociedad que proponen, con la imagen de la mujer...no todos los chiitas están de acuerdo con lo que están haciendo...desde que entraron en el Parlamento las cosas están cambiando, fíjate en Ramadán, todo cerrado, ni siquiera se puede comer chicle por la calle, la cadena de moda prohibida…". Recuerdo también los comentarios de unos alumnos durante las clases privadas, en especial el día que decidimos redactar una carta por San Valentín. Uno de ellos, miembro del Parlamento, se reía en su carta del hecho de que una de las propuestas de los sectores más radicales había sido la de prohibir el día de San Valentín porque los enamorados no podían tener ningún tipo de relación antes del matrimonio. El caso es que la tensión entre la población se exacerba, un amigo me reenvía un texto escrito por un chico bahreiní que se encuentra estudiando en Estados Unidos y hace una llamada a todos los sunitas para que rompan el silencio y vayan a enfrentarse con la "escoria" que esta acampada en la plaza de la perla.

El viernes por la mañana nos despertamos con las imágenes de los tanques estacionados en la plaza de la perla, y muchísimos interrogantes: ¿cuántos muertos?. También se habla de un montón de desaparecidos, y los rumores siguen: "Se los han llevado a Arabia Saudita", "Han acordonado la zona y han dejado allí a mucha gente, no dejan entrar a las ambulancias". Otros dicen: "Se han infiltrado soldados de Irán, los bahreiníes no son así, les gusta negociar, ha venido gente de Irán para incitarles". O bien: "Los sauditas han dicho que si se mete Irán que van a volar el puente…". Y entre tanto aparecen en la pantalla las declaraciones de Obama y de Hilary Clinton advirtiendo al rey de Bahréin que modere el uso de la fuerza. No hay noticias de las embajadas. Según Ana, que se ha pegado encerrada varias horas en el Brithish Club emborrachándose (la gente está con los ánimos alterados), los ingleses y los americanos dicen que no se van (al British van soldados de la quinta flota y businessman ingleses). Tienen muchos intereses aquí: "De momento se ríen de la situación".

El sábado, mientras unos manifiestan por las numerosas víctimas, tiene lugar una manifestación a favor del gobierno, que bloquea algunas de las carreteras principales. Se ve un desfile de coches, banderas blancas y rojas (las mismas banderas que llevan los manifestantes), un ruido interminable de bocinas, aplausos, helicópteros sobrevolando la isla. Entre los manifestantes un número importante de población extranjera de India y Pakistán, la mayoría hombres, que saben que bajo este gobierno están protegidos...que no desean volver a sus países ya que tienen familia, o que simplemente con los miserables salarios que ganan pueden mantener a su familia en India o Pakistán, y comprar una casa, y regresar para tener una vida más digna.

Por la tarde, mientras el príncipe heredero hace una llamada a la calma y a la negociación, los manifestantes vuelven a la plaza de la perla. Empiezo de nuevo a recibir mensajes: "Se oyen de nuevo disparos en Salmanya". En efecto, y las imágenes del día siguiente lo muestran, el ejército esta vez dispara contra la manifestación que avanza hacia la rotonda. Varios cuerpos caen, algunos imploran al cielo...cuando veo las imágenes de Egipto, aunque sea un escenario parecido, no me conmueven tanto como cuando veo esa larga avenida por la que he pasado tantas veces. Por la noche llegan mensajes de otra amiga: "Me voy a Salmanya (donde está el hospital público), se necesitan donantes". Hago circular la información. Al poco recibo otro mensaje: "Se necesitan donantes de 0 negativo". La gente se amontona en el hospital, gritando y protestando, se empiezan a enviar por blackberry imágenes de los heridos, pero no me apetece verlas, es puro sensacionalismo y ya tenemos bastante con todo lo que estamos viendo y oyendo.

La mañana del sábado amanece tranquila, con la noticia sobre la retirada de los tanques. El rey quiere negociar con los líderes político-religiosos, la oposición ha abandonado el Parlamento. No queda claro si va a aplazar o no la manifestación prevista para hoy. De nuevo miles de informaciones circulan...al final los manifestantes volverán por la tarde a la rotonda, exigen la disolución del gobierno como condición previa para negociar.

Sobre las 6 de la tarde, me llama un antiguo estudiante: "Estamos aquí, en la Perla, queremos que caiga el rey". Le contesto: "Estáis pidiendo cosas imposibles, vais a sacrificar a mucha gente". Y responde: "No, va a suceder pronto, no somos animales, somos personas humanas…". Me cuenta cosas que ha visto que ni siquiera merece la pena escribir...Le repito: "Tenéis que negociar, la situación es mucho más complicada". Pero esta como borracho, no escucha, solo repite "Va a pasar pronto, vamos a derrocar al rey". Parece un cruzado instalado en un mundo paralelo que en realidad está a unos pocos kilómetros de mi casa. A la vuelta de la esquina se encuentra una persona que me llama en pleno meollo revolucionario, mientras yo estoy recogida en casa escribiendo un testimonio que empecé a las diez de la mañana (hace unas ocho horas). Es imposible acabarlo, pues cada vez recibo un mensaje más, una noticia más, un rumor más...ya se ha creado una página en facebook de "Españoles en Bahréin" para que todo el mundo pueda seguir los acontecimientos. Parece ser que hoy por la tarde se reúnen varios embajadores para analizar la situación y darnos una serie de recomendaciones mañana. Se ha anunciado huelga general, recibimos mensajes de clases canceladas, establecimientos cerrados...

No deseo que todo vuelva a la normalidad, es importante que haya cambios, pero ahora está el país paralizado, no se sabe que va a pasar mañana. Es difícil comparar esta situación con Túnez o Egipto, es un error que puede costar muchas vidas. Creo que la nueva estrategia del gobierno, o más bien de monarca, es mantener al ejército y la policía paralizados en espera de que se calmen los ánimos, sobre todo de los más radicales. Y si todo va bien, lanzar una negociación que lleve a un cambio importante en el gobierno y en particular en el parlamento, con una serie de reformas constitucionales que acaben con muchas de las desigualdades de las que he hablado al principio.

Desde un punto de vista más práctico, a todos nos gustaría volver a cruzar el puente que esta sobre la rotonda de la perla para poder ver a los amigos que se han quedado del otro lado.


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