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Un castillo bajo tierra en Laquidain

La sociedad Aranzadi y el Ayuntamiento del Valle de Aranguren elaboraron un proyecto de recuperación del castillo de Irulegui, próximo al pueblo de Laquidáin, en el valle de Aranguren. Veinte voluntarios de toda España y de otros países participaron en el proyecto

Actualizada Martes, 24 de agosto de 2010 - 04:00 h.
  • GONZALO ARALUCE . LAQUIDÁIN

EL Reyno de Navarra fue en el siglo IX algo muy diferente de lo que conocemos ahora. La frontera sur llegaba hasta el valle de Aranguren, y las atalayas se sucedían para servir de vigía frente al avance enemigo. Las duras embestidas de los ejércitos árabes obligaban a las defensas navarras a luchar con dura resistencia, aunque algunos castillos cayeron ante estos aguerridos adversarios. Con el paso del tiempo, muchas historias se convirtieron en mito, y el mito, en leyenda.

Irulegui es uno de los castillos que sucumbieron y que hasta ahora cubrían rastrojos, arena y vegetación.

"La gente de Laquidáin y de los demás pueblos circundantes no se podía creer todo lo que estamos excavando aquí. Al principio sólo se veía la punta del torreón, y ahora estamos descubriendo murallas y el resto de torres", explicó Javier Buces Cabello, director del proyecto de recuperación del castillo de Irulegui.

La asociación Aranzadi, en colaboración con el Ayuntamiento del Valle de Aranguren, se propuso organizar este verano un campo de trabajo en este castillo. Veinte jóvenes voluntarios, españoles y extranjeros, aceptaron el reto de afrontar esta experiencia. Quince días en una zona desconocida para ellos, sin conocimientos de arqueología, trabajando duramente recuperando y limpiando los yacimientos descubiertos. El equipo lo completaron cuatro monitores y dos arqueólogos.

"Es una pasada, lo estamos pasando en grande. Por las mañanas trabajamos y por la tarde hacemos actividades culturales", comentó Jasone de Dios Idígoras, de 18 años, estudiante de enfermería en Bilbao. "Me contó un amigo que ya hizo algo parecido y no lo dudé. Estoy segura de que repetiré este voluntariado" añadió, a la vez que forcejeaba con una gran piedra con su azada.

Los arqueólogos se preocuparon en un primer momento de dar a los recién llegados unas instrucciones concisas sobre la labor que iban a realizar. Asier Izaguirre Pasabán se esforzó en que los voluntarios encontraran una motivación: "Al principio, no se podían creer que en este monte hubiera un castillo. Cuando empezamos a desenterrar y empezaron a aparecer los muros, ellos mismos se animaron", comentó.

Mosaico de idiomas

Las actividades relacionadas con el ocio fueron organizadas por los cuatro monitores que acudieron a este campo de trabajo: "Muchos son extranjeros y por eso les hemos llevado a diferentes visitas culturales, a las fiestas de Aranguren, e incluso a hacer espeleología", comentó César Andrade Rodríguez, de 33 años. "Sin hacer estas cosas complementarias, esto quedaría muy cojo", añadió.

"Han venido voluntarios de Andalucía, de las dos Castillas, de Cantabria, de Navarra y del País Vasco, pero también checos, lituanos y franceses", aseguró Guiomar Santamaría Solana, técnico del ayuntamiento. Quiso expresar su agradecimiento por la labor de inestimable labor de quienes acudieron al campo de trabajo: "A través del Instituto Navarro de la Juventud se ofertaron las plazas que se cubrieron enseguida. También nos ayuda en esta labor el grupo Irulegi del Valle", reconoció.

A esta asociación pertenece Juli Fernández Vicuña, de 57 años, que con una escoba limpiaba las piedras de la muralla que se iba descubriendo: "Hemos venido a echar una mano en lo que podemos. Ya conocíamos a la gente, porque vinieron a las fiestas de Aranguren y muchos de nosotros somos de allí", afirmó.

Entre tantas nacionalidades, el idioma común que manejaron los integrantes del proyecto era el inglés, por lo menos de manera oficiosa: "Con muchos no logro entenderme, pero el lenguaje de las manos y de los gestos es internacional", declaró la francesa Delphine Dunesme, de 25 años, mientras señalaba una pala a un compañero para que se la acercara.

Un esfuerzo de voluntarios por recuperar el patrimonio de Navarra. Un esfuerzo por hacer que la leyenda deje de serlo y vuelva a ser Historia. El castillo de Irulegui vuelve a ser un enclave, ahora ya no defensivo, pero sí de gran atractivo, en las proximidades de Pamplona.

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