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Los ciegos tienen licencia para tocar en el Museo Egipcio de El Cairo

El programa no acaba con las visitas, sino que continúa extramuros del museo con la organización de obras de teatro que actores ciegos interpretan durante un festival anual

Actualizada Viernes, 2 de abril de 2010 - 09:37 h.
  • AGENCIAS. El Cairo (Egipto)

El Egipto de los Faraones era hasta hace poco una época en negro para miles de ciegos, que gracias a un programa del Museo Egipcio de El Cairo pueden ahora tocar y poner forma a alguno de los restos faraónicos más importantes.

"Para los ciegos es una experiencia increíble porque pueden conectar lo que les contaron con su experiencia al tocar las piezas", asegura la responsable del programa de visita para ciegos del Museo Egipcio, Tahani Zakareia.

Miles de escolares han participado en este proyecto, en el que trabajan actualmente cuatro guías, tres de ellos ciegos, que se han propuesto ahora rotular en braille la escasa información que en el museo se proporciona de las antigüedades.

"La necesidad de tocar algo para imaginarlo no es exclusiva de los ciegos porque cualquier persona necesita ver o tocar un objeto para hacerse una idea de él, pero en el caso de ellos la única forma de sentir la historia es a través de sus manos", agrega Zakareia.

Nagwa Ibrahim, una de las cuatro guías, explica que lo primero que hacen es proporcionar alguna información a los invidentes sobre el patrimonio faraónico.

Esta explicación "muy sencilla", precisa Nagwa, les da la bienvenida y marca el inicio de una visita que continúa luego en el interior del museo, que alberga una colección de más de 120.000 piezas del Antiguo Egipto (del 3150 a.C. al 31 a.C).

Durante la excursión, los visitantes ciegos se mueven por las salas atestadas con restos arqueológicos de la mano de los guías que, según Nagwa, les permiten tocar antigüedades como tumbas, estatuas y mesas de momificación.

Estatuas de piedra o cobre, máscaras funerarias, relieves o vasijas son algunos de los objetos al alcance de los invidentes, que disfrutan de permiso para tocar, vetado, en cambio, para el resto de visitantes.

"Una vez terminada la visita por el museo, organizamos un taller y vemos cómo han imaginado los restos", agrega Nagwa, una joven con problemas oculares contratada hace un año por el centro, pero que colabora desde hace tres en esta actividad.

Otro de los guías, Adel Mustafa, cuenta que "cuando los niños tocan las piezas perciben primero su tamaño y sus límites, y luego si pertenece a un hombre o una mujer".

"Tocamos los rostros con los dedos y a través de las barbillas sabemos si es de un faraón o si se trata de un hombre o una mujer porque sus rasgos faciales son distintos", añade Adel.

Al igual que los guías, las manos de los escolares recorren las estatuas deteniéndose en su textura y en sus grabados y descubren, por ejemplo, si la cabeza es humana o de animal.

"Y luego dan sus impresiones sobre las piezas", señala Adel.

Nagui es también guía del Museo Egipcio y cuenta que "tocar las piezas permite al ciego sentirlas, tener ejemplos y, junto a las explicaciones, imaginarse cómo es una antigüedad".

La presencia de los invidentes en el museo no se reduce a las visitas guiadas y, para conseguirlo, los cuatros guías trabajan para incluir en braille algunos rótulos junto a las piezas arqueológicas.

"Así, si el ciego decide ir solo al museo, podrá entender el significado de las piezas que tiene enfrente", añade Nagui, quien explica además que estas mejoras también serán trasladadas a la sección para niños del Museo Egipcio, inaugurada el pasado enero y construida a partir de bloques de plástico de Lego.

El programa no acaba con las visitas, sino que continúa extramuros del museo con la organización de obras de teatro que actores ciegos interpretan durante un festival anual.

Adel, responsable de redactar los guiones, explica que su tarea fue "al principio muy difícil" porque debía "hacerles sentir que todos son iguales en el escenario", pero confiesa que le terminó ayudando su experiencia como actor durante doce años.

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