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ALICIA ALONSO DIRECTORA DEL BALLET NACIONAL DE CUBA

"¿Si soy una leyenda viva? Yo no sé lo que es eso"

El Ballet Nacional de Cuba visita hoy Baluarte por primera vez para ofrecer uno de sus clásicos, "Giselle". Alicia Alonso, fundadora y directora de la institución, conserva intacta su pasión por la danza. Tiene 88 años y quiere vivir "otros 200".

Actualizada Sábado, 7 de noviembre de 2009 - 04:00 h.
  • AINHOA PIUDO . PAMPLONA

Alicia Alonso (La Habana, 1920) recuerda perfectamente el día de su debut profesional. "Un momento así no se olvida jamás", dice. Fue en Broadway, en 1938. "Al terminar, cuando me senté en el camerino, alguien me dijo que tenía los pies llenos de sangre. Me había hecho unas ampollas que me habían manchado hasta las zapatillas. No me di cuenta de nada porque el artista, cuando sale a escena, tiene que olvidarse de todo", explica.

Desde ese momento han pasado más de 70 años, ha cosechado los más altos reconocimientos y todavía no se ha bajado de los escenarios. Ya no baila, pero continúa dirigiendo el Ballet Nacional de Cuba, la institución que ella misma fundó en 1948.

Interpretó a Giselle por primera vez en 1943. Después de 60 años, ¿ha cambiado algo el personaje que tiene en la cabeza?

La versión que van a ver en Navarra es la misma que hemos llevado por todo el mundo durante décadas, la que fue premiada en París con el Grand Prix (1966). Allá por donde hemos ido ha gustado mucho al público, tanto a jóvenes como a mayores. Es una obra romántica, con una historia muy clara y bailada con un estilo muy especial, porque el Ballet Nacional de Cuba es conocido por bailar muy bien los grandes clásicos.

Es un ballet eterno.

¿Por qué?

Porque es bueno. Es una obra maestra. Ha hecho historia y se ha mantenido desde su primera función hasta acá. Nosotros sólo le hemos quitado el polvo del paso del tiempo.

¿Cómo conserva la pasión por la danza después de tantos años?

Siempre estoy dando vueltas a cómo puedo mejorar. En mi cabeza, nunca paro de bailar. Es lindo tener esa riqueza dentro.

¿Le resultó duro colgar las zapatillas y dedicarse sólo a dirigir?

Eso siempre es duro (silencio). Es duro. Sin embargo, uno se tiene que conformar con la realidad, vivir la vida y seguirla gozando. Yo siego siendo parte de Giselle y cada vez que se baila Gisellees prácticamente como si lo bailara yo. Eso sí, cuando uno tiene una compañía hay que tener mucho cuidado con no influenciar tanto a los otros artistas que llegues a matar su personalidad.

Cubana que debuta en Estados Unidos; ha bailado para Gobiernos de todos los colores. ¿La danza está por encima de ideologías?

Creo que es parte de todo eso. La cultura es importantísima, y dentro de ella está la danza. Es muy importante lo que puede unificar.

¿Vivir y bailar es casi lo mismo para usted?

Quítele el casi.

¿No se imagina la vida sin ballet?

No, no, no. ¡Qué vacío tan grande! Es como si usted le quita un color al arco iris.

¿Se imagina a qué se hubiera dedicado de no poder bailar?

No quiero sufrir por gusto. Ya lo hice al principio de mi carrera, mientras estaba haciéndome profesional fuera de mi país, en los Estados Unidos.

¿Qué se siente cuando le llaman a una leyenda viva?

No sé. No sé lo que es eso. Sólo sé que tengo una gran responsabilidad, que yo misma adquirí, y me debo a ella. No puedo desilusionar.

¿Se siente embajadora de Cuba en todo el mundo?

Claro, yo represento a mi patria. Soy cubana, y estoy orgullosa.

¿Cómo ve el país hoy en día?

Bueno, visítela usted misma y verá. Dicen tantas cosas. La imaginación puede crear muchas cosas, y usted sabe mejor que nadie que la prensa tiene una gran imaginación.

¿Tenemos una visión distorsionada del país? ¿No le tratamos con justicia?

No es una visión distorsionada ni es cuestión de justicia, es que ustedes son comerciales. Perdone, pero esa es la realidad.

¿Nunca ha pensado en parar un poco y descansar?

Sí, de aquí a 200 años.

¿De dónde obtiene la fuerza?

De que amo la vida. De querer seguir sabiendo qué pasará. La curiosidad me mata.

¿Se imagina un ballet de cuba sin Alicia Alonso?

Ah, no, yo no he pensado en eso. Ni lo pienso pensar. ¿Por qué? Yo sigo compartiendo todo lo que sé con los demás, igual que yo aprendí de todos los profesores que tuve, y que siguen conmigo vivos.

¿Cómo le gustaría que le recordaran en un futuro?

(Eleva la voz). Oiga, ¿por qué yo voy a tener que pensar cómo quiero que me recuerden?

¿No se le da vueltas a cuestiones como ésta cuando se llega a cierta edad?

No, en absoluto. Cuando llegue a los 200 años, le contesto a eso.

Hablemos en presente, entonces. ¿Cómo se definiría a sí misma?

Como una artista que ha amado su carrera y que dedica toda su vida a ella.

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Alicia Alonso, con su inseparable pañuelo en la cabeza. ARCHIVO


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