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Zariquiegui, un récord imborrable

El colegiado Mejuto González igualará hoy el récord de 248 partidos arbitrados en Primera que hasta ahora tenía en solitario el navarro Daniel Zariquiegui. Precisamente hoy se cumplen diez años de la muerte del mejor colegiado navarro de la historia

Actualizada Domingo, 18 de octubre de 2009 - 04:00 h.
  • SANTIAGO ZUZA . PAMPLONA

HOY se cumplen 10 años de la muerte del mejor árbitro navarro de todos los tiempos. Y tal día como hoy, otro árbitro, el asturiano Mejuto González, igualará el récord de partidos dirigidos en Primera División, 248, que hasta hoy ostentaba en solitario Zariquiegui. La excusa estadística es buena para traer a la actualidad el recuerdo de un hombre que marcó una época en el arbitraje y que dejó una huella imborrable como delegado y directivo de Osasuna.

"El recuerdo que tengo de mi padre es que era un hombre muy querido, muy trabajador, muy afable y muy bromista. Siempre estaba de buen humor y no se enfadaba nunca". Quien habla es Patxi Zariquiegui, que a sus 48 años es el mayor de sus seis hijos, cuatro chicos y dos mujeres.

Daniel Zariquiegui comenzó a jugar a fútbol en 1939 pero en 1941 ya arbitraba partidos. Su ascenso fue meteórico y en octubre de 1944 entró a formar parte del Colegio Navarro de Árbitros. En el 48 era colegiado de Tercera, en el 49 de Segunda y en 1950 subió a la máxima categoría, en la que estuvo durante 20 temporadas. Su récord de 248 partidos en Primera que hoy igualará Mejuto ha durado 39 años. "Es muy curioso que el récord haya durado 39 años, pero es algo que no sabía casi nadie. Mi madre, que todavía vive, se ha enterado ahora mismo", explica Fermín Zariquiegui, de 41 años, hijo de Daniel.

Sus hijos recuerdan con orgullo a Zariquiegui, pero más al padre que al árbitro. "Yo he pasado muchas horas con mi padre y notaba en la calle que era una persona muy querida. Como árbitro uno te dirá que era muy bueno, otro que muy malo, pero al final cuenta más lo que dejó como persona que como árbitro", recuerda Patxi. "Pamplona es una ciudad muy pequeña y cuando ibas con él todo el mundo le paraba por la calle. Veías lo importante que había sido para que todos le tratasen así", cuenta Patxi.

Zariquiegui alcanzó la internacionalidad el 15 de septiembre de 1951. En el extranjero dirigió partidos de Copa de Europa, la fase previa de los Mundiales, los Juegos del Mediterráneo o encuentros de selecciones. En todos ellos, Zariquiegui dejó siempre una imagen de hombre dialogante y cercano.

Así lo refrenda el navarro Ignacio Zoco, leyenda viva del Real Madrid. "Tengo buenísimos recuerdos. Cuando yo era juvenil y estaba en Oberena nos pitó muchos partidos. Él iba cuando no tenía partido de Primera para seguir en forma y entrenarse. Venía y a nosotros nos hacía mucha ilusión que un árbitro internacional y reconocido nos pitara. No veas el respeto que le teníamos. Luego tuve la suerte de que estando en el Madrid nos arbitrase muchas veces", asegura Zoco. "Muchos árbitros de hoy podrían aprender de él. El diálogo que tenía con los jugadores era impresionante. Era un hombre íntegro y muy buena gente".

Zariquiegui puso fin a su carrera como árbitro dirigiendo el 30 de mayo de 1970 un Real Madrid-Barcelona en la Copa del Generalísimo. Al año siguiente se unió a la directiva de Osasuna, en la que permaneció 23 años hasta 1994. Al mismo tiempo desempeñó la labor de delegado del equipo. "Tengo un recuerdo inmejorable", recuerda Pedro Mari Zabalza, ex jugador y entrenador de Osasuna. "Tengo la suerte de haber disfrutado de él como árbitro y luego como directivo y delegado del equipo en mi época de entrenador. Sabía convivir con los jugadores, les llevaba el aire fenomenal, animaba los viajes... Era el delegado perfecto. Como árbitro ahí están sus estadísticas, pero si como árbitro era muy bueno, como delegado era fantástico", dice Zabalza.

Una larga enfermedad se lo llevó el 18 de octubre de 1999. Casado con María Guadalupe Asiáin, Zariquiegui dejó seis hijos (Francisco Javier, Marilu, Daniel, Juan Pablo, Anabel y Fermín), una conocida tienda de deportes en Pamplona, una huella personal y un récord que se podrá batir, pero nunca borrar.

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El colegiado navarro Daniel Zariquiegui observa, entre sus asistentes, Ostívar y Zabalza, el saque de un niño durante un partido. DN

El colegiado navarro Daniel Zariquiegui. DN


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