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    Navarra
EL BLOC J.M. ESPARZA

Una, dos, tres, cuatro, cinco ...

En el capítulo del "haber" el balance resulta diáfano: el equipo supo crear ocasiones y encontró a Aranda en ellas

Actualizada Lunes, 5 de octubre de 2009 - 04:00 h.

S I las ocasiones que disfrutó Aranda en Getafe hubieran ocurrido en Pamplona, la grada hubiera acabado coreándolas: una, dos, tres, cuatro, cinco ... ¡seis! El aficionado no acostumbra a ver tantas, tan seguidas y, menos aún, tan claras. Vamos, como para frotarse los ojos, pellizcarse las carnes y comprobar si eran de verdad o una mala pasada de la imaginación.

En el capítulo del "haber" está claro el balance. El equipo supo jugar para crear las ocasiones manifiestas de gol y Aranda estuvo en el lugar exacto para poder aprovecharlas. Unas llegaron fruto del juego directo que algún día habrá que hablar en profundidad. La más clara de éstas, la segunda de la serie, en la que sacó de puerta Ricardo y Aranda, que fue el primero en tocar, se plantó absolutamente solo ante Ustari. También las hubo de jugada y a balón parado. Es decir, de todos los tipos y colores, algo que este equipo no acostumbra.

En el capítulo del "debe", el balance de situación aparece igualmente claro. Faltó acierto. A Carlos Aranda, dicho con todo el respeto, le toca esta semana meter horas extra en Tajonar ensayando el remate a gol desde cualquier manera y postura, que así es como le llegaron ayer los balones. Y menos mal que al menos marcó un gol, porque si no también hubiera necesitado horas extra en el reanimador anímico.

En cualquier caso, y dado que el equipo, pese a la derrota, dejó una buena imagen con el juego desplegado, es preciso tirar más que nunca de lo positivo, es decir, del hambre de puntos que hubo en el colectivo, que también compartió Carlos Aranda, posiblemente como el que más. Quizás le pudieron precisamente esas ganas y, fruto de tal ansiedad por anotar su primer gol, careció del temple necesario para apuntillar. A partir de ahora, una vez soltado el lastre de marcar por primera vez con la camiseta rojilla, el delantero malagueño exhibirá más sangre fría ante el portero contrario. Eso seguro.

Por lo demás, Osasuna concretó su mejor partido fuera de casa, sin nada que ver con los de Tenerife y Valladolid. Dejó claro que, ni mucho menos, es "tan malo" como pensaban en Getafe. Si sigue en la misma línea -explorando las llegadas desde todas las posiciones, con variables y alternativas-, no tardará en lograr el primer triunfo a domicilio, ése que ayer tuvo tan al alcance y se escapó.

Una pena regresar de vacío ahora que llega un parón liguero, paréntesis que siempre sabe mejor con el regusto positivo del último resultado. De todas formas, los números en que se mueven los rojillos no son preocupantes.

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