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Muere el escritor Pablo Antoñana

"Me arrepiento de ser como soy, sin tener culpa de nada"

Actualizada Domingo, 16 de agosto de 2009 - 04:00 h.
  • MARCOS SÁNCHEZ . PAMPLONA

El escritor navarro Pablo Antoñana falleció ayer, a los 81 años de edad. Distinguido con el Premio Príncipe de Viana a la Cultura en 1996, Antoñana deja con su desaparición una extensa obra de novelas, cuentos y, sobre todo, artículos en revistas y prensa. Una obra que destila pilares básicos del literato vianés como su infancia, la guerra , la tierra y la muerte.

Pablo Antoñana Chasco nació en Viana el 29 de octubre de 1927, en la misma casa (y en la misma cama) en la que treinta años antes había muerto Navarro Villoslada. La abuela de Antoñana, Margarita, había llegado, desde Murillo de Río Leza, a ejercer como criada de Navarro Villoslada, y en Viana se casó son su abuelo Dimas, que trabajó administrando las tierras del escritor carlista.

En aquella casa vino al mundo Blanca Chasco, la madre de Antoñana. Ella, como sus padres, estuvo al servicio de la señora, Blanca Navarro (hija de Navarro Villoslada), hasta que marchó para casarse con su novio, Pablo Antoñana Angulo, nacido en el Arrabal Grande y republicano de la CEDA. Blanca Chasco era carlista.

Sus abuelos y sus padres marcaron al escritor Pablo Antoñana. El recuerdo del pasado, amargo por una infancia de necesidad. Su padre, Pablo Antoñana Angulo, maestro, tuvo que emigrar a Guinea Ecuatorial porque el sueldo de funcionario no daba para vivir. En Viana dejó a su mujer y su hijo Pablo, recién nacido. Padre e hijo volvieron a encontrarse cuando el primero regresó y el segundo tenía cinco años. La infancia de Pablo Antoñana Chasco se desarrolló durante la Segunda República y la Guerra Civil.

Sus padres se esforzaron para que su hijo pudiese acceder a una formación. Tras estudiar con su padre y después en el Instituto de Logroño, Pablo Antoñana se desplazó a Zaragoza para cursar la carrera de Derecho. En la capital aragonesa comenzó a desarrollar su inquietud literaria y allí contactó con José María Aguirre, por entonces poeta y crítico de arte en la prensa local, y futuro crítico y profesor en el Reino Unido, con quien fundó la revista Almenara. El primer número apareció cuando el vianés, una vez finalizada la carrera, hacía las milicias universitarias en Pamplona.

Con el título de Derecho en su haber, Pablo Antoñana tuvo que volver a su Viana natal mientras encontraba un trabajo, lo que no le resultó fácil. Ninguna oportunidad, de las escasas de las que gozó, fructificó (llegó incluso a intentar ser lector-profesor de castellano en Brasil, Jamaica, India, Estados Unidos o Inglaterra), lo que le llevó al desasosiego. Viana, Navarra, le asfixiaban.

Sin embargo, terminó asimilando la situación y, en 1953, se hizo secretario de los ayuntamientos de Sansol, Desojo y El Busto. Quiso dejarlo y probó como corrector de pruebas en Salvat, trabajo que dejó desanimado. En 1988 se jubiló como secretario municipal, después de añadir a su nómina de consistorios los de Viana y Los Arcos.

El escritor fallecido ayer se casó en 1955 con Elvira Sáinz Elcinto, su novia de siempre en Viana y maestra en El Busto. Aquí vivieron hasta que, en los sesenta, ella pasó a trabajar a Los Arcos. Antoñana y Sáinz han tenido dos hijas, Elvira y Blanca. El matrimonio terminó trasladándose a Pamplona. Su piso, junto a la Plaza San Francisco, alberga 8.000 libros, y en él pasaba los días Antoñana a excepción de los domingos, en los que le ocupaba su huerta de Los Arcos.

Obsesionado con la muerte

El premio Príncipe de Viana de 2006 no tenía tapujos a la hora de reconocerse obsesionado por la muerte, tema recurrente en su obra. "La muerte es para mí una obsesión", respondió en otra entrevista publicada en Diario de Navarra el 20 de enero de 1985, obra del crítico literario José Luis Martín Nogales. "Yo siento la muerte como una especie de perecimiento, de desaparición total de la tierra. Y ésta es una de las cosas que más me molesta: desaparecer".

Once años más tarde, en una entrevista que publicó Diario de Navarra el 23 de junio de 1996 y que fue realizada por Inés Artajo, actual directora, Antoñana volvió a referirse a su obsesión. "Tengo dispuesto morir como he vivido", anunció el escritor, depresivo a lo largo de casi toda su vida. "El psiquiatra ahondaba en mí y me daba medicinas. Pero llegué a la conclusión de que las depresiones eran genéticas. Mi padre era tan triste y nervioso como yo", apuntó.

A Pablo Antoñana, agnóstico, le llegó ayer esa muerte que durante su vida le ofuscó y para la que desde hace tiempo hacía planes. "Tenía pensado que me enterraran en Viana. Mi hermana iba a plantar un rosal en mi tumba. Pero he cambiado. Prefiero que me quemen y que dispersen mis cenizas desde la torre de San Pedro (en Viana). Si no pueden, que las arrojen en el monte Ioar", expuso en la entrevista de 1996.

Antoñana será incinerado hoy en el cementerio de Pamplona, donde tendrá lugar una despedida íntima, y está previsto que, probablemente el próximo miércoles, y tal y como indicó ayer Pello Eltzaburu, de la editorial Pamiela, se celebre en el Patio de los Gigantes de la calle Descalzos de la capital navarra un acto civil abierto de adiós.

Obra prolija

Antoñana, hombre de sonrisa cara y obsesionado con hallar tiempo para escribir, participó en certámenes literarios para dar a conocer sus obras y, así, quedó finalista del premio Acento de novela corta en 1959 con El capitán Cassou; ganador del Sésamo de novela corta en 1961, con No estamos solos; ganador del Ciudad de San Sebastián (1961) con El tiempo no está con nosotros; y finalista del Nadal de novela (1961), con La cuerda rota. El capitán Cassouy La cuerda rotaquedaron inéditas hasta que fueron publicadas por el Gobierno de Navarra (1993) y Pamiela (1995), respectivamente. En 1964, Antoñana publicó El sumario. Con Pequeña crónicase hizo con el Premio Guipúzcoa de novela corta en 1972, y con Relato cruento, el Premio Navarra de novela corta, en 1977.

La obra en prensa del escritor de Viana fue prolífica. Destacó la serie de artículos Las tierras y los hombres, publicada de 1962 a 1977 en Diario de Navarra, periódico en el que también escribió como columnista semanal entre 1998 y 2003. También ha participado en otros periódicos navarros.

Antoñana cuenta con otras obras de carácter histórico y antropológico son Noticias de la Segunda Guerra Carlistay Memoria, divagación, periodismo, y con cuentos, relatos cortos y libros como Botón y fuego y otros relatos, Patrañas y otros extravíos, La vieja dama y otros desvaríos, Despropósitos, Extraña visita y otras historias, y Último viaje y otras fábulas, Textos y pretextos, Miniaturas o Aquellos tiempos (ya en 2008).

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Imagen de archivo del escritor Pablo Antoñana.

Antoñana, en su casa, rodeado de símbolos de sus obsesiones: el pasado, el carlismo, la escritura o la muerte.

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Comentarios
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  • Este debate y las opiniones "oficiales" de los grandes prebostes de la cultura navarra lo dejan claro: Pablo Antoñana, antes y más que escritor y lector (lo que era a tiempo parcial, con interés sólo local en definitiva) era un pozo de resentimiento. No era nostálgico, ciertamente, porque hacia su propio pasado sólo sentía amargura y dolor. En algunos casos muy focalizado, de modo obsesivo. Descanse en paz, pero uno habría esperao de un Gobierno de UPN por lo menos la misma atención hacia otras primerísimas plumas navarras de las que nadie dice nada, señor Juan Ramón Corpas. Rafael García Serrano, Ángel María Pascual y el grupo de Fermín Yzurdiaga escribieron más y mejor, con mucho mayor impacto en la cultura española. Pero vosotros sólo habáis de las obsesiones resentidas de este pobre hombre, que esté en el Cielo con los suyos. Abrazos.Jaun de Alzate
  • Jesús: Estos foros son para opinar, catedrático. "ti" no lleva tilde. "aquí" y "más" llevan tilde, así que no te las des de listo y no insultes. Por no hablar de tu sintaxis.Antoñana, descansa en paz.Jesusito de mi vida eres obsesivo como yo
  • La Chanson du Roland está en francés antiguo...no hay grandes cantares épicos en el romance aragonés. Descanse en pazAdrian
  • Jesús, dedicas 3 líneas a insultar al ribero tachándolo de analfabeto, otras dos a acusar a presuntos obsesivos y una a pesar la muerte del escritor. Tienes que leer más, pareces demasiado encabronado, procura liberarte con la buena lectura. O date un paseo por la dulce tierra de ” La Berrueza”. De todas maneras se te ve bueno poniendo acentos, ni que hubieras estado en el seminario.Uno más de la ribera
  • No he leido nada de Pablo Antoñana pero me ha gustado mucho la historia de su vida y como responde a las preguntasauzalan
  • Para "otro de la ribera": por lo visto a tí Antoñana te ha debido dejar poca cosa porque tus faltas de ortografía te delatan. No tienes pintas, amigo, de ser una persona "muy leída" y considero una falta de respeto grandiosa que escribas aqui como un analfabeto. Dicho esto, descanse en paz Antoñana. Por último, una pena que los obsesivos compulsivos de siempre asomen el morro para una vez mas arrimar el ascua (perdón, quise decir el "askua") a su sardina. Mi pésame a su familia.Jesús
  • Grandísima persona. Grandioso escritor. Con el se ha muerto parte de nuestro pasado...pero nos queda su semilla. Gero arte, inoiz ez agur.Manuelico
  • a muerto un gran escritor y una gran persona conocedor de nuestra cultura y raices aunque a algien le moleste .....gracias por lo que nos as dejado descansa en paz otro de la ribera
  • Agur Antoñana!mikel
  • No desaprovechais ninguna... aizkora. La cultura navarra es mucho mas extensa y rica que la vasca. La vasca es solo un trozito de esta. Hoy leen en Roncesvalles la cancion de Roldan, escrita hace muchos cientos de años en romance navarro. peter
  • agur a este amante de la cultura vasca, es decir, navarraaizkora

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