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Un festival de cine de París se convierte en el Perpiñán de los árabes ricos

Como novedad este año, la tercera edición de "El verano del cine árabe en París" que organiza la sala "Elysées Biarritz" hasta el próximo 20 de agosto, se ha abierto a todos los públicos con precios más baratos

Actualizada Jueves, 13 de agosto de 2009 - 15:42 h.
  • AGENCIAS. París (Francia)

Las familias reales de Qatar o de Arabia Saudi se desplazan cada año a París desde sus residencias de verano en Europa, ante el reclamo de un curioso festival de cine que proyecta películas, en árabe y sin subtítulos, censuradas o prohibidas en la mayoría de sus países.

Como hacían los muchos españoles que durante el franquismo cruzaban la frontera francesa hasta los cines de Perpiñan, miles de árabes disfrutan cada año, a unos pocos metros de los Campos Elíseos, de una selección de siete filmes árabes, la mayoría en estreno mundial, comentó el organizador del certamen, Hughes Piketty.

Las películas que se exhiben en este certamen, que cuenta con un servicio opcional de plena discreción para sus clientes, son "muy comerciales y, en su mayoría, comedias", explicó.

"Gracias a que estas películas son comedias se puede denunciar más fácilmente la corrupción y la miseria que hay en esos países", continuó Piketty, antes de precisar que "quizá sea un cine popular, pero por eso mismo está muy comprometido con la sociedad".

Como novedad este año, la tercera edición de "El verano del cine árabe en París" que organiza la sala "Elysées Biarritz" hasta el próximo 20 de agosto, se ha abierto a todos los públicos ya que ofrece entradas a precios mucho más bajos, -10 euros la entrada más barata-.

"En respuesta al interés de los franceses de origen magrebí que hablan árabe decidimos reducir los precios para dar la posibilidad de que vengan a ver las películas", afirmó Piketty.

Los filmes son de producción egipcia, país donde se sitúa una verdadera meca del cine en árabe, a la imagen de Hollywood y de Bollywood, frente al más artístico y menos comercial que se desarrolla en Palestina, Israel o Túnez.

El festival proyecta cuatro películas por día y, a partir de medianoche, permite la posibilidad de hacer privada una sala para quien quiera alquilarla, con el servicio de camareros y barra libre incluida.

"También se puede alquilar el cine entero en cualquier momento de la noche pero, eso sí, sólo durante dos horas, que es lo que dura la proyección", señaló Piketty.

Hamed Abdel y Gharbi Sami, porteros y únicos empleados del cine que hablan árabe, comentan que son "sobre todo familias de vacaciones en París", quienes se acercan a ver, en ocasiones, las cuatro películas que se proyectan en la misma tarde.

"Vienen por la atracción que suponen ciertos actores muy conocidos en los países árabes y cada año es preciso variar el programa para emitir más veces la película que más haya gustado", indicó Abdel.

El verdadero éxito de esta edición está siendo "Bobos" de Wael Ihsan, una comedia satírica sobre la separación de una pareja en plena recesión económica, así como "Ramadan Mabrouk", un vodevil en el que la estrella egipcia de la comedia Mohamed Henidi encarna a un profesor bonachón que tiene que lidiar con alumnos conflictivos.

Hughes Pikatty, también director de la sala de cine, consideró que el verdadero éxito del certamen, que espera superar los 7.000 espectadores de la pasada edición, se basa en "el boca a boca de la gente que viene".

"Ofrecemos la posibilidad de ver algo que no pueden ver en ningún otro lado porque la mayoría de las ocasiones estrenamos aquí las películas", lo que aprovechan las grandes familias reales, que exigen a la dirección del Elysées Biarritz "la más absoluta discreción".

"Esta semana cerramos de manera privada la sala VIP para un príncipe que ha venido siempre y hasta este año no he sabido su identidad", confesó Pikatty.

El origen del festival, dijo su organizador, está en "el respeto hacia una cultura" y en el deseo de brindar la posibilidad de ver películas a las que no tienen acceso en sus países, participando así en "una forma de democratización del cine".

En su afán de llegar al mayor número posible de personas, el Elyseés Biarritz organizará el próximo septiembre la proyección de estas películas en Marsella (sudeste), ciudad con una alta proporción de población de origen magrebí.

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