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DOCTOR EN FILOSOFÍA Y LETRAS

Ignacio Urricelqui Pacho: "El ambiente pictórico en el siglo XIX en Navarra fue limitado"

Ignacio Urricelqui Pacho ha publicado La pintura y el ambiente artístico en Navarra (1873 - 1940), una obra que presenta un análisis sobre la situación y el ambiente cultural y artístico en Navarra a finales del siglo XIX y principios del XX

Actualizada Martes, 11 de agosto de 2009 - 04:00 h.
  • ANA ZÚÑIGA LACRUZ . PAMPLONA

Ignacio Urricelqui Pacho (Pamplona, 1977) decidió en 1999 comenzar una tesis sobre el Ambiente artístico y pictórico en Navarra en el período de entre siglos (1873 - 1940). Un trabajo que defendió en 2006 y por el que recibió el Premio Extraordinario de Doctorado del curso académico 2005 - 2006.

Tres años después, Ignacio Urricelqui ha recibido un segundo "premio": el Gobierno de Navarra ha publicado su tesis en formato libro bajo el título La pintura y el ambiente artístico en Navarra (1873 - 1940).Una obra queabarca, como explica su autor, "todo aquello que tenga que ver con aspectos artísticos: escultura, grabados, dibujos, fotografía... Con una especial atención a la pintura". En definitiva, una primera visión de conjunto del ambiente cultural y artístico de Navarra en el período de entre siglos .

¿Cómo surgió la idea de analizar este período de 1873 a 1940?

Era necesario tener un estudio que valorara en conjunto el ambiente artístico y, particularmente, la pintura en Navarra de ese período de finales del XIX y principios del XX, hasta 1940. El objetivo de esta obra es sacar a la luz artistas navarros desconocidos y contextualizarlos. Ofrece una historia del arte horizontal, donde todos los artistas están relacionados. No existen grandes nombres ni firmas, sino que todos forman parte de un proceso artístico en el que se enriquecen mutuamente.

¿Cuáles son los elementos fundamentales de este trabajo?

La obra está compuesta de 12 capítulos y lo que la articula es el análisis de 5 factores que son esenciales para comprender y valorar el desarrollo de un ambiente artístico en un territorio: la existencia de centros de formación artística, como las academias de Javier Ciga y García Asarta; las ayudas y pensiones de las instituciones locales para estudiar fuera; los mecanismos de promoción artística como el concurso de carteles de la Feria del Toro; la crítica de arte, en la que destacan Victoriano Joaristi y Joaquín Ilundáin y, por último, la clientela, que en Navarra no era muy estable, lo que obligaba a los artistas o bien a salir fuera o bien a seguir por el camino de la docencia.

A raíz de estos factores, ¿qué supone, artística y culturalmente, este período para Navarra?

Desde el punto de vista estrictamente histórico, 1873 es el año de la última guerra carlista, y 1940 es el año posterior al final de la Guerra Civil. Se trata, por tanto, de un período marcado por dos guerras. Y desde el punto de vista artístico y cultural, en 1873 se crea la Escuela de Artes y Oficios de Pamplona, el principal centro de formación de los artistas navarros. En 1940 se crea la Institución Príncipe de Viana y se organiza una exposición de pintores navarros que busca normalizar el ambiente cultural y artístico después de la guerra, planteando un estado de la cuestión y de la situación del arte en Navarra en esos momentos.

¿Qué hay antes y después de estas fechas en la Comunidad foral?

El ambiente pictórico en Navarra durante el siglo XIX es bastante limitado y árido. Antes de 1873 hay artistas locales, como Martín Azparren, Miguel Sanz y Benito o Salustiano Asenjo, pero son pocos, y la situación no es la idónea para que se asienten. Tras 1940, en los primeros años del franquismo, hay cierta continuidad y asentamiento de una estética muy tradicional, con una modernidad muy limitada, aunque a partir de las décadas de los 60 y los 70 se produce cierta apertura, como se aprecia en los carteles de la Feria del Toro, por ejemplo.

¿Qué tipo de pintura se realiza en el período de entre siglos?

Se trata de un tipo de pintura figurativa, que oscila entre lo tradicional y ciertas dosis de modernidad, con una pincelada más suelta. Los temas fundamentales son el retrato, el paisaje y las escenas costumbristas. Es una pintura más tradicional, impuesta por el ambiente, especialmente por las instituciones, la crítica y la clientela, que exigen un arte que abandone la pincelada suelta y se centre de nuevo en el dibujo.

¿Qué pintores navarros se podrían destacar en esta época?

Se podrían mencionar tres generaciones. Las de los nacidos antes de 1873, con García Asarta, Andrés Larraga y Enrique Zubiri a la cabeza. Los nacidos entre 1873 y 1900, que realizan su obra fundamentalmente entre 1920 y 1930, son Jesús Basiano y Javier Ciga. Emilio Sánchez Cayuela, Francis Bartolozzi o Crispín Martínez son algunos de los pintores pertenecientes a la tercera generación.

¿Dónde se pueden encontrar las obras de estos pintores?

Hay dos ubicaciones: las institucionales, como Diputación, ayuntamientos de Pamplona y Tudela, el Valle de Baztán, etc., donde ocupan un lugar fundamental, ya que es donde más obras hay en conjunto de los artistas navarros. Y, por otra parte, los particulares, que tienen obras importantes adquiridas, en muchos casos, como herencia familiar.

Además de la pintura, ¿qué otras disciplinas tenían relevancia en Navarra?

La Diputación de Navarra en esta época se muestra muy sensible a conceder ayudas a los estudios musicales, haciéndolas prevalecer sobre otras. También en el plano escultural hay un importante impulso al monumento conmemorativo, como el dedicado a los Fueros, que se puede considerar el principal exponente. Destaca, además, la ilustración gráfica y el cartel, en la que se aprecia cierta modernización, sobre todo en los 20 y 30. Leocadio Muro Urriza es una figura importante en este ámbito.

¿Cómo es ahora el ambiente artístico y cultural de Navarra?

En la actualidad se puede decir que existe actividad y ambiente artístico en Navarra. Podemos encontrar a artistas consolidados y a otros jóvenes que están empezando ahora y que trabajan mucho y muy bien. Con todo, serían necesarios más centros de formación, como una facultad de Bellas Artes, y más ayudas y becas institucionales y privadas. Además, habría que intentar consolidar certámenes y concursos. Es necesario, asimismo, sensibilizar a la gente para que sea consciente de que el arte es un disfrute y un beneficio cultural, que no tiene por qué suponer un gran esfuerzo económico. Todo esto permitiría aumentar el número de artistas navarros y su producción artística.

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Obra del pintor Zubiri "Retrato de Paulino Caballero (1923)".

Ignacio Urricelqui. J. GARZARÓN


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