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FÚTBOL

"No hay forma de prevenir estas muertes"

Los doctores reconocen que la muerte súbita es una incógnita que la medicina aún no conseguido resolver y que los estudios genéticos constituyen la única esperanza para poder evitar fallecimientos como el del espanyolista Dani Jarque

Actualizada Lunes, 10 de agosto de 2009 - 04:00 h.
  • COLPISA. MADRID

POR qué? ¿Cómo es posible que le falle el corazón a un deportista joven, fuerte y aparentemente sano? ¿Puede existir alguna razón escondida detrás de las muertes repentinas en los últimos años de futbolistas como Dani Jarque, Antonio Puerta, el húngaro Miklos Feher o el camerunés Marc-Vivien Foe? ¿No se podrían evitar tragedias así con más y mejores controles médicos?.

POR qué? ¿Cómo es posible que le falle el corazón a un deportista joven, fuerte y aparentemente sano? ¿Puede existir alguna razón escondida detrás de las muertes repentinas en los últimos años de futbolistas como Dani Jarque, Antonio Puerta, el húngaro Miklos Feher o el camerunés Marc-Vivien Foe? ¿No se podrían evitar tragedias así con más y mejores controles médicos?

El adiós el sábado del capitán del Espanyol, quien sufrió un ataque cardiaco mientras hablaba por teléfono con su pareja, embarazada de siete meses, desde su habitación en el hotel de concentración del equipo en Coverciano (Florencia), genera un sinfín de interrogantes que, como tantas otras veces, ni los propios doctores pueden explicar.

Tal y como aseguró poco después del fallecimiento Germán de la Cruz, directivo responsable del área deportiva del Espanyol, Jarque nunca había presentado síntoma alguno que permitiera anticipar el fatídico desenlace. No sufrió ninguna cardiopatía previa.

Aparentemente, no tenía nada. Era un chicarrón que llamaba con fuerza a las puertas de la selección española absoluta. "La muerte súbita carece de sintomatología previa y sigue siendo una incógnita que la medicina aún no ha resuelto", reconoce el doctor José González, quien fuera jefe de los servicios médicos del Atlético de Madrid, Rayo Vallecano y presidente de la asociación de doctores de equipos de fútbol.

Consternado, este facultativo recuerda que se trata de la mayor causa de muerte en los países industrializados y que sólo en EE UU se lleva 450.000 vidas al año. Meses atrás, el director de la unidad de arritmias del hospital de Valdecilla (Cantabria), Juan José Olalla, calculó que en España fallecen cada año unas 60.000 personas por una cardiopatía este tipo, más que por los accidentes de tráfico, el cáncer y el sida juntos.

Tampoco poseía antecedentes conocidos el madridista Rubén de la Red, a quien le siguen realizando pruebas médicas desde que sufrió un desvanecimiento el 30 de octubre de 2008, cuando disputaba en Irún un partido de ida de la Copa del Rey.

Fallo cardiaco

Fue un síncope agudo, fruto probablemente de algún fallo cardiaco, que le dejó inconsciente durante medio minuto. Se recuperó, pero todavía no hay un diagnóstico definitivo sobre el origen de la dolencia. No ha vuelto a jugar desde entonces. "Yo tuve la suerte que Jarque no ha tenido. Recuerdo lo que me pasó y tengo una inmensa fortuna de poder contarlo", subrayó ayer el mediocentro internacional, campeón de Europa con España. Su conclusión es evidente: "Hay que trabajar para que esto no vuelva a ocurrir".

Según remarca el doctor González, el problema reside en que, hoy por hoy, no hay forma humana ni técnica de poder prevenir estas desgracias. "Sólo los estudios genéticos nos permiten albergar cierta esperanza", afirma.

Recuerda el galeno que "cualquier futbolista profesional ha pasado numerosos y exhaustivos reconocimientos médicos a lo largo de su carrera, pero, lamentablemente, no detectan ninguna dolencia de este tipo".

Pruebas irrelevantes

Los electrocardiogramas resultan irrelevantes. Ni siquiera la autopsia revela muchas veces el origen de la muerte. "Hay enfermedades del corazón que el primer síntoma que dan es la muerte", concluye Víctor López, cardiólogo y ex responsable médico del Betis. Son causas difíciles de determinar y muchas veces desconocidas.

Sin embargo, tras la pérdida en agosto de 2007 del sevillista Antonio Puerta, de 22 años, la comunidad médica advirtió sobre la falta de controles y reconocimientos médicos en profundidad en el deporte de altísimo nivel.

El doctor Pedro Manonelles, secretario de la Federación Española de Medicina Deportiva, se refirió entonces a un estudio en el que se investigaba la muerte de 180 deportistas entre 1995 y 2006. Una de las conclusiones apuntaba que a entre el 74% y el 94% de las muertes no traumáticas ocurridas durante la práctica deportiva se debe a causas vasculares.

Según estos estudios, la principal causa de la muerte súbita en los menores de 30 años es la displasia ventricular (13,72%). Le sigue la cardiomiopatía hipertrófica (11,76%), más fácil de detectar mediante un electrocardiograma, y las anomalías congénitas en las arterias coronarias (9,8%).

Los facultativos sí coinciden a la hora de resumir que la práctica deportiva no tiene una incidencia superior en este tipo de fallecimientos por asistolia.

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Dani Jarque lucha por un balón con Guille Franco, del Villarreal. REUTERS

El sevillista Antonio Puerta, que falleció en agosto de 2007. AFP


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