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    Navarra

Exhibición de arte ecuestre

MAÑANA, A LAS OCHO DE LA TARDE, LA HÍPICA ZAHORÍ REALIZARÁ UNA EXHIBICIÓN PARA LOS SOCIOS DE LA CIUDAD DEPORTIVA AMAYA. EN ELLA MOSTRARÁ LAS DIFERENTES DISCIPLINAS Y TRABAJOS PROPIOS DEL MUNDO DEL CABALLO.

Actualizada Jueves, 6 de agosto de 2009 - 03:59 h.
  • N.A. . PAMPLONA

SE cumplen cuatro años desde que la Hípica creada por Javier Olcoz en Falces desarrolló el único espectáculo ecuestre cuya procedencia no es andaluza, sino navarra. En lo que va de año, han realizado una veintena de representaciones, la mayoría de ellas en la Comunidad foral. El pasado 9 de julio debutaron en la Plaza de Toros de Pamplona en el marco de los Sanfermines.

La belleza de la exhibición no pasó desapercibida, ya que fue incluida por el periódico norteamericano The Boston Globeen una selección de 32 fotografías de los Sanfermines 2009. En la imagen escogida, tres bailarinas ejecutan pasos de flamenco al paso acompasado de tres jinetes.

Mañana, la Hípica Zahorí vuelve a Pamplona con una exhibición que tendrá lugar para los socios de la Ciudad Deportiva Amaya a las ocho de la tarde. Música, baile y equitación forman parte de la decena de números que integran el espectáculo, de una hora de duración.

Ocho caballos, siete bueyes, seis jinetes y tres bailarinas ofrecerán un recorrido por las diferentes disciplinas que ha desarrollado el arte ecuestre. Varias de ellas tienen su origen en las tareas que antiguamente se realizaban en el campo, como la garrocha, el arrastre o la parada de bueyes. La garrocha es el trabajo que se realiza para tentar y manejar las reses bravas. De hecho, existe una modalidad, la de "acoso y derribo", de la que se realizan competiciones nacionales.

En el enganche se muestra el arte de conducir un coche de caballos. En este número participan caballos de tiro ligero, sólo para transportar personas. Antiguamente también se empleaban los de tiro pesado, para acarrear productos del campo, lo que también se rememora en uno de los números del espectáculo.

Javier Olcoz, responsable de la exhibición, tiene muy presente la naturaleza huidiza del caballo. En cuanto abandona la finca, el animal se puede asustar de todo, incluso de las líneas de la carretera. "Primero hay que enseñarles a soportar el ruido del carro que llevan detrás", señala Javier Olcoz sobre el enganche. Este año ha incorporado por primera vez una parada de bueyes, número con el que se resucita la trashumancia de ganado.

El toque más artístico lo aportan tres bailarinas de flamenco. En un momento del espectáculo, ellas bailan a la vez que los jinetes se mueven alrededor de ellas.

Ejercicios de alta escuela y riendas largas preceden al número más complejo de todos, el carrusel, en el que media docena de jinetes ejecutan una coreografía perfectamente engarzada con la música.

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