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Los tudelanos despiden sus fiestas al ritmo de la música de las charangas

Actualizada Sábado, 1 de agosto de 2009 - 03:59 h.
  • Y. G. . TUDELA

El "Pobre de mí" volvió a sonar en la plaza de los Fueros de Tudela en la madrugada del viernes. Cientos de personas se dieron cita frente a la Casa del Reloj para cerrar siete jornadas festivas en blanco y rojo.

A la 1 de la madrugada, el alcalde de la capital ribera, Luis Casado, salió al balcón del citado edificio para encender el cohete que puso punto final a los días festivos. "¡Tudelanos, tudelanas, éstas han sido vuestras fiestas! Os espero aquí el próximo 24 de julio", gritó el alcalde. Los tudelanos reunidos en la plaza contestaron con aplausos. Casado quiso agradecer la participación de todos "los que hicieron posibles estos días".

Nada más estallar el primer cohete se empezaron a escuchar las notas del tradicional "Pobre de mí", interpretadas por las charangas de las peñas de la ciudad. Los tudelanos se quitaban los pañuelos que durante siete días han llevado anudados al cuello, encendían velas para despedir las fiestas de 2009 y cantaban con todas sus fuerzas "que se han acabao las fiestas y sin dormir".

La despedida

Los miembros de la Banda de Música de Tudela, que habían tocado por última vez en estas fiestas la Jota de Tudela y la Revoltosa también en la plaza de los Fueros, se perdieron entre la gente cargando con sus instrumentos.

Las charangas de las peñas, sin embargo, iniciaron un pasacalles que fue seguido por cientos de personas a las que todavía les quedaban fuerzas para una última noche de juerga. El "Pobre de mí" compartió partitura con las alegres melodías de los pasacalles que, por última vez este año recorrieron las calles de la capital ribera.

Muchos fueron los que, tras el primer cohete de despedida y los primeros acordes del "Pobre de mí", optaron por marcharse a descansar. Pañuelico en mano, los padres empujaron las silletas de los niños y llevaron en brazos a los que ya no podían más.

Las calles de Tudela poco a poco se convirtieron en un reguero de gente dispuesta a descansar después de 7 días de diversión sin pausa.

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