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SUCESOS

Tecnología para rastrear fosas

Una asociación segoviana de familiares de presos de San Cristóbal en la Guerra Civil ha llegado a Navarra para localizar enterramientos. Se ayudan de un geo-radar, un aparato que analiza el subsuelo.

Actualizada Miércoles, 17 de junio de 2009 - 04:00 h.
  • LAURA PUY MUGUIRO . AÑÉZCAR / OTEIZA

JUAN ÁNGEL de Lucas ha estado tranquilo y hablador hasta hace unos segundos. Ahora necesita permanecer en silencio un instante y quedarse solo con sus pensamientos. Coge aire antes de volver a hablar. "Es que es la primera vez que estoy en Oteiza", dice, como si tuviera que disculparse. "Me ha dado una cosa aquí", añade mientras se toca con una mano en el pecho. "Sé que mi abuelo está enterrado aquí. La cuestión es dónde", se pregunta.

Ha llegado desde Segovia, donde reside, para participar en la búsqueda de fosas en las que estén enterradas personas que durante la Guerra Civil estuvieron presas en el fuerte de San Cristóbal y no salieron vivas. Para esa búsqueda cuenta con la ayuda de dos técnicos procedentes de Madrid que trabajan con un geo-radar, un aparato que analiza la estructura geomorfológica del subsuelo. Encontrar zonas cóncavas significa que puede que allí haya un enterramiento individual. Y ayer, el aparato situó zonas cóncavas en terrenos de Artica, Oteiza, Añézcar, Ballariain, Loza, Elcarte y Berriosuso (concejos del Ayuntamiento de Berrioplano).

Análisis del subsuelo

Estos trabajos de análisis están promovidos por la Agrupación de Familiares de Nava de la Asunción (Segovia), a la que pertenece Juan Ángel de Lucas Rodríguez, de 45 años. Su abuelo, Agustín de Lucas Sánchez, era en 1936 jefe de estación de Renfe en Nava de la Asunción. "Un día le dijeron que no cerrara las barreras porque iba a pasar un camión con presos. Pero las cerró. Y le detuvieron". Tenía 39 años, y le condenaron a 30. Estuvo encarcelado 1.445 días en San Cristóbal, donde murió por enfermedad, según el documento de defunción. Tenía seis hijos. "El mayor era mi padre. Siempre me ha preocupado conocer la historia de mi abuelo y por qué estaba aquí. Ahora lo que queremos es llevar a nuestros familiares a nuestra tierra. Nada más". Busca a su abuelo y a presos de San Cristóbal procedentes de Segovia, Barcelona, Burgos...

Mientras Juan Ángel habla, los dos técnicos de la empresa madrileña Condor Georadar recorren un terreno situado junto al cementerio de Añézcar. El aparato cuenta con una pantalla donde se plasma el subsuelo, hasta 3 metros de profundidad. "Marca las alteraciones mecánicas o manuales que hay en el subsuelo, como esas zonas cóncavas. Donde no hay estratos geológicos puede haber una fosa. Esta primera fase es una toma de datos, información que procesaremos después en Madrid. Filtrará los elementos geológicos, como piedras y rocas, para señalar los materiales osteológicos, huesos. Además, tenemos parámetros para averiguar que esas zonas cóncavas son los enterramientos: el grado de humedad, el corte del subsuelo, la estructura interna de la fosa...", explica Luis Avial, técnico en detección electrónica, al que acompaña Israel Mendoza. Si al procesar los datos se descubre que hay materiales osteológicos, se solicitarían los permisos para las exhumaciones.

"El geo-radar está apreciando varias señales, no muy definidas, pero prácticamente individuales", apunta Avial respecto del terreno de Añézcar. Con ellos está Marisa Hoyos, del equipo coordinador de exhumaciones. Y junto a Juan Ángel de Lucas, su mujer, Mª Auxiliadora Alonso Simón, y un amigo, Santiago Alonso Villagrá. Hoy se desplazarán a Pamplona, al Juzgado de Instrucción número 4, para personarse en la causa abierta tras admitir el juzgado la inhibición de Baltasar Garzón. Están dispuestos a colaborar en lo que haga falta.

A Añézcar sigue Oteiza. Para llegar al terreno junto al cementerio, el acceso está asfaltado. "No importa que esté asfaltado. Si hay algo, el geo-radar lo detectará. El problema es que para asfaltar se haya destruido lo que estaba en el subsuelo", confiesa el técnico. Unos segundos son suficientes para comprobar que no ha habido destrucción, que se observa un camino y anomalías, tal vez enterramientos. "Pasar el aparato es la única posibilidad que tenemos", dice Juan Ángel. Hoy y mañana seguirán buscando.

Los dos técnicos Luis Avial e Israel Mendoza, ayer, con Marisa Hoyos, ante el análisis del subsuelo en Oteiza. A la derecha, familiares. EDUARDO BUXENS

El grupo, ayer en Añézcar. Con camiseta de rayas azul, Juan Ángel de Lucas, que busca a su abuelo. E. BUXENS


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