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Crónicas de un pueblo

Carasatorre inició su investigación tras recibir la propuesta de ordenar el archivo municipal

Actualizada Martes, 9 de junio de 2009 - 04:00 h.
  • NATXO GUTIÉRREZ . ETXARRI ARANATZ

SUELO poner el nombre por los errores y reclamaciones que hayan". En un tono jocoso y a la vez serio Rafael Carasatorre Vidaurre (Etxarri Aranatz, 1942) deja patente su pretensión huidiza de vanagloria y opinión personal para conceder a los datos el valor central de todo episodio histórico.

Con tal propósito, este estudioso de avatares, cuya reputación investigadora avalan títulos como "Barranca-Burunda", "Carrascón" o "Glosario Navarro desde una perspectiva histórica de Cintruénigo", entretejió "Etxarri Aranatz 1900-1940" con los mimbres de libros de actas y de juzgados, padrones y estadísticas, extraídos en su mayor parte del archivo municipal. El resultado es un volumen de 889 páginas, concebido por su autor, licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Salamanca, como un "cronicón" de su localidad, en el que cualquier intento de opinión cede a un afán de transcripción de los hechos. El único lamento que brota de su boca es "no haber concluido la obra antes de tiempo" por los nombres que recoge en ella de personas que han fallecido en los últimos años. Su desaparición deja, a su entender, huérfano el entramado socio-económico de oficios que compusieron su base en épocas pasadas.

Correspondencia y legajos sobre montes, obras públicas e impuesto amplían la que, a juzgar de su escritor y a la vez editor, pretede ser una referencia "en la que se aborda la historia local, con precisión y saturación documental". Aunque redactado "en cinco o seis meses", la publicación es fruto de una labor de investigación, iniciada de forma imprevista en la década de los 80 cuando Carasatorre recibió la sugerencia de los regidores locales de entonces de clasificar la documentación municipal desordenada en la salida precipitada de un funcionario.

La gripe de 1918

Las actas que fueron pasando ante sus ojos hilvanaron una idea que ahora germina en una primera entrega con el repaso del período 1900-1940, especialmente convulso por los acontecimientos que sucedieron en el país y que tuvieron un efecto directo en la trama local. Con la promesa personal de rescatar del pasado la historia de Etxarri Aranatz en estudios centrados en siglos anteriores, el historiador repara en hitos del devenir local que influyeron en su demografía, como, por ejemplo, los efectos de la gripe de 1918, que elevó ese año a 107 las defunciones cuando la media era de 9, o "la salida de mozos hacia Argentina" de 1921 para evitar su ingreso en el contingente militar destinado a combatir en África. El trazado histórico no elude los previos que desembocaron en la Guerra Civil, de cuyo desarrollo apenas hay testimonios orales por un silencio no pactado que, a decir de Carasatorre, es evidencia "del drama sufrido". Este hecho, junto con falsificaciones de órdenes de ejecución, despierta un halo de estupor en el autor , quien, a fin de insistir en su trasfondo de narración aséptica, introduce una nota preliminar. En ella abunda en la idea de aprender de los errores: "Nuestro respeto por los muertos, nuestro pesar por los perjudicados y nuestro deseo de que tan amarga lección sirva para no ver repetido un error tan gigantesco".

En su indagación de los acontecimientos, contrastados en ocasiones con los vecinos que los protagonizaron, no puede sino reaccionar como cualquiera que hubiese escuchado de boca de un antiguo combatiente su frustración de saber, cuarenta años después, que dos cartas que escribió desde el frente nunca llegaron a su destino. "Estaban en el Ayuntamiento. Haga una copia y déjelas donde están porque son parte de la historia", asegura que aconsejó a su interlocutor.

En hechos tan singulares, actas, legajos y tres padrones de vecindad, que sirven de orientación en estudios genealógicos, Carasatorre encontró un bagaje que ha elevado a categoría de referencia documental en la historia de Etxarri Aranatz.

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Rafael Carasatorre Vidaurre, junto a un ejemplar de su última publicación. N.G.


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