El Denfensor del Pueblo, Javier Enériz, solicita a los padres "educación" y "vigilancia" en los hijos
OCHO de cada diez menores de entre 10 y 16 años tiene un teléfono móvil y la mayoría de ellos hace un gasto con él que no supera los 20 euros al mes. El dato lo ha ofrecido el Defensor del Menor de Madrid tras una encuesta realizada entre 1.345 niños de aquella comunidad y no hace sino confirmar una evidencia: el uso de los teléfonos móviles se ha generalizado entre los menores y cada vez desde edades más tempranas.
Pero el indudable avance que ha supuesto la telefonía móvil para los adultos genera dudas cuando se extiende a los menores. En la última semana un nuevo estudio, esta vez de la Universidad de Valencia, ha alertado de los riesgos "en el uso que hacen los menores del teléfono". Habla el estudio del acceso a internet, posibilidad de chateo a través del móvil con desconocidos y descargas de contenidos no apropiados, por lo que exige una regulación del sector. De Francia también ha llegado una noticia sorprendente. La ministra de Salud ha anunciado la posible prohibición del uso de móviles a menores de 12 años en los colegios por cuestión de salud, bajo el principio de la precaución sanitaria, ya que científicamente no está demostrado que la exposición a las ondas cause daños.
Desde Navarra, varias voces profesionales intentan aportar algo de luz a este debate. Son las voces de una médico psiquiatra que aboga por un uso racional y controlado que ayude a evitar las dependencias que las nuevas tecnologías ocasionan a veces entre los menores; las voces de los representantes de los directores de colegios e institutos de Primaria y Secundaria, que explican los porqués de la prohibición del uso del móvil en las aulas, así como algunos problemas ocasionados por la distribución de imágenes captadas con móvil; y finalmente, el Defensor del Pueblo de Navarra, que aborda el tema desde los derechos del menor.
Uso sí, pero no abuso
Que un menor tenga un teléfono móvil y lo use no es desde el punto de vista psicológico y conductual en absoluto reprochable. "El teléfono móvil, como medio de comunicación, tiene su hueco también entre los menores. No se puede decir que no sea adecuado para ellos y ofrece una posibilidad de contacto importante para los padres. Todo va depender del uso que se le dé", comienza a aclarar posturas Inmaculada Escamilla, especialista en psiquiatría de la Universidad de Navarra.
No obstante, apunta, hay que diferenciar tramos de edades. No son las mismas responsabilidades las que se le puede exigir al niño de diez o doce años que al adolescente de dieciséis. "La capacidad de gestionar el gasto y la información que les puede llegar a través del móvil no es igual".
Y aunque parezca contradictorio, el móvil puede limitar la capacidad de comunicación de los menores: "Para solucionar un problema toman la vía fácil, que es la de contestar sí o no a través de un mensaje, evitando una serie de emociones con las que se tiene que jugar y perdiendo estrategias para la afrontar o resolver una situación". Al final, los menores se hacen hábiles para las relaciones virtuales, "pero no saben cómo enfrentarlas en la vida real".
Pero la preocupación aumenta entre los padres cuando sus hijos se enganchan al móvil . "El abuso de los mensajes, las llamadas, puede acabar generando una dependencia, igual que sucede con otras nuevas tecnologías".
La doctora Escamilla confirma el incremento de estos casos entre los menores. "Ellos -afirma-, tienen todavía menos capacidades para gestionar una adicción, con lo que los padres o tutores deben ser quienes ayuden y asuman, si es necesario, la gestión del móvil, el videojuego...".
Prohibidos en el colegio
Si en Francia se ha planteado la prohibición del uso de móviles en los centros de Primaria a partir del próximo curso para prevenir el posible daño de las ondas en los menores, aunque ningún estudio científico hay que lo demuestre, en Navarra existe una prohibición del uso de los móviles tanto en los colegios de Primaria como en los de Secundaria, pero por otros motivos.
Javier Mangado, presidente de la Asociación de Directores de Instituto y director del IES Biurdana, habla de dos razones fundamentales para no permitir el móvil en las aulas: "Si suena en clase supondría una continua interrupción" y por otra parte "el teléfono es un elemento muy apetecible para ser robado y después suele ser muy difícilmente recuperable", aclara.
A la hora de la verdad, sobre todo en los colegios de Secundaria, es muy complicado que los menores no lleven sus móviles a clase, aunque saben que tienen la obligación de apagarlo. De lo contrario, si suena el móvil en clase "el profesor requisa el aparato y se lo da al jefe de estudios, quien a su vez comunica a la familia del estudiante lo qué ha pasado y les entrega a ellos el teléfono". Los padres saben que para cualquier urgencia "disponen del teléfono del colegio para comunicarse con los hijos durante el período lectivo". El mismo protocolo se sigue en los colegios de Primaria, desde donde Juan Carlos Turumbay, presidente de la Asociación de Directores de Infantil y Primaria de Navarra, reconoce que "desde quinto o sexto de Primaria los alumnos saben ya cómo se usan los móviles y es con ellos cuando empieza a entrar en los centros".
En los colegios preocupa cada vez más la lesión de la imagen de los menores mediante la descarga de fotos y vídeos tomadas con móviles y colgadas después en Internet. "Hemos tenido ya algún problema en éste y en otros institutos de Pamplona -asegura Javier Mangado- y hemos intentado abordar soluciones educativas para los menores que han colgado esas imágenes".
Los derechos del menor
Javier Enériz, Defensor del Pueblo de Navarra, recuerda que aunque los protectores del menor son los padres "las empresas de telefonía no sólo venden y cobran, sino que tienen la obligación de proteger esos derechos". Recuerda que existen formas también de controlar el gasto mediante cláusulas de contrato o móviles con tarjeta y que se debe acudir a las asociaciones cuando se produzcan prácticas abusivas.
Respecto al derecho a la imagen del menor y a la protección de sus datos subraya que éste es "fundamental". Por eso, afirma, "el ciberbulling o acoso a través de la red , aveces con imágenes distribuidas por terceros, es un hecho muy grave".
Para Enériz hay dos palabras que son claves en lo referente a los menores y el uso de los móviles: "Vigilancia y educación". "Los padres deben saber qué compran a sus hijos, qué prestaciones tienen esos aparatos y qué uso les van a dar. Es cierto que a veces es un uso difícil de controlar, pero tienen la responsabilidad última de que éste sea correcto", concluye.
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Dos adolescentes alemanas utilizando sus teléfonos móviles durante una clase en un instituto alemán. EFE
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