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"La mujer enferma es la gran olvidada"

Actualizada Martes, 12 de mayo de 2009 - 04:00 h.
  • IVÁN BENÍTEZ . PAMPLONA .

LA gente rechaza la enfermedad de los demás, pero acepta las adicciones y las traiciones como algo natural". A María Pilar Beruete Esain, de 41 años, le diagnosticaron fibromialgia cuando estudiaba 3º de Derecho. Tenía 22 años. "Para terminar 1º y 2º de carrera hice un esfuerzo titánico. Repetí varias veces. Al final, me rendí y abandoné por el cansancio que me provocaba la enfermedad. Me encerré en casa y me metí en la cama con una profunda depresión".

Hoy se celebra el Día Internacional de la fibromialgia, un trastorno que provoca dolores musculares y fatiga crónica a 1.200.000 españoles, el 98% mujeres. Aunque no existe un registro oficial en Navarra de las personas afectadas, se estima que entre el 2% y el 4% sufren esta dolencia. En la Comunidad Foral, FRIDA y AFINA, son las dos asociaciones que orientan y ayudan directamente en esta enfermedad. AFINA el año pasado atendió 1.200 llamadas.

Una superación diaria

A partir del año en el que dejó la carrera, Pili, como le gusta que le llamen, cuenta que entró en un círculo de donde la sociedad todavía no le ha permitido salir. "Firmaría donde fuese para que esta enfermedad me hubiese llegado más tarde. Una persona enferma es una persona fracasada porque no desarrolla las facetas de la vida. Te quedas atrás y eso es muy duro".

Su familia le dio la espalda. Sus amigos de toda la vida del barrio y del instituto fueron dejando de llamarla. Hoy vive completamente sola en su casa de Pamplona. "Mi entorno no aceptó la enfermedad. Era tabú para ellos. No me respetaron. Pensaban que era una vaga. No podía levantarme de la cama. Deje de existir. Me sometieron a una violencia brutal porque no podía responder a las expectativas que habían depositado en mí. Les defraudé y, por eso, me quedé muy sola". Pili afirma que el primer paso para avanzar es aceptar la enfermedad y recorrer tu propio camino. "Vives en una soledad y exclusión que no es natural. Somos víctimas del olvido. La mujer enferma es la gran olvidada. La mayoría de las mujeres que sufren fibromialgia se quejan de la falta de comprensión y el apoyo de su núcleo familiar y laboral. Casi siempre se termina en divorcio".

Aunque no existe un tratamiento específico para atajar este trastorno físico, ni tampoco se conocen las causas que lo desarrollan, los científicos estiman que varios condicionantes favorecen su origen: existe un factor genético que favorece el desarrollo en unas personas más que en otras y por otro el estrés .

Pili se resiste a acudir a cualquiera de estas dos asociaciones y pagar la cuota . "¿Por qué tengo que pagar para curarme?. La Seguridad Social es la que debe costearlo y tratar este problema."

Pili es alta y delgada, de melena lisa, color castaño. Su piel es clara, lo que le acentúa el verde de sus ojos. Se considera una mujer vital. Perfeccionista. Habla cuatro idiomas. No trabaja, por culpa de la fatiga crónica que arrastra desde la adolescencia, y se considera una mujer muy exigente. Conversa con un tono pausado y directo. En ningún momento, da síntomas de cansancio. "La fatiga es más difícil de superar que el dolor. Me he hecho fuerte. Sin embargo, cuando la fatiga te aborda luchas para evitar que te controle la tristeza. Es día a día. Es un ejercicio mental continuo. ¡Venga Pili! ¡Tienes que hacer esto y aquello! Me animo. Soy exigente. La clave estriba en aceptarse como uno es y en vencer la frustración de la enfermedad con pequeños -grandes éxitos . Es una vida tranquila. Las cosas urgentes hay que afrontarlas a primera hora de la mañana. Tengo que cuidar la alimentación. Más pescado que carnes y mucha verdura. Una alimentación macrobiótica es un buen recurso".

"Me gustaría ir al campo"

El simple hecho de acudir a esta cita caminando, desde el hospital hasta la calle Iturrama, le ha supuesto un gran esfuerzo. Lo disimula con una sonrisa. Pili se presenta unos minutos tarde, con la lengua fuera. Ríe. Se ha retrasado porque le acaban de realizar unas pruebas de orina para detectar la cantidad de medicación en sangre. "He probado todo tipo de fármacos. Ninguno me ha aliviado". Al diagnosticarme la fibromialgia y la fatiga crónica, lo primero que hicieron fue enviarme al servicio de salud mental. Me atiborraron a antidepresivos. Una vez que entras en este mundo es muy difícil salir".

A Pili le gusta andar, procura caminar todos los días si el cansancio le deja. "No te relacionas mucho. No porque no quieras sino porque te falla la energía. Hay que reservar las fuerzas para otras actividades más urgentes. Pasas muchos días en soledad. No lo llevo del todo mal. Voy a la biblioteca y leo, si las cefaleas me lo permiten. En casa me gusta ver la televisión en otros idiomas. Escucho la radio. No puedo estudiar ni trabajar pero procuro entrenar la memoria".

A Pili lo que realmente le gustaría es gozar de las fuerzas suficientes para ir al campo y salir de la ciudad. "Cuando una persona posee una enfermedad crónica como ésta pierde dos cosas: la independencia y la libertad".

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A Pili Beruete, hoy con 41 años, le detectaron la enfermedad a los 21. I.B


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