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POLITICA

Los intercambios funcionan

Los artículos de segunda mano se han convertido en moneda de cambio para quienes desean ahorrarse algún dinero

Actualizada Miércoles, 6 de mayo de 2009 - 02:43 h.
  • NOELIA GORBEA . PAMPLONA

ARRIESGAR no siempre es la clave. Calculadora en mano, los navarros se las ingenian para dar esquinazo a la crisis y obtener el máximo beneficio posible a través de las diversas ofertas que se anuncian por la ciudad. La ley de la oferta y la demanda sigue vigente en los locales donde los intercambios funcionan con la misma rigurosidad que el euro.

Es el caso de establecimientos como Toca Teja, Traperos de Emaús o Pulgarcito, empresas que han visto incrementada su clientela de manera "relevante" como consecuencia de la debilidad económica de estos meses. "Ahora notamos que viene más gente y de perfiles diversos. Da la sensación de que a todo el mundo le viene bien sacarse unos "eurillos" extra", dice Juan, empleado de la tienda Toca Teja.

Los intercambios se han convertido, de este modo, en moneda de cambio para muchos vecinos que desean ahorrar cierto dinero en compras no siempre de primera necesidad. "Tenía intención de sustituir un lavabo estropeado, que tenía en un piso de segunda mano alquilado a un grupo de estudiantes, y he encontrado uno a mitad de precio. No es cuestión de cerrarse en banda, sino de buscar la mejor opción posible", señala Manuel Saldías, pamplonés de 54 años.

Sin fraudes

Pero un intercambio lleva aparejados una serie de condicionantes que deben cumplirse para evitar que el material robado pase a ocupar parte de inventario de estos establecimientos. "Vendemos y pagamos al contado, lo hacemos con garantía y siempre a través de unos documentos que luego pasan a la Policía Nacional", insisten los trabajadores. El funcionamiento es sencillo. "Siempre con el Documento Nacional de Identidad en la mano, el cliente fija el precio de lo que desea vender y entonces se negocia. No siempre se paga lo que el cliente estipula. Muchos tratan de engañarnos sobre el estado de los objetos de los que desean desprenderse. Hay que comprobar todo por si acaso", insisten.

Otra asociación que trabaja de modo similar es Traperos de Emaús. "Clasificamos una a una cada prenda que recogemos: unas las vendemos en los rastros; otras las enviamos como solidaridad a otros pueblos y colectivos de países subdesarrollados; y otras se reciclan como meros trapos de limpieza. Nos llega de todo y se agradece", afirma Ubaldo González, coordinador. "La gente busca mantener su mismo estilo de vida, pero con la mitad de dinero ", coinciden quienes trabajan al frente de estas empresas.

Asimismo, hay quienes encuentran algún producto interesante en la Red y después acuden a estas tiendas con intención de hallar lo visualizado. "Me gustan, pero no me fío de las ofertas de internet, por eso acudo aquí", dice Josefina Alonso, de 44 años.

Con la ropa sí se juega

Otro de los establecimientos que cambia las reglas del juego del mercado es la tienda de Pulgarcito, con sede en Ansoáin. En este establecimiento trabajan en condición de depósito, es decir, llegan a un acuerdo con el cliente que les trae el artículo que desea vender y utilizan la tienda como escaparate durante un tiempo determinado. "Hemos notado que en los últimos meses la gente trata de vender más. Antes, los préstamos gratuitos entre vecinos estaban a la orden del día y ahora la mayoría prefiere sacarse algún dinero y recuperar la inversión", explica Susana Jiménez Galván, de 32 años y propietaria de Pulgarcito. Otro de los cambios que también han sentido en la tienda es la compra fraccionada. "Antes vendíamos el kit completo para el niño de carrito, capazo y cuco. Ahora tenemos que comprar piezas sueltas porque es lo que más se vende, algo impensable hace unos meses".

Para comprobar el buen estado de los artículos, disponen de un servicio técnico con el que corroborar las indicaciones de los clientes. "Hay cierto recelo a entrar en tiendas de segunda mano por el "¿qué dirán?", pero poco a poco sí se nota la afluencia de más personas", asegura Jiménez.

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Una de las tiendas que Traperos de Emaús tiene distribuidas por la Comunidad foral.


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