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CRÍTICA DE CINE MIGUEL URABAYEN

Las aventuras anteriores

Actualizada Miércoles, 6 de mayo de 2009 - 04:00 h.

É STA es la cuarta. Empezó en 2000 con X-Men y dado su éxito fue seguida en 2003 por su continuación X-Men 2, y en 2006 por la tercera, con cambio de director, Brett Ratner en vez de Brian Singer, muy elogiado por las dos primeras. El tiempo de tres años que separan a cada una de las anteriores se mantiene con el estreno mundial el pasado 30 de abril de la cuarta, centrada en la vida de Lobezno.

Buena idea para el nuevo golpe a los X-Men ya que ese mutante ha sido el personaje más popular de la serie cinematográfica. Quizá por su carácter violento o tal vez por las largas cuchillas que como garras de un felino surgen entre sus dedos en cuanto se enfada. O puede ser, simplemente, porque lo interpreta el australiano Hugh Jackman, que ha demostrado en variadas películas su capacidad de atraer la atención del público.

En cualquier caso, la película cuenta su vida desde que era niño en Canadá, en 1845. Sí, el musculoso y atlético Lobezno tiene unos 170 años de edad. Cifra imposible para los humanos y muy notable también porque según vemos en rápidas escenas, él y su hermanastro Victor han combatido en la guerra civil norteamericana del siglo XIX, en las dos mundiales del XX y en la de Vietnam. Sus extraordinarios poderes les han permitido salir inmunes de todas las batallas. E incluso de un fusilamiento.

Cambio de vida

La que finalmente queda malherida es la relación fraterna entre ellos. Ocurre en un país africano, donde han ido bajo el mando del coronel Stryker. Están dentro de un grupo formado por el militar con mutantes para aprovechar los particulares e inexplicables poderes de todos ellos. Después de una sangrienta incursión, Lobezno dice que lo deja y se va, a pesar de la indignación de su hermano que se siente abandonado. Seis años después, según indica un rótulo, vemos de nuevo a Lobezno. Ahora trabaja en una explotación forestal, en Canada, está tranquilo y es feliz con su novia Kayla. Y a partir de ahí empieza la acción principal.

Curiosa historia la de los X-Men. Me refiero a la de su éxito popular, no a la que componen sus personajes en álbumes ilustrados, videojuegos y películas de dibujos o con actores. El origen está en los comics publicados por la Editorial Marvel. El primer álbum, el de su presentación, apareció en septiembre de 1963, obra de los ahora legendarios Stan Lee y Jack Kirby. Siguieron apareciendo de forma regular primero y a distintos ritmos después de 1981. Su gran aceptación por el público explica la decisión de Hollywood de llevarlos a la pantalla También ahí triunfaron. La primera obtuvo 296 millones de dólares en las taquillas, la segunda 407 y la tercera 459. Es decir, más de mil millones entre las tres. No es de extrañar que los productores hayan insistido por cuarta vez.

Y probablemente seguirán insistiendo aunque la ahora estrenada no consiga igualar la elevada cifra de ingresos de la anterior. Obsérvese que en el título se mencionan los "orígenes", en plural, de los X-Men. Eso permite elegir entre los diversos mutantes y hacer una película sobre cualquiera de ellos, contando su vida anterior o, como se dice ahora, realizando la precuela correspondiente.

Héroes mágicos

Lobezno es todo acción y fantasía, incluida la potenciación que el Coronel Stryker insufla en el protagonista por medio de una complicada operación para reforzar su estructura ósea y sustituir sus cuchillas naturales, por decirlo así, con otras del nuevo metal Adamantium de dureza superior al diamante.

Pero el malvado Coronel se reserva una última forma de controlarlo. Podrá resistir a las balas ordinarias pero no a las fabricadas con el mismo metal de sus nuevas cuchillas. Esas sí le derribarán y además producirán algún otro efecto importante. Striker se hace fabricar varias, por si acaso.

Señalo este detalle porque no solo explica el final -pensado para enlazar con la primera X-Men- sino que tiene un precedente clásico. También Aquiles era invulnerable, salvo en el talón de su pie derecho. Los siglos pasan pero el deseo de tener héroes sigue siendo tan vivo en el presente como entre los antiguos griegos. Hoy, en la actual cultura, solo se manifiesta claramente en los comics.

La película ha sido dirigida por el sudafricano Gavin Hood, realizador de Expediente Anwar, un drama muy actual sobre la CIA y sus interrogatorios a sospechosos de terrorismo que vimos el año pasado por estas fechas. Aquí, en esta fantasía, no puede tener la misma calidad que en aquel drama y los aficionados a la serie X-Men podrán sentir cierta decepción al ver que su trabajo no iguala al de los anteriores directores Singer y Ratner. No logra crear tensión por la suerte de ningún personaje, aunque debe reconocerse que es difícil conseguirlo dadas las características de casi todos ellos.

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Lobezno (Hugh Jackman) sale reforzado de la operación.


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