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VIII CONGRESO DE UPN

UPN busca su cuarto presidente

Bajo el mandato de Aizpún, UPN apoyó al PSN de Urralburu y firmó el pacto con el PP

Actualizada Sábado, 18 de abril de 2009 - 04:00 h.
  • NATALIA AYARRA . PAMPLONA

PODRÉ defender mejor a Navarra desde un partido navarro sin condicionamientos desde Madrid". Aunque pudiera parecerlo, la frase no es de Miguel Sanz, presidente de UPN, ni se refiere a la reciente ruptura del pacto entre los regionalistas y el PP. La frase data del 16 de noviembre de 1978 y la recogía este periódico en boca de Jesús Aizpún, fundador de UPN.

Los regionalistas afrontan mañana su VIII congreso con el objetivo de nombrar al que será el cuarto presidente electo de su historia, que en esta ocasión será además la primera mujer en alcanzar el liderazgo del partido: Yolanda Barcina, alcaldesa de Pamplona. La crónica histórica de la vida interna de UPN tiene situaciones que guardan muchas similitudes con algunas de las vividas en el seno de la formación regionalista recientemente.

Barcina sucederá a Miguel Sanz en la dirección de UPN doce años después de que el líder regionalista accediera a la presidencia del partido. A su vez, Sanz sucedió a Jesús Aizpún, presidente de UPN durante los 12 años transcurridos entre 1985 y 1997.

Hasta que se celebró el primer congreso del partido, casi tres años después de su fundación en 1979, UPN funcionó con un comité ejecutivo provisional que, curiosamente, no estuvo presidido por Aizpún, sino por Javier Gómara, primer líder de la formación regionalista. Gómara resultó reelegido en el primer congreso. Bajo su dirección, UPN firmó el primer pacto con AP y PDP para presentarse como lista única en las generales de 1982.

UPN llegó a su segundo congreso, celebrado en 1985, completamente dividido entre lo que se dio en llamar históricos y renovadores, encabezados por Aizpún y Juan Cruz Alli, respectivamente. La victoria de Aizpún no supuso la derrota de Alli, que continuó defendiendo sus tesis renovadoras durante los diez años que tardó en salir de UPN para fundar CDN. No obstante, ante la inminente cita electoral del 86, ambos sectores aparcaron sus diferencias y negociaron de nuevo una lista conjunta con las formaciones de la derecha para los comicios generales.

Los malos resultados obtenidos marcaron un cambio en el rumbo de la política de alianzas dirigida por Aizpún. Así que, después de las siguientes elecciones forales (1987, UPN consigue en solitario 14 escaños en el Parlamento foral, uno menos que el PSOE), los regionalistas deciden apoyar desde la oposición al Gobierno en minoría presidido por el socialista Gabriel Urralburu.

El golpe de timón causó muchos problemas internos tanto en UPN como en el PSOE. Las bases regionalistas sentían que se había entregado el partido al enemigo. Pero Aizpún fue el principal defensor del pacto ("si Urralburu respeta la enseñanza privada y la identidad de Navarra, se pacta"), y los militantes de UPN sabían que si había alguien poco sospechoso de vender UPN y Navarra, ése era Aizpún. Desde entonces y hasta que llegó el Gobierno tripartito presidido por el socialista Javier Otano, UPN y el PSOE consiguieron ponerse de acuerdo para aprobar las cuestiones más importantes para Navarra, estuviera quien estuviera en el Gobierno.

El entendimiento con los socialistas no fue tampoco un obstáculo para que, en 1991, UPN y PP firmasen el pacto de colaboración que llevaría a la integración de los populares en la formación regionalista en Navarra. El pacto llegó con el triunfo electoral de UPN y su candidato, Juan Cruz Alli, accedió a la presidencia del Gobierno foral. Comenzó entonces la era de la bicefalia en UPN. Aizpún apareció públicamente como el guardián de las ideas originales del partido mientras Juan Cruz Alli hacía desde el Gobierno pronunciamientos, cuando menos, heterodoxos respecto de los principios políticos del partido. Alli no intentó disputar a Aizpún la presidencia de UPN en el cuarto congreso (1993), pero la pérdida interna de credibilidad le llevó a salir del partido dos años más tarde.

Tras la caída del tripartito (PSN, CDN y EA), Miguel Sanz accedió a la presidencia del Gobierno foral (1996). Y, apenas medio año más tarde (febrero de 1997, V congreso), también a la presidencia del partido. Después de 12 años, Aizpún había decidido retirarse al considerar que dejaba UPN en buenas manos. Aizpún y Sanz coincidieron en su llamamiento al PSOE para acordar las cuestiones más importantes. Sanz ha presidido el partido durante 12 años con relativa tranquilidad, y ahora pretende despedirse como su predecesor, dejando al frente de UPN a alguien de su total confianza.

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Enero de 1979. De izda. a dcha., Maribel Beriáin, Javier Gómara, Jesús Aizpún y José Ángel Zubiaur, algunos de los firmantes del acta fundacional de UPN. DN

V Congreso de UPN (1997). Jesús Aizpún, presidente saliente, pasó el testigo a Miguel Sanz, el nuevo presidente. JAVIER SESMA

Jesús Aizpún protege con sus paraguas al entonces presidente del Gobierno de Navarra, Gabriel Urralburu, en Elizondo. DN


Comentarios
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  • Si no fuese por UPN, Navarra sí habría sido moneda de cambio en este largo periodo histórico desde 1978 hasta hoy para otras políticas que a esta comunidad no convenían, ni convienen. De modo que UPN ha sido una clave imprescindible y positiva para el crecimiento de Navarra en todos los ámbitos, no sólo en el económico. Largos años a UPN y felicitaciones y un lugar importante para Miguel Sanz que ha hecho filigranas para preservar su partido de la fagocitosis de PP. Pedro Mari

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