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SOCIEDAD

De Volkswagen al Seminario

Hoy, día de San José, se celebra el Día del Seminario bajo el lema "Si escuchas hoy su voz". Actualmente el Seminario de Pamplona cuenta con 14 seminaristas. Los 5 últimos entraron en 2007

Actualizada Jueves, 19 de marzo de 2009 - 01:29 h.
  • RUBÉN ELIZARI . PAMPLONA

HACE ya dos años que Germán Martínez Laparra no aprieta tornillos en la cadena de montaje de Volkswagen pero sus antiguos compañeros de trabajo aún le siguen llamando cada vez que celebran una cena para que se una a ellos. Este falcesino de 48 años, y con un humor encomiable, cambió hace dos años el mono gris de trabajo por la sotana. Y aunque echa de menos su ambiente de Falces, se siente feliz en el Seminario. Él es uno de los 14 seminaristas de Pamplona.

En el Seminario comparte pupitre con José Luis Orella de Anitua, de 46 años, que renunció a su puesto de responsable de contratación en una empresa de seguros para seguir los pasos de Dios. Hoy se celebra el Día del Seminario bajo el lema "Si escuchas hoy su voz". Iñigo Beunza Sola, pamplonés de 25 años, Ignacio Erdozain Castiella, de 24, Javier Aldabe Arbea, de 29, Germán Martínez y José Luis Orella son los últimos seminaristas en ingresar en el Seminario de Pamplona. En el curso 2007-2008 sí escucharon la llamada. Después de un año en el centro, hacen balance.

De lunes a viernes su día empieza a las 7.15 horas en la capilla, donde realizan media hora de oración. Sigue con la eucaristía a las 7.45 y tres cuartos de hora después, a las 8.30 desayunan. "Quizás la gente piense que somos unos amargados, pero para nada. Nadie elige algo amargándose. Si fuera así ya me hubiera ido. Aquí soy feliz y disfruto de la vida. He crecido como persona sin olvidarme del mundo de ahí fuera", relata Íñigo Beunza. Germán Martínez se une a la conversación y añade que no se puede ingresar en el seminario para huir del mundo sino que hay que acudir amándolo: "Seguí este camino para servir a los demás, a la Iglesia y a Dios".

Tras el desayuno llegan las clases. Durante los dos primeros años sus estudios giran en torno a la filosofía: historia de la filosofía o filosofía natural son algunas de sus asignaturas. "La verdad es que me costó pasar de los seguros, donde se emplea un lenguaje mercantil, a un lenguaje filosófico", cuenta José Luis Orella que reconoce que "ni harto de vino volvería al mundo de los seguros". "Guardo excelentes recuerdos de mis compañeros, pero del trabajo ya ni me acuerdo", dice entre risas. Esas mismas bromas son las que se escuchan a la hora de la comida en el comedor del Seminario.

En el Seminario no todo es estudio, cursos monográficos o charlas. Los miércoles a la tarde toca frontenis en las instalaciones de Oberena o en las de la Universidad de Navarra. La mañana del sábado es para atender, cuidar y dar la comunión a los enfermos de la Clínica Padre Menni y de la Casa de la Misericordia. "El ritmo de vida de este último año ha sido muy intenso, aunque de fuera pueda parecer lo contrario", cuenta Javier Aldabe. Licenciado en Historia, trabajó como archivero para el Gobierno de Navarra. "Ha sido mi única experiencia en el mercado laboral pero no fue satisfactoria. Sentía que tenía dentro una inquietud. Al final, decidí apostar por lo que me pedía el corazón. Claro que tenía miedo, dudas e inseguridad. Creo que no existen certezas en todo. Ahora soy feliz. He crecido como persona".

El caso de Ignacio Erdozain es parecido. No se le había pasado por la cabeza el dedicarse al sacerdocio hasta 3º de carrera. Cuando acabó sus estudios de Derecho buscó un empleo como abogado procesalista y formó parte de varios procesos de selección. "El Seminario es un proceso de formación. El estar separado te da la oportunidad de tener tiempo para la reflexión y para crecer como persona. Creo que es una aventura apasionante. No sabes cuál va a ser el final o qué te va a deparar el día".Germán Martínez recomienda a quienes tengan dudas que recurran al servicio de vocación pastoral del Seminario: "Hasta que no conteste a ese llamamiento no va a estar en paz".

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De izquierda a derecha, Javier Aldabe Arbea, Ignacio Erdozain Castiella, Germán Martínez Laparra, José Luis Orella de Anitua e Íñigo Beunza Sola.


Comentarios
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  • aupa campeones. Yo quizás sea un día tambien sacerdote. Que felicidad se intuye en vuestras palabras. Me impresiona el operario de volkswagenManuel iturgoyen

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