L A Unión de Agricultores y Ganaderos de Navarra debe andar dando palmas con las orejas tras el partido de ayer. La expectación era mucha tras el anuncio de don Luis Arraztoa, ganadero de Baztan, quien había prometido once gorrines, cochinillos, cerdos, mastos o txerris a los rojillos si ganaban al Betis. Una victoria osasunista podía mermar considerablemente la comunidad gorrinácea de Navarra, amén de sentar un precedente que podía repetirse hasta final de temporada. Y la oferta no favorecía a ninguna de las partes, oigan.
Los ganaderos tendrían compromiso si ganan los de Camacho, ya que no querrían ser menos y lanzarían otras iniciativas con chistorra de Arbizu, morcilla de Funes, menudicos de Tafalla o morros de Allo. Y en tiempos de crisis no es cuestión de andar tirando el género así como así. Luego están los jugadores, que empezarían a ganar peso sin parar y a ver quién los controla para la permanencia.
Camacho y los jugadores lo bordaron. No jugaron a nada. No fueron a por el partido. No sabían que se jugaban la vida. Como decía Edith Piaf, "rien de rien". Todo sea por la economía foral. Y menos mal que los otros equipos nos dejan a 18 puntos del milagro. ¡Oink!
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