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CULTURA Y SOCIEDAD

El espejo del Pirineo

Ochagavía es la estampa que todos se querrían llevar inmortalizada en la cámara de fotos. Este pueblecito enclavado en el Pirineo, en pleno valle de Salazar, despliega tal cantidad de atractivos que no queda sino rendirse ante sus encantos.

Actualizada Domingo, 8 de marzo de 2009 - 04:00 h.
  • MICHELLE UNZUÉ . OCHAGAVÍA

CASAS de piedra con personalidad propia se suceden ordenadas en hilera, rivalizando por captar la atención del visitante. En Ochagavía la mirada no descansa, y se empapa de rincones bucólicos que esconden historias de métrica pirenaica. Al norte del valle de Salazar, piedra, madera y naturaleza dibujan la arquitectura de este enclave en las entrañas del Pirineo navarro que antaño fuera la capital del valle (labor que hoy desempeña Ezcároz).

Pero el bello retrato se ha labrado con esfuerzo y tesón, ya que los franceses arrasaron prácticamente el pueblo entero a finales del siglo XVIII.

Atrás quedó la desolación, y hoy Ochagavía se muestra esplendorosa, retrato postal de una de las maravillas de Navarra. Las calles empedradas del pueblo armonizan con el puente medieval, que contempla la unión de las aguas del Anduña y el Zatoia antes de que se fusionen en el río Salazar.

Son cuatro los barrios que dan vida a la localidad: Urrutia, Irigoyen, Labaria e Irribaren. En ellos proliferan los caseríos con estructura de madera oculta tras la piedra, con preciosos balcones y dinteles y rematados por tejados a dos aguas; brillan con luz propia los palacios medievales de Donamaría, Iriarte o Urrutia, y abundan las casas blasonadas con los motivos del lobo y el cordero, emblemas del escudo salacenco. La horizontalidad de Ochagavía se rompe con la esbelta torre de la iglesia de San Juan Evangelista, templo que ha vivido varias reconstrucciones y que alberga uno de los mejores retablos del Renacimiento navarro, obra de Miguel de Espinal.

Custodiando el pueblo, en la colina Muskilda y a cuatro kilómetros de Ochagavía se alza el santuario de Nuestra Señora de Muskilda. Construida en el siglo XII, esta ermita románica guarda una talla de la patrona del valle y se caracteriza por una cubierta cónica de tablilla de madera (típica de las construcciones salacencas de antaño) sobre una torre cuadrangular. El templo es el escenario de los movimientos de los danzantes de Muskilda, transmisores de unos bailes antiquísimos llenos de colorido y vistosidad.

Ochagavía es también el punto de partida para adentrarse en la quintaesencia del colorido natural: la selva de Irati. 20 senderos balizados discurren por las 17.000 hectáreas del segundo hayedo-abetal más grande de Europa. Sobre ella, se eleva la silueta del Ori, el "dosmil" más occidental del Pirineo y cuya ascensión comienza en el puerto de Larrau. El otro pico emblemático cercano a Ochagavía es la sierra de Abodi, salpicada de diez dólmenes que reflejan la antigüedad pastoril en la zona.

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Uno de los escudos de Ochagavía con el lobo y el cordero. J.A.GOÑI

Ione sostiene las llaves antiguas que abren los tesoros de Muskilda. JOSÉ ANTONIO GOÑI

El puente medieval comunica las dos partes del pueblo, caracterizadas por las bonitas fachadas de los caseríos. J.A.GOÑI

El Bobo arlequinado dirige a los danzantes de Muskilda. ANDREA CARRERA

La torre de la iglesia de San Juan Evangelista, vista desde un portal. J.A.GOÑI


Comentarios
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  • Ya salió el enterado CATEDRATICO. Siempre hay alguien que sabe más que los demás...El más listo de su portal
  • desde la ribera,carcastillo,ochagavía tiene encantos en su pueblo y en sus personas.carcastillo
  • Es un pueblo bonito, pero de maravilla nada de nada, hay pueblos igual o mejores en Navarra, desde un punto de vista objetivo. Esto de las Maravillas de Navarra es la mayor estafa artística de la Consejeía de Cultura, y del DN.Catedrático
  • Es la cuarta maravilla del mundo sin dudaPaulinha Mikele
  • No me canso de repetirlo es el pueblo mas bonito de Navarra.juanjo

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