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OTRASCOMARCAS

El vuelo sin rumbo de las becadas

Una noche invernal de 1980, una bandada de becadas sorprendió a los vecinos de Almandoz

Actualizada Martes, 3 de febrero de 2009 - 04:00 h.
  • NATXO GUTIÉRREZ . ALMANDOZ

TODO cazador que guste de practicar su afición bajo los dictados de la ética sabe que en tiempo de acechanza invernal la becada sufre lo indecible por sobrevivir y que se convierte en presa vulnerable. Su pico alargado encuentra dificultad por oradar surcos en la tierra helada con los que procurarse el alimento necesario y su instinto aviva su búsqueda de cobijos cálidos.

Como razonaba en fechas recientes el Gobierno de Navarra para justificar su orden de cierre de veda, el azote del temporal en Europa ha provocado un desplazamiento de bandadas hacia el norte peninsular, donde los termómetros marcan temperaturas más templadas.

En estas circunstancias, un número elevado de ejemplares se ha visto sorprendido por cazadores sin escrúpulos en la costa guipuzcoana, en la que se han observado prácticas ajenas a cualquier código elemental de respeto al animal enclenque y desprotegido con una captura indiscriminada.

El panorama anómalo y denunciable, sin alcanzar los extremos del litoral guipuzcoano, tuvo en días pasados una versión navarra cuando trascendió la detención de 21 cazadores furtivos por la Brigada de Medio Ambiente de la Policía Local. Si bien sus capturas incluyeron malviz y jabalí, su principal objetivo fue la becada en "día de fortuna", calificativo que reciben las jornadas de indefensión del animal por condiciones meteorológicas adversas.

Las detenciones empañan una actitud respetuosa de los cazadores navarros, en general, "concienzados -en palabras de Carlos Irujo, letrado de la Asociación de Cazadores de Navarra (Adecana) - con el respeto de las becadas en épocas de intenso frío". En la defensa del proceder de los aficionados a la cinegética, el propio especialista en materia jurídica abunda en su compromiso para preservar los bienes naturales y advertir, cuando es necesario, a la autoridad competente de la necesidad de una medida de restricción, como la sellada ahora con el cierre de la veda. "Respetamos la orden del Gobierno foral porque defendemos la especie. Sabemos que está indefensa al no poder alimentarse", aclara Irujo, esperanzado como el conjunto de aficionados a la caza a una pronta derogación de la prohibición fijada para dar rienda suelta su preferencia en unas condiciones dignas para la becada.

Adecana, como tampoco el Gobierno foral, tienen constancia de casos de bandadas desorientadas que hayan podido sorprender algún núcleo habitado de la Comunidad foral, a diferencia de lo que ha ocurrido en San Sebastián donde han sido avistadas en su lucha por hallar refugio en plena ciudad.

El estado de confusión que envuelve a la becada en situaciones extremas remite necesariamente en Navarra al "insólito espectáculo" vivido en poblaciones de Baztan en noviembre de 1980. La niebla y la tempestad -como recogían las crónicas de entonces- desviaron el vuelo de cientos de aves hacia núcleos habitados, como Elizondo, Ciga, Irurita, Zozaya, Berroeta y Almandoz. Poco antes de la media noche, un alocado revoloteo alteró la rutina de numerosos vecinos, entre obnubilados y animados por un acontecimiento inusual que quedó inmortalizado en el almacén de su memoria: cientos de becadas chocaban contra farolas y ventanas en busca de luz y calor.

Un caso llamativo

En Almandoz, a la salida de un restaurante, el fenómeno dejó tan helado a un grupo de comensales como las mínimas temperaturas que le rodeaban por el panorama anodino que se dibujaba ante sus ojos. Presuroso, se hizo con lo necesario para asegurar unas capturas. Según diversas fuentes, el resultado de tres horas de esfuerzos arrojó el balance de más de 50 ejemplares. Para otras, la cifra superó el centenar.

Los testimonios aportados entonces por experimentados cazadores dan fe de un hecho insólito. "Nos dimos cuenta cuando íbamos a acostarnos. La hija salió a cerrar las puertas de la casa y vio cómo caían las aves contra la nieve. Pensamos que serían avefrías, pero más tarde al capturarlas vimos que eran becadas. La borrasca era muy fuerte y los bichos se posaban en la nieve sin poder levantar el vuelo. Otras se estrellaban contra las ventanas y farolas", relataba en 1980 a este medio un cazador de la zona.

La singularidad del fenómeno, conservado en la memoria colectiva de Almandoz como un relato tan cierto como inverosímil para cuantos supieron de su existencia por testimonios orales, quedó refrendada en años posteriores por el registro de casos puntuales. Como observa el alcalde jurado de Almandoz, "al año se puede encontrar alguna becada que se golpea contra una ventana, pero no tantas".

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Miembros de la Asociación de Becaderos de Navarra colocan una anilla para identificar a una becada. DN

Luis Roldán Astiz, a la entrada del pueblo. N.G.


Comentarios
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  • Estoy de acuerdo con Los dos, pero siempre las medidas van para los cazadores, cuando van a tomar medidas con las cosechadoras y empacadoras, con la altura de los rastrojos, con las lindes entre campos, esto destruye muchos más animales en epocas de nidificacion y no se hace nada.medidas justas
  • Tienes toda la razon Javier.Yo siendo cazador me averguenzo de lo que ha pasado este año en la costa del pais vasco aprovechandose de la debilidad de las becadas, gente matando mas de 40 becadas, no respetando los cupos, cazando a la espera en balsas,..... luego normal que tengamos mala fama. al final pagamos justos por pecadores, pero es lo que hay.Pido una mejor gestion de la caza de la becada si de verdad queremos cazarla en el futuro.Cazador decepcionado.
  • Tiene sentido cerrar la veda para proteger una especie en dificultades, pero no tiene sentido que solo se haga en Navarra. Una medidad aislada no sirve de nada, es necesaria m'as coordinaci'on.Javier