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EL BLOC | J.M. ESPARZA

El peor momento para regresar a Pamplona

Quique Corrales se hizo un hueco en todo aficionado,

pese a su doble condición

de madridista y sevillista

Actualizada Domingo, 1 de febrero de 2009 - 04:00 h.

A YER amigos, hoy rivales. Es la primera vez que Pierre Achille Webó y Enrique Corrales regresan al Reyno de Navarra, estadio que ha sido su casa. Con ellos vuelve el recuerdo de que, indudablemente, aquel tiempo pasado sí que fue mejor, para Osasuna y también para ellos, metidos igualmente en la parte más baja de la tabla, sabedores de que perder esta tarde conlleva para cualquiera de los dos equipos el cartel de colista.

pese a su doble condición

de madridista y sevillista

Así que el regreso a Pamplona no es precisamente para festejarlo con los amigos, sino para luchar a vida o muerte por la superviviencia. Sobre el césped del viejo El Sadar correrán emociones y recuerdos, pero no cabrá ningún tipo de sentimentalismo.

La vuelta de Webó y Corrales traerá a la memoria la postal del Osasuna que se fue y que poco a poco quiere volver a ser. Se trata de dos jugadores raciales. Resulta imposible no asociar la imagen de Corrales a aquellos berrinches en la banda, a sus carreras, a sus centros al área, en los que con el balón enviaba todo su ser. ¿Y Webó? Inolvidable su foto con los ríos de sudor surcando su frente, la imagen del esfuerzo sin límites. Llegó desde el fútbol uruguayo y recuperó para Osasuna la imagen de la abnegación de su pueblo africano.

Ninguno de los dos sobresalió por sus características técnicas, que suplían a base de casta. Así encontró aquí Webó la internacionalidad con su selección, y Quique Corrales un nombre propio en el fútbol español. Ambos cuajaron en la afición. El camerunés tuvo su cántico, y el andaluz caló en la grada pese a su doble condición de sevillista y madridista.

Ambos dejaron también su impronta en el vestuario. Imposible olvidar las palabras del delantero a aquel compañero díscolo en pretemporada: "Te estás portando mal con Osasuna, que te ha dado todo y no serías nadie sin este club". Imposible olvidar las palabras del lateral izquierdo de agradecimiento al club donde maduró. Sin embargo, los dos son profesionales en un mundo cambiante como es el fútbol, y por distintas razones los dos tuvieron que cambiar de aires para volver a coincidir con otra camiseta y escudo.

A Webó se lo llevó su representante, el uruguayo Paco Casal, quiso "devolverle" a Osasuna una a través del camerunés. Desapareció para dejar pasar las fechas, que expirara su contrato con el club y recobrar la carta de libertad. Aquello resultó un lunar en su trayectoria rojilla. Él lo sabía, más que nunca pasó a ser el jugador que falló aquel gol ante el Hambgurgo, y volvió para despedirse, aunque ya nada fue lo mismo. Sin embargo, tuvo ocasión de agradecer a Osasuna su paso por el club. Fue el año pasado, en el último partido de Liga, mientras a una buena parte de sus compañeros les entraron dudas ante las plegarias de los zaragocistas, que se iban a Segunda. Aquel gol de Webó despejó toda duda y dejó a los rojillos en Primera.

Tampoco Quique Corrales dejó el club de la mejor de las maneras, ya que de alguna forma salió por la puerta pequeña y por sorpresa. Le salió la posibilidad de recalar en las islas, y no la desaprovecho. El puesto se lo había quitado Nacho Monreal, apenas contaba para el míster, y se le atragantó la suplencia. De alguna forma, su marcha se presentó como un pacto de conveniencia entre las tres partes implicadas.

Uno y otro vuelven hoy a su Pamplona. Seguro que si les dan a elegir, ninguno de los dos hubiera optado por este partido, en el que ellos se juegan todo y Osasuna más que todo. Se trata de uno de esos encuentros que exige un plus por encima de la dosis de entrega o acierto habituales. Calificar el encuentro con la expresión "se trata de una final", sabe a poco, pese a ser el segundo partido de esta segunda vuelta. Pep Guardiola, que ve trampas hasta en los partidos con el Numancia en el Camp Nou, no encontraría las palabras adecuadas para definir la importancia y trascendencia del choque para mallorquinistas y osasunistas. Efectivamente hay mucho más seis puntos en juego, los que uno puede sumar y el otro restar con respecto al anterior. Poco margen quedará a la nostalgia. Un mal día para ella.

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Enrique Corrales y Pierre Achille Webó en el último entrenamiento en Mallorca. ÚLTIMA HORA


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