x
Diario de Navarra | Facebook Se abrirá en otra página Diario de Navarra | Twitter Se abrirá en otra página Hemeroteca Edición impresa Boletines
Mi Club DN ¿Qué es? Suscríbete

La Hemeroteca
    Navarra
CRÍTICA DE CINE | MIGUEL URABAYEN

American way of life

Actualizada Miércoles, 28 de enero de 2009 - 04:00 h.

E L título no anticipa nada de la acción y, con cierta ironía, solo es el nombre de la calle donde vive la pareja protagonista. En breves escenas iniciales vemos cómo se conocen y después, muy rápidamente, el tiempo que pasa hasta el presente de la película. Ahora Frank y April Wheeler viven en una amplia y cómoda casa de una zona residencial de Connecticut a bastantes kilómetros de Nueva York. Tantos como para que él deba ir en coche a la estación y tomar el tren hasta la ciudad.

La acción transcurre a mediados de los años cincuenta.

Los Wheeler parecen el modelo norteamericano de matrimonio joven y feliz. Tienen dos hijos pequeños, cuidados por April que se ocupa de la casa mientras Frank trabaja en una gran empresa neoyorquina de máquinas para oficinas, la misma en la que su padre estuvo empleado toda la vida. Ella quería ser actriz e interviene en representaciones de aficionados pero, según vemos, no le va a ser posible llegar a un nivel superior. Precisamente, el fracaso de la obra en que actúa causa una viva discusión entre ellos mientras vuelven a su casa. Primer aviso de que algo ocurre en su relación.

El proyecto de April

Sin embargo, Frank está cómodo en su trabajo, que domina sin dificultad. Como para muchos de sus compañeros y ejecutivos de otras empresas, las horas de oficina son un tiempo aburrido pero necesario si quiere mantener el alto nivel económico en el que vive. Esa conformidad es sacudida el día de su cumpleaños al proponerle April un proyecto meditado durante mucho tiempo. Cree que los dos necesitan un cambio total y ha llegado el momento de dejar el ambiente que les rodea y trasladarse a Europa, a Paris, donde ella trabajaría como traductora y él podrá decidir lo que quiere hacer con su vida.

Lo que ocurre con ese plan y los obstáculos para su realización es lo que describe la película, basada en la novela de igual título del norteamericano Richard Yates, publicada en 1961. Fue una afilada descripción del vacío existente bajo la brillante capa del éxito de muchos ejecutivos que, en el fondo, tenían una vida rutinaria y desilusionada, nunca admitida por ellos.

Aunque el guión se centra en Frank Wheeler, las escenas iniciales muestran a esos ejecutivos como una clase social muy concreta. Les vemos llegar a Nueva York vestidos de forma semejante, a la misma hora, formando una muchedumbre de hombres -en los años cincuenta había muy pocas mujeres en ese nivel profesional- que se distribuye por los grandes edificios de oficinas de Manhattan. Después, al explicar Frank a sus compañeros su proyectada marcha, hay un silencio especial que en el fondo es una reflexión mezclada con envidia.

Pero en esta película las cosas no son sencillas. Frank está de acuerdo con su mujer, o al menos eso le dice a ella y a sí mismo. La idea es de April, que sin duda cambiaría de vida y ambiente mientras Frank quedaba.libre para descubrir lo que realmente querría hacer en lugar de su aburrido trabajo actual. Pero puede que April sea más egoísta de lo que indica su generosa oferta de trabajar para sostener a la familia. Y puede que Frank no tenga el valor necesario para enfrentarse a la elección que le impondría su nueva libertad. Al fin y al cabo, lo conocido resulta cómodo mientras que lo nuevo supone esfuerzo. ¿Y si no fueran las personas especiales que siempre han creído ser?

John, hijo de la Sra. Givings, dice algo de eso en alta voz y que precisamente sea él, considerado por su familia como trastornado, quien hace los reproches va en el sentido de decir verdades que hieren. Como si fuese el portavoz de Yates en su ácida visión de los otros personajes.

Intérpretes

El atractivo taquillero de Revolutionary Road no se basa en su argumento sino en la pareja protagonista. Hace once años Leonardo DiCaprio y Kate Winslet ganaron fama y fortuna por sus papeles en Titanic (la película más taquillera de la Historia) y desde entonces no habían vuelto a intervenir juntos en un nuevo título. Que sea en un drama intimista en vez de espectacular es prueba de inteligencia profesional. El éxito de Titanic es irrepetible y por tanto mejor no intentar nada semejante. En cambio, representar al matrimonio Wheeler da amplio campo a sus talentos interpretativos.

Los dos actúan bien, aprovechando las variaciones anímicas de Frank y April para mostrar que se trata de grandes actores dramáticos. DiCaprio es ahora mejor que hace once años y lo mismo puede decirse de Winslet, que acaba de ganar un Globo de Oro por su papel aquí y está seleccionada para el Oscar por el de El lector. Pero eso no sorprende a los aficionados que han visto las buenas actuaciones de ambos en los últimos años. La sorpresa viene de Michael Shannon que hace un gran trabajo como John, el hombre que dice la verdad a gritos (seleccionado para el Oscar al mejor actor de reparto).

Muy buena ambientación, tanto en ropa como en decorados interiores y en el detalle de los incesantes cigarrillos que encienden y fuman los protagonistas. Parecen demasiados hoy día pero como puede comprobarse por las películas de los años cincuenta, se fumaba mucho en el cine de entonces y más todavía en la vida real.

EN RESUMEN: En su cuarta película el director británico Sam Mendes sobrepasa la amargura y acidez de American Beauty (su debut) al llevar al cine una novela que denunciaba en 1961 el vacío de muchas vidas de ejecutivos de empresas norteamericanas. Buena realización y ajustados intérpretes.

Diariodenavarra.es no se responsabiliza ni comparte necesariamente las ideas o manifestaciones depositadas en las opiniones por sus lectores La discrepancia y la disparidad de puntos de vista serán siempre bienvenidos mientras no ataquen, amenacen o insulten a una persona, empresa, institución o colectivo, revelen información privada de los mismos, incluyan publicidad comercial o autopromoción y contengan obscenidades u otros contenidos de mal gusto.
Diariodenavarra.es se reserva el derecho a decidir las noticias que admiten comentarios de los lectores.

Atención: Tu petición no ha sido procesada correctamente. Comprueba que has rellenado todos los campos obligatorios correctamente y vuelve a intentarlo.

(*) Todas las opiniones que tengan rellenados estos campos pueden aparecer publicadas en el periódico impreso

April (Kate Winslet) y Frank Wheeler (Leonardo DiCaprio), en uno de sus momentos felices. PARAMOUNT


Comentarios
Te recomendamos que antes de comentar, leas las normas de participación de Diario de Navarra

Noticias relacionadas

© DIARIO DE NAVARRA. Queda prohibida toda reproducción sin permiso escrito de la empresa a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, de la Ley de Propiedad Intelectual