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CULTURA Y SOCIEDAD

Cariño de alquiler

La última moda en Tokio son los bares que alquilan mascotas. Otras empresas van más allá y combaten la soledad ofreciendo "parientes".

Actualizada Jueves, 22 de enero de 2009 - 04:00 h.
  • FAX PRESS. TOKIO

LOLA es una belleza y ella lo sabe. Los clientes pagan por horas para disfrutar de su compañía. Usualmente se conforman con acariciarla y ella a veces recompensa a sus favoritos apoltronándose cómodamente encima de ellos con los ojos cerrados, pose que a veces adopta para los fotógrafos.

Lola es una gata persa que puede alquilarse en el Ja La La Café, en el bullicioso barrio de Akihabara, en Tokio, la capital japonesa. El negocio forma parte de la moda en auge de los Gato- Cafés que prestan a los clientes un servicio rápido, pero íntimo, con mascotas entrenadas.

En una visita al café hay 12 felinos y siete clientes, la mayoría hombres solteros. Un hombre, de escasamente 30 años, trata de atraer a un ejemplar de gato de Angora sirviéndose de un ratón de goma. Yutsuke, que cecea al hablar, es una persona tímida que desearía tener un gato como mascota, pero sus frecuentes viajes de negocios se lo impiden. Como vive solo, Ja La La Cafées su oportunidad de disfrutar de los felinos.

La compañía de un gato se cobra al equivalente a 10 dólares americanos la hora. Pero la puesta en boga de los Gato-cafésno es más que la punta del iceberg de un fenómeno mayor. Aquellos que no se sienten particularmente atraídos por los felinos tienen también oportunidad de disfrutar de otro tipo de mascotas. Y esto incluye conejos, hurones y, para los más exigentes, hasta escarabajos, que resultan más baratos.

Hay más de 150 compañías en Tokio que tienen licencias para alquilar animales de varios tipos, y como podría suponerse, los perros están entre los más populares. El cliente paga un depósito y luego la tarifa. Entonces recibe una correa, papel higiénico y una bolsa de plástico, además de instrucciones sobre cómo tratar al animal.

Perros de alquiler

Kaori es una camarera atractiva que, si el clima lo permite, en las tardes de domingo suele pasear por el parque a un Labrador. Si llueve, ambos se acurrucan frente al televisor en su apartamento. "Cuando le miro a los ojos pienso que es mi perro", dice Kaori. "Pero cuando lo devuelvo a la tienda, él corre y mueve la cola para saludar al próximo cliente. Entonces me percato de que es sólo un perro de alquiler".

Pero no es sólo la "lealtad" de los animales lo que se puede conseguir con dinero. Hay toda una "industria" que ofrece compañía pagada, aunque vale aclarar que sólo una pequeña parte está relacionada con el sexo.

En estos momentos son muy populares los Campus Cafés, en los que los hombres socializan con estudiantes universitarias, y son más baratos que los clubes en los que políticos y empresarios beben whisky con mujeres en kimonos. La mayoría de las chicas en estos cafés reconfortan únicamente con sus palabras.

Al estilo de la película española Familia, de Fernando León de Aranoa, también existe una empresa dedicada a alquilar "parientes". Esta se sirve de actores que desempeñan los papeles de familiares distantes lo mismo en bodas que en funerales y quienes, por una tarifa extra, hasta pronuncian discursos.

Hagemashi Tai, como se llama la firma, lo cual puede traducirse como Quiero alegrarme, también alquila esposos y padres temporales. Un padre, por ejemplo, puede ayudar a los niños a hacer las tareas escolares, llevarlos al parque, mediar con los maestros y hasta intentar solucionar disputas de vecinos.

M. O., natural de Shizuoka, cerca del Monte Fuji, requirió los servicios de la compañía porque necesitaba "un padre". Ciego de nacimiento, dice tener conflictos interiores que no ha podido solucionar con padres o maestros.

Lo cierto es que la soledad es un problema que encaran muchos en estas islas densamente pobladas. Y que muchos japoneses parecen creer que el dinero puede tornar en amigo a un extraño... al menos por unas horas.


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