Javier Vázquez Matilla ha conseguido este año, por oposición, una plaza de letrado en el Ayuntamiento de Pamplona, aunque su relación laboral con el consistorio comenzó hace cuatro años, cuando apenas contaba con 23, al superar unas pruebas selectivas.
¿Cuánto tiempo dedicó a preparar las oposiciones?
Alrededor de 5 años. El primer año y medio estudiaba una media de doce horas diarias efectivas, incluyendo fines de semana. Quienes me conocen saben que incluso tenía mi propia mesa en la biblioteca de la UPNA.
¿Fue duro?
Conseguir la plaza me supuso una gran dedicación y constancia, y sufrí bastante angustia porque no tienes la certeza de que por mucho estudiar vayas a conseguir la plaza.
¿Por qué decidió opositar?
Había dos razones: la estabilidad en el empleo y la convicción de que si trabajamos duramente conseguiremos implantar una sociedad del bienestar que confíe en la Administración como gestora de los intereses del ciudadano. Siempre estuve convencido de lo importante que es el Derecho para la vida cotidiana. Si nos fijamos todo está, por suerte o por desgracia, regido por leyes, desde que nos subimos a un taxi, aparcamos el coche en la zona azul, acudimos a una piscina municipal, solicitamos una beca, o nos ponen una multa.
¿Le gusta su trabajo?
El asesoramiento jurídico de un Ayuntamiento es algo realmente importante para la ciudadanía, y pese a ser consciente de la responsabilidad que ello supone, lo llevo con mucha ilusión, intentando mejorar cada día para conseguir conjugar el cumplimiento de las leyes con los mejores resultados posibles para el Ayuntamiento y sus ciudadanos.
¿Es lo que esperaba?
Es mucho mejor de lo que esperaba.
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