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RAMÓN IRIGOYEN

La Sociología, Tía María

"Materiales de sociología del arte" es una obra de sociología histórica de 170 páginas

Actualizada Martes, 16 de diciembre de 2008 - 04:00 h.

TRIBUNA CULTURAL. El autor elogia "Materiales de sociología del arte", de dos profesores de sociología de la Universidad Complutense de Madrid, escrito con gran rigor intelectual y una prosa clara y muy ágil

L Lega a las librerías el espléndido libro Materiales de sociología del arte,de Julia Varela y Fernando Álvarez-Uría, profesores de sociología de la Universidad Complutense de Madrid. A quien no conozca a estos autores de extremo rigor intelectual y de prosa clara y ágil, el título del libro -Materiales de sociología del arte- puede darle miedo. Es un miedo infundado. Quizá la editorial Siglo XXI pretende con este título obtener un éxito de ventas por pensar que, como los albañiles, electricistas y ferreteros siempre trabajan con materiales, a la hora del almuerzo, por inercia de los materiales utilizados -ladrillos, enchufes, clavos- y como estos operarios siempre están pensando en hacer obras maestras, se irán a la librería y, para apuntalar su profesionalidad, se feriarán media docenita de ejemplares de Materiales de sociología del artepara compartirlos con sus colegas. Es una obra de sociología histórica, de 170 páginas, que reúne cinco trabajos relacionados con el mundo del arte.

El primer capítulo trata de engancharnos - y lo consigue - con este título: El poder de las imágenes. Las representaciones pictóricas de La Anunciación y el "Dispositivo de feminización".Quien quiera pasar de puntillas por este primer capítulo, pero cometa el saludable error de leer la primera página, será literalmente abducido por la prosa de Julia Varela y Fernando Álvarez-Uría. Ya en el primer párrafo, de 19 líneas, se cuenta la historia de la discriminación social de la inmensa mayoría de las mujeres en la sociedad occidental. Primer paso de esta discriminación. La Revolución Francesa proclama, en 1789, los derechos democráticos, pero las mujeres quedan excluidas de la Declaración de los Derechos del Hombre. Se logró más tarde que se suprimiera el voto censitario -que discriminaba a algunos votantes por razones económicas o de otra índole-. E incluso tras el logro de de la democracia representativa, las mujeres quedaron eliminadas del derecho al voto, que, en España las mujeres no conquistaron hasta la Segunda República. El triunfo del franquismo redujo de nuevo a la mujer a la situación jurídica de menor de edad. Sólo la Constitución, aprobada en 1978, abolió la discriminación social de la mujer en España. Pero ni siquiera con la Constitución de 1978 se abolió íntegramente la discriminación social de la mujer: ahí están nuestras privilegiadas Princesas, hijas de nuestros Reyes y, sin embargo, hereditariamente discriminadas frente a su hermano, el Príncipe Felipe, aunque él naciera después de ellas. Esto bien se puede llamar un expolio.

Y precisamente así se titula el segundo capítulo de este magnífico libro: "El expolio". El valor de una obra de arte. Y en primer lugar ¿qué significa "expolio"? ¿Este expolio del que hablan Varela y Álvarez-Uría es el célebre expolio menta -o mejor aún, menta expolio- que tantas clientes piden en el Café Iruña? No, este expolio, como dice el Diccionariode la Academia, es la acción y el efecto de expoliar, que es depojar a alguien de algo con violencia e iniquidad. El expoliodel que aquí se habla es el célebre cuadro de El Greco, aquel genio nacido en Candía (Creta) en 1541, cuyo talento no fue descubierto hasta el siglo XX. En este capítulo hay unas páginas memorables dedicadas a relatar el proceso del arzobispo navarro Bartolomé Carranza de Miranda -había nacido en Miranda de Arga- apresado por el inquisidor don Diego Ramírez en 1559. ¿Cómo un teólogo del Concilio de Trento, Primado de las Españas, perseguidor de herejes, quemador de sus huesos y de sus libros, restaurador del catolicismo en Inglaterra -y todo esto lo cuenta Marcelino Menéndez Pelayo, un defensor del catolicismo, como otros defendemos a Osasuna, y sobre todo en los malos momentos- acabó en un terrorífico proceso que duró casi 18 años? A estas preguntas Bob Dylan suele contestar que la respuesta está en el viento. Pero nosotros precisemos un poco más: la respuesta está en el cierzo de este magnífico libro, que ofrece tres capítulos más. Es soberbio el tercer capítulo: Velázquez y Mozart: la posición social del artista en la modernidad. Y he aquí otro libro excelente de Julia Varela y Fernando Álvarez-Uría: Sociología, capitalismo y democracia(Ediciones Morata).


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